La orquídea mariposa o Phalaenopsis es una planta de espectacular floración cuya comercialización ha crecido mucho en los últimos tiempos. Sus varas florales son muy llamativas y coloridas y pueden durar varios meses. Cuando las flores se marchitan se puede estimular una segunda floración de la orquídea aplicándole unos sencillos cuidados.

Phalaenopsis o la orquídea mariposa

El género Phalaenopsis incluye aproximadamente unas 70 especies de orquídeas originarias de las selvas húmedas y cálidas de Asia y del noroeste de Australia.

Se trata de orquídeas de desarrollo vertical, a partir de un tallo corto que emite raíces, unas hojas carnosas, alargadas, de punta redondeada y de color verde oscuro, y unas espectaculares varas florales.

En su hábitat natural, estas orquídeas son epífitas, es decir, se desarrollan sobre otras plantas a las que usan como soporte, y a las que se agarran gracias a sus raíces especiales.

Son de las primeras orquídeas cultivadas como plantas de interior, debido a la espectacularidad de sus flores, a la facilidad de propagación y a la relativa sencillez de su cultivo.

La floración de Phalaenopsis

La orquídea mariposa emite unas largas varas florales que pueden soportar hasta treinta corolas. La floración es bastante duradera, ya que las flores no empiezan a marchitarse hasta que no se ha abierto el último capullo. Esto significa que la orquídea Phalaenopsis puede mantenerse con flores hasta dos y tres meses.

Cuando los botones florales se muestran hinchados y a punto de abrirse conviene extremar los cuidados con la planta ya que este es un momento muy delicado. Los cambios bruscos de temperatura o humedad o los cambios de ubicación pueden conducir a la caída prematura de los botones y a la pérdida de la floración.

Cuidados para lograr una nueva floración

Una vez que se ha marchitado la última flor, conviene recortar el tallo floral para estimular el crecimiento de una nueva vara. Este recorte debe realizarse por encima de la tercera o cuarta yema, a mitad de camino del entrenudo. Con buenas condiciones de humedad, temperatura y luminosidad es probable que de una de estas yemas brote la nueva vara floral.

Si tras cortar la vara no crece una nueva, se puede estimular su producción eliminando con mucho cuidado la fina piel que recubre la yema y exponiendo ésta a la luz.

También se recomienda, para estimular la floración, exponer a la planta a una temperatura nocturna de unos 5 a 10ºC menos que la diurna, procurando, eso sí, no bajar nunca por debajo de los 13ºC. Para ello, se puede sacar la planta al exterior o, si la temperatura es demasiado baja fuera, cambiarla por las noches a la habitación más fresca de la casa.

Los keikis o la reproducción de la orquídea

Puede ocurrir que de una de estas yemas en lugar de brotar una nueva vara floral lo que crezca sea una pequeña hojita. En este caso habrá crecido un keiki, palabra hawaiana que significa “bebé” y que se emplea para denominar a los vástagos que la orquídea produce asexualmente.

En ocasiones, estos keikis aparecen de forma espontánea porque la planta madre está empezando a marchitarse e intenta reproducirse antes de morir, aunque no siempre se producen en estas circunstancias.

Los keikis suelen comenzar a crecer con el calor. Tras la primera hojita vendrán otras, y la pequeña planta pronto empezará a emitir raíces. Cuando esta pequeña planta tenga al menos tres hojas y tres raíces de unos tres centímetros cada una (lo que es conocido por los cultivadores de orquídeas como la regla del 3x3x3), ya está lista para independizarse de la planta madre.

Lo más adecuado es cortar la vara floral por debajo de la corona del keiki, con cuidado de no dañar la nueva orquídea, y plantarla directamente en una maceta.

Cuidados de la orquídea Phalaenopsis

Lograr que la orquídea Phalaenopsis vuelva a florecer no parece ser una tarea complicada. Para mantener la planta siempre en buenas condiciones lo mejor es seguir unos sencillos consejos para su cultivo:

  • Buscar una ubicación luminosa, aunque sin recibir los rayos del sol de forma directa.
  • Los ambientes cálidos, con temperaturas en torno a los 23ºC son los más adecuados para la Phalaenopsis. Temperaturas nocturnas algo más frescas le van bien, pero nunca por debajo de los 13-15ºC.
  • La humedad ambiente debe ser elevada para un buen desarrollo de las orquídeas. Por ello, conviene pulverizar las hojas de la planta con agua libre de cal y, preferiblemente, por las mañanas.
  • Para cultivar estas orquídeas hay que escoger sustratos que retengan la humedad, pero no el agua, y que tengan una buena aireación. Por ello, es bueno utilizar mezclas especiales para orquídeas epífitas, elaboradas a base de corteza de pino con agregados de perlita o musgo y carbón vegetal.
  • Es conveniente el uso de tiestos transparentes, ya que las raíces de las orquídeas contienen también clorofila y son capaces de fotosintetizar.
  • Es importante que el agua de riego no se acumule en el tiesto, que debe drenar muy bien. Conviene regar una vez a la semana en invierno y con más frecuencia en primavera y verano.
  • Como los sustratos sobre los que se cultivan orquídeas son muy pobres, es útil abonar regularmente con fertilizantes específicos para este tipo de planta.