La excusa de falta de tiempo es una de las preferidas de los alumnos para no hacerse cargo de sus errores. Pero pocas veces ésa es la excusa real. Si bien durante la cursada es importante trabajar los textos, es sobre todo preparando un parcial cuando se puede revertir la situación de abandono. Lo único imprescindible es contar con los programas de contenidos de las materias a rendir y algunos días para organizarse.

Diferentes situaciones

Para la gente que trabaja, es más difícil. Generalmente sólo cuentan con el mismo día del examen sin ir a trabajar, con mucha suerte dos días, pero no más. En esos casos, lo importante es determinar de antemano en qué momento se podrá dedicar tiempo al estudio, si antes o después del trabajo. Y eso tendrá que ver con los horarios disponibles. Cada uno sabe acerca de sus posibilidades, aunque el trabajo hará irremediablemente que haya que ocuparse de comenzar a preparar el examen algunos días antes que los demás alumnos. La regla es: cuantas menos horas por día se pueda dedicar, antes se debe comenzar. Para la gente que trabaja es más difícil, pero no imposible. Adelante.

Un mes antes del examen: Armar el cronograma

  • En una hoja bastante grande realizar una lista de los contenidos a estudiar. Puede incluir un tema general y/o varios específicos (asegurarse de incluir todo lo que cubre el programa) (todo, ¿eh?).
  • Asignarle a cada tema una fecha determinada pero teniendo en cuenta el tiempo disponible y la dificultad del tema elegido (tener una idea de los puntos “difíciles”, y más o menos planificar las actividades que se desarrollarán a lo largo de la semana además de estudiar, como compromisos sociales, médicos y otras cuestiones).
  • Pensar de antemano que lugar se usará para memorizar.
  • Es posible que un tema lleve dos días, no importa, se deberá ajustar otro día con varios temas para adelantar.
  • Asegurarse de cada tres días contar con una integración de lo aprendido con anterioridad.
  • Guardar un día para repaso, si es parcial, y dos o tres si es una instancia final. De esta manera se podrá estar seguros de administrar correctamente el tiempo y de contar con varios días de integración.
  • Es importante ser conscientes de que a esta altura los días corren rápido. Por eso, lo que no se llegue a hacer un día deberá recuperarse al día siguiente y no desperdiciar el valioso tiempo en otras actividades innecesarias.
  • También se necesitan momentos de distracción. Esto mejora el rendimiento.
  • Es posible posponer un tema del día, para el siguiente. Tal vez sea mejor suspender el estudio a la noche y recuperarlo a la mañana siguiente. Aprovechar que cada uno toma sus decisiones, pero con responsabilidad.
  • Si en vez de memorizar es necesario practicar, usar el tiempo a tu favor. Para eso, proponer resolver determinado ejercicio en quince minutos, por ejemplo. Servirá para descubrir que se está haciendo las cosas bien, pero también en un tiempo coherente. De esa forma, llegado el examen, se contará con la habilidad de manejar los minutos sin sentirse presionado por el reloj.

Recuerda

  • Planificar con anticipación lo que se desea hacer.
  • El manejo eficiente del tiempo es fundamental.
  • Discriminar lo realmente importante, priorizar.
  • Entablar un tiempo para realizar las tareas, y a continuación, cumplirlo.
  • Determinar fecha y momento del día.
  • Verificar los pasos y hacerlos cumplir.
  • Evaluar el progreso propio y ajustar lo que de necesita cambiar.
Una vez teorizado sobre la organización del tiempo, es hora de poner estos consejos en práctica. Con el cronograma listo, y realista, se está mucho más preparado para sentarse a memorizar, que es lo que realmente fijará los contenidos en la mente.