Una opción que no puede descartarse es la de pintar las paredes de la cocina. El uso de la pintura como revestimiento aporta muchas ventajas desde el punto de vista económico sobre todo, además de las opciones que brinda al diseño interior y la decoración del espacio. Es mucho más barato pintar que hacer toda la cocina de un revestimiento cualquiera. Además admite un cambio en cuanto a la estética de la decoración en cualquier momento porque no necesita de obra e, incluso siendo un poco hábiles en los trabajos manuales, es un trabajo que puede hacer cualquiera.

Cambiar el aspecto de la cocina sin grandes reformas

La pintura de paredes puede cumplir varias funciones a la vez. Por un lado es un importante aspecto de la decoración, ya que sería la base sobre la que se montará toda la decoración del interior. Además tiene otras funciones más prácticas ya que protege al muro y lo conserva.

Con algo de práctica y gusto en la mezcla de colores la cocina puede cambiar su aspecto a un precio muy bajo.

Antes de iniciar cualquier trabajo, hay que evaluar: tipo de pintura que se va a utilizar, la cantidad necesaria y las herramientas que hacen falta para concluir la intervención. La previa realización de un proyecto de diseño interior evitará caminar sin guía en la decoración, sino que todo lo que se ejecute sea consecuente con el resultado final que se quiere obtener.

Tipos de pintura más aptos para las paredes de la cocina

En general se puede resumir en dos tipos de pintura las que son aptas para usar en cocinas: los esmaltes y las pinturas plásticas.

  • Los esmaltes son pinturas de secado rápido. Contienen disolventes que hacen que permitan el lavado, por lo cual son más duraderas. Sirven también para pintar maderas y metales.
  • Las pinturas plásticas son ideales para pintar paredes y techos. Aquellas de gama alta admiten también ser lavadas. La ventaja que tienen sobre los esmaltes es que son más económicas.
Ambas pinturas tienen acabado mate o satinado, mientras que los esmaltes además pueden tener un acabado brillante.

Cuando las paredes tienen irregularidades se recomiendan los acabados mate, ya que ayudan a disimularlas. Los acabados satinados dan un toque de calidez al ambiente.

La importancia del color en la pintura de las paredes de la cocina

Los colores transmiten sensaciones, emociones, estados de ánimo. Los colores cálidos dan alegría, vida, todo lo opuesto a los colores fríos.

Si se tiene una cocina con el techo muy alto, hay que pintarlo de color oscuro, para crear la sensación de menos altura.

Los colores claros dan más luminosidad al ambiente, ya que permiten el rebote de la luz. Los colores oscuros la absorben.

Todos estos aspectos son los que tiene en cuenta un profesional del interiorismo para llevar adelante un proyecto de decoración interior en la vivienda en general y en la cocina en particular.

Pasos a seguir para pintar, sin olvidar los muebles de la cocina

Lo primero que hay que hacer es resguardar los muebles de la cocina tapándolos con sábanas o plásticos.

Antes de empezar a pintar hay que preparar la pared para eliminar restos de polvo o grasa.

Cuando son paredes ya pintadas, solo hay que limpiarlas de grasa y polvo; luego se puede pintar sin problemas. Si las paredes son de obra nueva, conviene igualarlas con masilla plástica y luego sellarlas con una capa diluida en agua de la misma pintura que se utilizará para el acabado.

Si el muro no se conserva en buenas condiciones será necesario limpiarla completamente utilizando papel de lija, cepillo o un quita pinturas.

Aunque suene obvio nunca está de más decir que debe empezarse pintando el techo y luego las paredes.