Es su día de descanso. Pretende pasar una jornada relajante en casa sin más distracciones que las que usted mismo escoja. Pero esa calma se rompe desde el instante que recibe una llamada que no esperaba. Se dirige hacia el teléfono mientras ese sonido carente de evolución sigue sonando y, tras cada paso, le acecha una nueva pregunta: ¿quién será? ¿Qué querrá? ¿Por quién preguntará?

Todas esas dudas se despejan al descolgar el auricular, pero entonces ya es demasiado tarde. Y es que solamente hay algo más molesto que recibir llamadas inesperadas en un día de descanso y desconexión; y es, precisamente, que esas llamadas sean de publicidad.

El derecho de no recibir publicidad

Cada persona es libre de escoger qué llamadas quiere atender. Y más aún, si son de publicidad. Y bien lo saben las operadoras telefónicas. Es por esa razón que el pasado 25 de noviembre Ono, Orange, Movistar, Vodafone y Yoigo firmaron un código deontológico para autorregular la televenta, comprometiéndose, con los usuarios, a poner en marcha una serie de buenas prácticas en las llamadas comerciales que realizan.

De esta manera, los operadores firmantes aseguran que, a partir de ahora, el consumidor no tendrá que soportar esas llamadas si no quiere hacerlo. Dicho de otro modo, estas empresas se han comprometido a actuar más “elegantemente” y los consumidores podrán pedir la extinción de las llamadas en cualquier momento, tal y como afirman en la nota de prensa distribuida a los medios de comunicación.

Pero hay que remarcar que se trata de un código deontológico y, como tal, no obliga a nada. En este caso es la propia ética y moral del trabajador, la que determina la voluntad de cumplirlo. A pesar de todo, está claro que es un primer paso para poner fin a las llamadas comerciales no deseadas.

El código, punto por punto

Las cláusulas del Código Deontológico que los operadores firmantes se han comprometido a respetar son las siguientes:

  • Atender al consumidor, como mucho, tres segundos después que haya descolgado el teléfono, al menos en un 98% de los casos.
  • No volver a llamar al consumidor en un período de tres meses si manifiesta no tener interés por la propuesta presentada por la operadora.
  • No contactar con los consumidores incluidos en listas en las que se explicita expresamente el deseo de no recibir este tipo de llamadas o publicidad.
  • No utilizar medios engañosos, fraudulentos ni desleales para la competencia “para obtener del consumidor datos y/o contestaciones que pudieran interpretarse como una aceptación al cambio de operadora ni para obtener del consumidor cualquier otro comportamiento económico”.
  • No insistir más de tres intentos al mes en caso de que la llamada no haya tenido respuesta. Eso sí, entendiendo la palabra “intento” como “la serie de llamadas efectuadas a un consumidor de forma consecutiva en un breve espacio de tiempo con el fin de establecer un contacto”.
  • Llamar en horarios no intrusivos para los consumidores. Es por eso, que se comprometen a llamar de lunes a viernes de 9 a 22 horas y sábados de 9 a 14h, “evitándose las llamadas los domingos y festivos”.
  • Especificar desde qué operadora se llama, dejando claro el nombre de la persona que está llamando.
  • Llamar desde un número visible y no desde un número desconocido o privado.
  • Facilitar la información que el consumidor necesite para tomar una decisión, “incluyendo todos los cargos derivados de la contratación del servicio o producto ofertado”.
  • Abstenerse de utilizar “manifestaciones falsas, engañosas, denigratorias o, en general desleales para la competencia”, para referirse a los productos y servicios de otras operadoras.
  • Disponer de mecanismos de verificación y control interno de estas medidas.
  • Reunirse entre las dichas operadoras dos veces al año para “compartir el resultado de la aplicación del presente Código”.
  • Mantener la puerta abierta para las otras operadoras que quieran adherirse al Código.

Un paso hacia la libertad de elección

Este código deontológico es solo un primer paso, dado que los operadores han afirmado públicamente que seguirán trabajando para la inclusión de nuevas iniciativas para fortalecer el compromiso de buen servicio y buenas prácticas con los consumidores.

Se trata, además, de un acuerdo abierto, en el cual se podrían sumar en los próximos meses otros operadores. Es el caso de Jazztel, que en declaraciones al portal Crónica Económica, ha afirmado que está totalmente de acuerdo con promover este tipo de prácticas, aunque considera que este código es una “declaración de mínimos” ya que, como publica la web económica, “no incluye algunas cláusulas elementales como la de prohibir la subdistribución por parte de los agentes” o “el establecimiento de penalizaciones para quien vulnere las reglas fijadas”.