El agua es indispensable para la vida de plantas, animales y del ser humano. Se utiliza en actividades diarias, pero en la cocina es fundamental, tanto para preparar alimentos como para la limpieza de estos. El beber agua asegura el correcto funcionamiento de los procesos internos del organismo.

El preparar una mezcla de agua y frutas aporta lo beneficioso de la fruta y la oportunidad de poder sustituir el consumo de refrescos carbonatados por algo que es mucho más natural y refrescante.

Los productos orgánicos que actualmente maneja el mercado ofrecen tanto frutas como verduras, con la seguridad de que el aporte nutricional estará libre de contaminantes.

Agua sabor a frutas

Algunos países consideran las aguas frescas una parte importante de sus tradiciones culinarias, México por citar uno. Gracias al movimiento migratorio por parte de la población de este país, las aguas frescas ya son conocidas en muchos otros lugares.

El procedimiento es sencillo y rápido, con un resultado que sorprende por su sabor y que es bien recibido por parte de la familia. La combinación para las aguas frescas es fruta, azúcar y agua, si se mezcla con leche tendremos un delicioso licuado.

Limón: a una jarra con 2 litros de agua se le agrega azúcar (1/2 taza) y cuando esté bien disuelta se le añade el jugo de 3 ó 4 limones, se mezcla y se prueba, por si necesita más azúcar. Esta fórmula se puede variar:

  • Con unas hojas de menta
  • Añadiéndole la ralladura de la cáscara de un limón o una rodaja de limón
Naranja: la cantidad de piezas varía dependiendo del tamaño y la cantidad de jugo que tengan. Exprima 10 ó 12 y el jugo se lo puede tomar directo (endulzar si se desea). Si quiere agua de naranja la puede preparar poniendo una parte de jugo y una de agua, más el azúcar necesario. Para preparar agua sabor lima o toronja se sigue el mismo procedimiento.

Piña: se necesita una piña, 2 litros de agua y 1/2 taza de azúcar. La fruta se pela y se licua, se añade al agua.

Melón: la fruta se pela, cuidando de no dejar pedazos verdes (dejan un sabor amargo). Para preparar el agua se licuan 2 tazas de fruta con 2 de agua, azúcar la necesaria.

Sandía: se licua fruta (sin cáscara ni semillas) con agua, en proporciones iguales (1 por 1), endulzar.

Tamarindo: se pone a cocer 1/4 de kilo de tamarindos, hasta que estén suaves, se dejan enfriar y se le quitan cáscaras y semillas, se licua con un poco del agua en la que hirvieron. El resultado será una pasta espesa, para preparar el agua se debe mezclar:

  • 1 litro de agua
  • 1/2 taza de la pasta
  • Azúcar al gusto (más o menos 1/2 taza)
Jamaica: se necesita flor de jamaica, se pone a hervir un puñado de flores con agua, se espera a que el agua tome un color rojo oscuro y estará lista. Para preparar una jarra se mezclará la infusión obtenida con agua en proporción de 1 a 1, o diluirla al gusto, endulzar.

Mango: se pelan y se retira el hueso, se pone en la licuadora con una relación de 1 taza de fruta por 1 de agua, azúcar al gusto.

Fresas: se lava la fruta y se pone en la licuadora a razón de 1/2 kilo de fruta con 1 litro de agua, endulzar si hace falta.

Pepino: se le retira la cáscara y las semillas y se licua 1 pepino y 1 litro de agua, más azúcar de ser necesario. Se le puede agregar el jugo de un limón.

Manzana: se hierven en agua hasta que estén cocidas, se puede beber el agua en la que hirvieron, o licuar este con las manzanas y obtendrá una bebida con pulpa de manzana.

Algunas frutas se pueden poner en la licuadora y disfrutar de su jugo directamente. Si sigue las recetas, y prefiere colar las frutas para que el jugo no lleve pulpa, lo puede hacer. Si quiere variar el sabor, puede combinar 2 frutas o varias.

Agua y azúcar se deben mezclar antes de la fruta y es mejor usar agua que no esté helada, ambos casos son para facilitar que se disuelva el azúcar. Ya preparada se pueden añadir hielos.

Al preparar una jarra se debe consumir y no guardarla, porque se puede alterar su sabor y tornarse amarga.

Aunque estas bebidas son excelentes para acompañar las comidas o para disfrutarse a media tarde, al prepararlas en leche, son opciones que se pueden usar como desayunos ligeros.

Con leche

En las mañanas que la casa es más que un caos, con todos los integrantes preparándose para salir al trabajo o a la escuela, no siempre se dispone de tiempo para desayunar y un licuado a base de frutas es una opción que aporta los beneficios de la leche y la fruta.

La fresa, papaya, melón, mango y plátano se licuan con leche (cada fruta o varias) y saldrá un licuado, más azúcar al gusto. Se puede variar el sabor agregando unas nueces o avellanas. Otra opción es combinar frutas e ir creando recetas propias que sean del agrado de la familia.

Para quién gusta de algo más energético se puede agregar algún complemento nutricional.

Ya sea en agua o en leche, la fruta es el ingrediente que nos aporta el sabor más una dosis de vitaminas y minerales. Son dos modos de consumirlas, aparte de los muchos otros ya conocidos. No hay que abstenerse de sus beneficios y menos del sabor.