La figura de “reloj de arena” es la más característica de las siluetas de la mujer porque es la que comporta atributos físicos femeninos más marcados.

Se caracteriza por una distribución de la grasa en el pecho y en las nalgas, mientras que el abdomen se mantiene magro. Mientras que una figura así, equilibrada, es el arquetipo femenino por excelencia, corre el riesgo, si no se cuida convenientemente, de tender a la gordura más desaforada.

Por eso hay que tener mucho cuidado con mantener las curvas definidas. No es necesario ser una persona obsesiva de gimnasio, pero si que hay que hacer un cierto mantenimiento físico, para evitar que se desborden o se hagan flácidas.

Las curvas no son, en ningún caso, sinónimo de abandono.

Hombros y brazos

Aunque parezca un contrasentido, es fundamental trabajar los hombros. Equilibrará la postura y marcaran mejor la de “guitarra española”.

Trabaja con pesas de pocos kilos haciendo series con muchas repeticiones. Siempre es mejor utilizar mancuernas sueltas que un aparato, así controlarás mejor el movimiento y serán más efectivas.

El trabajo de los brazos también es importante porque en este tipo de morfología suelen ser el punto débil, ya que le ataca antes la flacidez. El ejercicio debe ser realizado, también, suavemente, sin dejar, en ningún caso que se vascularicen los brazos.

Pecho

Es el atributo que define al sexo femenino.

Ante todo, cuida la musculatura pectoral, que sostiene los pechos ya estos son glándulas mamarias, muy susceptibles a los efectos de la gravedad.

Lo más apropiado es el press de banca o las aperturas con mancuernas. Optimizarás el ejercicio si doblas las piernas hacia tu pecho mientras ejercitas. Así evitarás que el cóccix se levante y trabajarás mejor la postura.

Y añade una rutina de flexiones en el suelo, las de toda la vida. Además te darán fuerza, punto clave para prevenir la osteoporosis en una edad futura.

Pero no descuides la musculatura dorsal. Tienes que complementar la parte pectoral con la su opuesta, la dorsal. Es imprescindible para equilibrar y mejorar la pectoral, e impide que te encorves, sobre todo si tienes unos senos muy grandes.

Lo más cómodo es hacer series de peso en máquina. Pero no dudes, lo más idóneo es la natación a modo de espalda y mariposa.

Respeta los senos. No uses nunca tallas de sujetador de tamaño inferior, y evita los muy agresivos en la forma de elevar el pecho. Pueden ocasionarte pequeños bultos, que aunque en la mayoría de los casos son benignos, son la antesala de males mayores.

La piel de pecho es muy fina, y respira. Por eso, en tu vida cotidiana viste sostenes de materiales de calidad, como el algodón y la seda.

Úntate cremas reafirmantes de pecho y escote, que es dónde antes se detecta el envejecimiento. Y adelgaza con cabeza, evitando las "dietas yo-yó". El interior del pecho está compuesto de grasa y en una dieta drástica, esta es la primera que se pierde, haciendo parecer los senos como globos deshinchados. No olvides, una vez caído el pecho, no se levanta.

Los senos son también sostenidos por un entramado de tendones que se conectan con los del cuello y la zona máxilofacial. Ejercítalos pronunciando exageradamente la letra X, tirando de la mandíbula inferior, y tras uno segundos de relajación, vocaliza la letra O.

Cintura

Un talle fino resulta muy atractivo para el sexo contrario. Es lo que define una silueta bonita, indistintamente si tienes más o menos pechos y nalgas.

Pero para bajar estómago lo mejor es la dieta. Una barriga se deshincha si consumes proteínas, sobre todo a partir de las dos de la tarde.

La naturaleza del ejercicio que baja la grasa en esta zona es cardiovascular. Ya sabes, caminar enérgicamente o correr.

Los abdominales, no bajan volumen, perfilan la musculatura de abdomen. Puede que hagas mil abdominales al día, y que los tengas fuertes y definidos… pero invisibles bajo una capa de grasa.

Muchas veces se tiende a acumular grasa en esta zona por que la postura corporal no es correcta, y tendemos a sacar trasero. El Pilates, es posiblemente la mejor técnica corporal. Con poco esfuerzo y mucha concentración, ayuda a flexibilizar el talle.

Si tu problema es la retención de líquidos o gases, ayúdate de infusiones como la cola de caballo y el hinojo, respectivamente. Parecerá una obviedad, pero sé regular en tus deposiciones.

Caderas

Baila para tener las caderas formadas y sinuosas, pero definidas. El baile más apropiado para potenciar esta parte de la anatomía es la danza del vientre. Con sus ritmos cadenciosos, además de divertirte, moldearás sin esfuerzo las caderas.

Para quitar la grasa sobrante de la parte externa e interna de los muslos, trabaja los abductores. Haz series en la máquina de pesas destinada a este fin. Y sé constante con las cremas anticelulíticas. Para que no te de pereza, emplea las de aplicación más sencilla, durante la ducha diaria.

No abuses de la ropa ceñida por que impide la circulación, favoreciendo la “piel de naranja”.

Nalgas

Camina todo lo que puedas al aire libre y olvídate del ascensor. No hay ejercicio que mejor mantenga las nalgas en su sitio que subir y bajar escaleras.

Por eso el ejercicio aeróbico más indicado para esta zona es el “step”. Pero utiliza el calzado adecuado que sujete bien el pie y sigue las instrucciones del monitor a rajatabla. El step mal practicado puede producirte una lesión de tobillo y de rodilla.