Un cumpleaños, un aniversario, una comunión, una reunión de compañeros, Navidad o la primavera. Cualquier motivo de celebración puede resultar más agradable y más económico si se celebra en casa. Con un poco de sitio, imaginación, comida y bebida, todo se puede celebrar en casa acompañado de familiares y amigos.

El tema de la fiesta, casi lo de más

En cuanto se tiene la “excusa” para la fiesta, se utiliza el tema como recurrente para decorar la casa y recibir con simpatía y originalidad a los invitados. Si se trata de un cumpleaños, existen desde fuentes de aperitivos hasta moldes y velas, con números. Por ejemplo, si se cumple 30 años, el rey de la fiesta podría ser el tres…. Si se celebra el invierno, se decora la casa con motivos invernales…

El alma de una fiesta son los invitados y deben ser avisados convenientemente. Nunca hay que dejarlo para el final, porque podrían fallar muchos. Hay que confirmar la asistencia para hacer un presupuesto, comprar lo necesario y realizar un planning o agenda de tareas.

Tabla de tareas para preparar una fiesta perfecta

  • Una semana antes: Decidir qué tipo de fiesta, hacer la lista de invitados, invitar a los asistentes y comprobar la vajilla y manteles.
  • Cuatro días antes: Confirmar asistencia, realizar un presupuesto, decidir la comida y las bebidas y comprar los elementos decorativos.
  • Dos días antes: Comprar comida no perecedera y bebidas, preparar los platos que se puedan congelar, limpiar la casa, comprar hielo y preparar la música.
  • La víspera: Comprar comida perecedera, preparación previa de los platos que lo necesiten, comenzar la decoración de la casa y decidir qué se pone el anfitrión y plancharlo.
  • El día de la fiesta: Arreglar la decoración y poner la mesa, preparar los alimentos y enfriar las bebidas, abrir el vino una hora antes, calentar la comida, encender las velas, poner música y vestirse para recibir.
El siguiente paso será decidir la comida y las bebidas. Primero se deben comprar los alimentos no perecederos y preparar los platos que se pueden congelar. Si la fiesta es pasado mañana hay que comenzar a preparar platos que necesiten intervención anterior (desalar el bacalao o macerar carne).

Viandas divertidas y suficientes

Desde el principio se puede dejar la marca de “perfecto anfitrión”. Para los aperitivos, los platitos y fuentes pueden ser originales, divertidos y apoyar el tema de la fiesta. El mercado ofrece bandejas y cuencos con formas de número o palabras y muchas ideas atractivas para divertir. La comida de fiesta puede sorprender y no sólo con su sabor. Con moldes se da el toque especial a los pasteles salados o dulces. Los hay con formas alusivas a todo tipo de efemérides.

Hay que elegir recetas ya ensayadas, pero sin repetirse. Existen recetas de fiesta para lunch, postres y tartas temáticas. Se debe evitar quedarse corto de cantidades, para que nadie se quede sin probar algún plato. Éstos deben servirse en su justa temperatura. Se puede mantener la comida caliente en el horno o tener la fuente tapada en la mesa sobre un hornillo de alcohol, de los de foundie. Es menos elegante el microondas, pero efectivo. Si la comida es fría, se usa el frigorífico y el congelador, o se presenta el plato inmerso en un contenedor de hielo.

El menú debe agradar. Para ello no hay que repetir estilos de cocción ni platos con el mismo ingrediente y se debe contar con las necesidades dietéticas de los invitados; alérgicos, diabéticos, celiacos, vegetarianos y regímenes.

Presentación de la bebida

Los expertos siempre indican que los vinos blancos son adecuados para entremeses, primeros platos, pescados y mariscos, y deben servirse frescos, es decir, a temperatura de refrigerador, al igual que los rosados y el champagne o cava. Los vinos tintos, adecuados para las carnes y segundos platos fuertes, deben servirse a temperatura ambiente, si ésta no supera los 18ºC. Es muy elegante decantar el vino sobre un decantador; ganará en sabor y aromas.

Aunque parezca superfluo, estaría bien contar con un juego de coctelera en casa para lucirse con la elaboración de deliciosas bebidas, tanto alcohólicas como carentes de graduación.

Decoración y ambiente

Solucionada la comida y las bebidas, hay que planear los arreglos decorativos. Para coordinar bien los colores con el tema de la fiesta un truco es tomar como base la vajilla o el mantel. Si se utiliza la imaginación, se pueden evitar grandes gastos. El mantel, por ejemplo, no tiene porqué ser carísimo; en una tienda de tejidos se encuentra arpillera del color necesario. Es barata y resistente.

Al organizar el sitio es básico comprobar que hay asientos para todos y si no, se compran sillas plegables, o se piden prestadas a familiares o vecinos. Con unas fundas de tela se pueden igualar todas.

La decoración de fiesta está siempre basada en los detalles. Si hay muchos invitados, lo ideal es marcar el lugar que ocupará cada uno. Unos servilleteros con la tarjeta o un detalle alusivo a la fiesta pueden ser una gran idea.

No siempre se cuenta con los elegantes y prácticos bajo-platos, pero se pueden hacer en casa. Unas bandejas pasteleras de cartón, pintadas con espray, a las que se pegan elementos decorativos, son una opción.

Cuidar los detalles

Sobre los bajo-platos, la vajilla, con su plato principal, cuenco para sopas o cremas, plato de postre y otro pequeño para el pan. La cubertería tendrá los tenedores y cuchillos para carne y pescado, cuchara, cucharilla y tenedor de postre si la fiesta es muy formal. Las servilletas, del color y el dibujo que coordine. Actualmente las de papel permiten ser práctico y elegante.

El anfitrión también debe disfrutar de su fiesta. Se evitan ausencias de la mesa con un carrito camarera o con bandejas donde tener a mano salsas, pan, servilletas, o una vinagrera.

Para acertar con el ambiente adecuado se utilizan elementos vegetales, naturales o artificiales, para adornar las lámparas o la mesa. La ambientación se consigue con velas, serpentinas, farolillos y la música que los invitados quieran escuchar y bailar.