Para los niños, dibujar es la mejor forma de expresar lo que no saben o no pueden verbalizar, y también lo que intuyen que “estaría mal decir”.

Como afirma la psicóloga infantil Mª Luisa Ferrerós, en su libro Abrázame, mamá (Editorial Planeta), “los dibujos nos proporcionan las pistas más fiables sobre sus sentimientos, personalidad, miedos, afectos. Ellos no saben explicarlos y nosotros a menudo no sabemos interpretar sus señales. Podemos utilizar entonces sus dibujos a modo de diccionario infantil”.

Colores y figuras

En general, en todos los dibujos infantiles hay elementos positivos y otros preocupantes. Son buena señal los colores pasteles y claros, las figuras sonrientes, las líneas onduladas y las acciones positivas (jugar o divertirse). En cambio, resultan inquietantes los tonos oscuros (sobre todo el negro), los rasgos puntiagudos, los objetos como armas o cuchillos y las expresiones de rabia, agresión o llanto.

Pero todo esto es relativo y depende de la edad y circunstancias de cada niño. Para conocer mejor a tu peque a través de sus garabatos, no basta con observar sólo un dibujo. Fíjate en lo que dibuja habitualmente, sus colores favoritos, los objetos que repite, sus tendencias más marcadas, etc.

Tu hijo y su mundo

A simple vista, los dibujos parecen todos iguales, pero hay sencillas pistas que nos enseñarán a comprenderlos mucho mejor.

  • La zona de la izquierda representa el pasado, el apego a la madre, la introversión. Si siempre dibuja ahí, tiene muy presente un hecho que vivió (sea feliz o no).
  • El lado derecho simboliza el futuro, el apego al padre, la extroversión, la autoridad. Para los que dibujan siempre ahí, el futuro es la esperanza, la promesa… o bien el escape del presente.
  • El centro es el ahora. Si lo elige, está abierto a lo que ocurre a su alrededor, no siente preocupación por el pasado ni el futuro.
  • Las líneas curvas son las favoritas de niños dulces, sensibles y tranquilos, pero su exceso puede indicar inmadurez. Los pequeños más realistas, con iniciativa y no muy emotivos eligen líneas más rectas y ángulos.
  • Las formas grandes indican seguridad: el niño se afirma, ocupa su lugar. Pero también puede ser una forma de compensar: cree que no se le presta la atención que merece, y con el dibujo se hace ver.
  • Los dibujos pequeños son propios de niños serenos, seguros, que no compiten. Si son demasiado pequeños, puede que se sientan poca cosa, sean muy solitarios o tengan miedo de crecer.

Dibujos y emociones

Además de observar qué dibuja, fíjate en cómo lo hace.

  • ¿De qué modo sostiene el lápiz? Si lo hace de forma relajada, indica una motricidad libre y tranquila. Una postura forzada es síntoma de tensiones internas.
  • El trazo puede ser seguro (soltura en el movimiento, libertad para explorar) o tembloroso (señala algún miedo, tal vez a la desaprobación o al reproche de los mayores).
  • La presión también es significativa. Un trazo apenas perceptible indica una naturaleza sensible. El trazo muy marcado habla de vitalidad, necesidad de espacio, incluso agresividad.

Psicología de los colores

En general, los tonos cálidos (rojo, naranja, amarillo) son los favoritos de los niños extrovertidos, alegres, exigentes, que buscan llamar la atención e incluso pueden ser muy egocéntricos. Los colores fríos (azules, verdosos) indican un comportamiento social adecuado. Con más detalle:

  • Azul: calma, serenidad, ausencia de competencia. Si domina, indica gran autocontrol. Pero si está muy presente (lago, agua, mar) puede ser síntoma de enuresis.
  • Verde: equilibrio, tranquilidad, esperanza. Si domina, hay riesgo de pereza e inhibición.
  • Rojo: energía, vitalidad, excitación, pasión, valor. Si domina: hostilidad, agresividad y tendencia a la ira que no sabe cómo canalizar.
  • Amarillo: adaptación, energía, dinamismo, apertura, intuición. Si domina, posible relación difícil con la figura paterna o existencia de tensiones dentro de la familia.
  • Violeta: tristeza inquietud, idealismo, pudor. Si domina, posible presión excesiva de los padres relacionada con las responsabilidades, lo que genera una sensación de no satisfacer sus expectativas.
  • Marrón: seriedad, amargura, intolerancia hacia los conflictos, prudencia, pies en la tierra. Si domina, puede indicar responsabilidad prematura y tendencia a un autocontrol o rigidez excesivos.
  • Negro: vida interior rica, miedos, ansiedad, pudor, melancolía, sufrimiento. Si domina, puede ser síntoma de desequilibrios internos y de un gran sufrimiento que no expresa.