En ocasiones parecen un mundo aparte, un planeta desconocido y es que el choque generacional es muy fuerte, sobre todo en la actualidad, momento en el que las parejas son padres cada vez más tarde.

Actitudes a evitar

Está claro que a un hijo no se le debe dejar que haga siempre lo que le de la gana. Pero tampoco se le debe limitar siempre en sus actitudes ni cuestionarle constantemente. Ahí van algunos ejemplos de errores comunes en los padres que se deberían evitar:

  • Suele ser un error frecuente en los padres intentar imponerles la forma en la que deben ir vestidos, aquello de “¿dónde vas con esas pintas?” o “deja ya de comer que estás demasiado gorda”.No se les debe criticar en cuestiones superficiales, como por ejemplo, como se visten o cuanto pesan. Eso es asunto suyo, salvo que afecte a su salud. Sí que se les debe dar consejos cuando pretenden hacerse tatuajes o piercings, ya que estas son modas irreversibles. Cuando los hijos son ya independientes es mejor no opinar. Los hijos son libres de expresar su propia personalidad y tienen derecho a estar cómodos y relajados. Bien por ellos si no les importa su apariencia física, lo que realmente debe preocupar a los padres es que no coman.
  • No se les debe forzar a aceptar una religión o una tendencia política. Si se niegan a ir a misa u opinan que el partido al que usted vota desde siempre es un desastre, no se les debe reprochar. Están en todo su derecho.
  • No se ha de rechazar a sus parejas por capricho. Los hijos deben desarrollar su vida sexual, reprimirles, o ignorar lo que ocurre, no traerá más que problemas. Al contrario, es mejor escuchar, de boca de una niña de quince años y rasgos casi infantiles, que quiere tomar la píldora o que quiere comprar preservativos, antes que verla llegar a casa con una tripa como un huevo de dinosaurio. No se debe hacer el vacío a sus parejas o amigos porque no son lo que se considera políticamente correctas, es decir, de otra raza, de su mismo sexo, o de una humilde posición social, lo único que se consigue con eso es aumentar las diferencias que ya de por sí puedan existir.
  • Si el hijo o hija es homosexual. Se debe tener una conversación con él y si tiene clara su tendencia, debe ser animado y respetado en su condición.
  • Tampoco se les debe desmotivar. Todo en esta vida no es trabajar, ni estudiar, si los hijos tienen alguna afición, como por ejemplo, practicar natación o tocar la guitarra, no se les debe soltar perlas del tipo “si no hubieras ido a la puñetera piscina no te hubieras resfriado”, porque podría haberse resfriado perfectamente haciendo botellón en el parking de una discoteca, o “pero si no tienes ni idea de tocar la guitarra, tocas fatal”. Al contrario, se les debe alentar y motivar, las aficiones son algo saludable y ellos lo agradecerán.
  • Cuando los hijos son adultos, se ha de ser abierto con ellos y no inmiscuirse constantemte en sus decisiones. Con amonestaciones del tipo, “vaya mierda de casa te has comprado”, “los niños adoptados son gentuza y si adoptas uno no te pienso apoyar en tu decisión”o “¿vas a casarte con otro hombre?, qué vergüenza”.

El afecto de los hijos

Desde que son muy pequeños, a los niños se les ahoga en afecto. Se les da besos y abrazos constantemente y se les obliga a que se los den a otras personas. Muchas veces se puede escuchar a un niño gritar “¡No, no!”, cuando un adulto pretende darle un beso. La razón es que están sumamente hartos de besos y abrazos. Lo mejor es dejarles tranquilos durante un tiempo, entonces los niños lo reclaman. La afectividad de un niño debe ser libre desde su infancia, no es un maleducado si de repente no quiere darle un beso a la tía abuela de turno. Lo que hay es que preguntarle “¿puedo darte un beso?” y si el niño dice que no, es que no.

Cuando los hijos son adultos, ganarse su afecto es muy fácil. Es igual que cuando se intenta ligar con alguien. A un ligue, no se le llama constantemente ni se le dice lo mucho que se le quiere y se le echa de menos porque al final se le termina espantando. Hay que dejar de llamarle tanto y de enfadarse si no devuelve las llamadas, entonces se recibe ese afecto, cuando no es tan fácil de conseguir, exactamente igual que cuando se trata de conquistar a alguien. Hay que entenderlo, los hijos no aman de la misma manera que los padres y nunca lo harán, hay que encontrarles el punto.