Cómo interpretar el cine del Japón desde Occidente

Viaje a Tokio - wiki commons
Viaje a Tokio - wiki commons
El conocimiento del cine japonés se ha visto sesgado por la idea del exotismo. Una nueva perspectiva de conjunto permite una mejor interpretación.

Por definición, todo lo japonés es visto en Occidente como raro, extraño e incomprensible, y a sus manifestaciones culturales se las considera casi como en otra categoría ontológica. No es sorprendente entonces que nuestro conocimiento del cine japonés se vea sesgado y cargado de prejuicios.

Sin duda, ha habido factores que han impedido que se pueda tener una visión de conjunto de este cine. Entre ellos, un profundo desconocimiento de la propia matriz cultural de los japoneses es uno de los más importantes.

El "descubrimiento" del cine japonés

El cine japonés fue “descubierto” en Occidente a partir de la década de 1950 con Rashomon y a través de directores como Mizoguchi, Kurosawa, y Ozu. Los trabajos que llegaban eran mayormente películas que se presentaban en festivales internacionales, y esto sucedía de manera intermitente y parcial. Como en esta época estaban de moda en Japón las películas del género “jidaigeki” (drama de época), automáticamente se afianzó la idea de que el cine nipón estaba atado al pasado con tradiciones históricas, antiguas, y que remitían a una esencia cultural pura.

Esta concepción del cine japonés como portador de un acervo cultural autóctono, cerrado e impermeable a la influencia occidental, fue capitalizada de manera astuta por las grandes productoras cinematográficas Toho y Daiei. Los grandes estudios percibieron que ese tipo de realizaciones tenían una recepción entusiasta en el exterior, y fue así como decidieron apoyar la realización de proyectos que generaban, según la opinión de influyentes críticos, el “efecto kimono”.

El espectador occidental necesitaba ver una geisha vestida de kimono y un samurái para sentir que estaba viendo una película “japonesa”.

De un cine "cerrado" a un cine con un lenguaje "diferente"

Transcurrió entonces una primera etapa en la cual se entendía al cine japonés como un todo cerrado a influencias foráneas. Éste dio lugar a una segunda, en la que el exotismo ya no se buscaba en los contenidos sino en su gramática. En lugar de filmar con el modelo de convenciones imperante en los Estados Unidos, realizadores como Ozu trabajaban de una forma que rompía con las expectativas del espectador occidental. Su cine constaba de "otro" lenguaje visual y narrativo diferente al europeo o norteamericano.

En consecuencia, por una causa o por otra, el cine japonés quedó fuertemente ligado a la idea de exotismo. Este apriorismo, lejos de desaparecer, se ha ha visto fortalecido por las producciones de los años noventa en las cuales parece haber un repertorio de imágenes que niega todo lo anterior. Las representaciones de fin de siglo ya no enfatizan en la ceremonia del té, ni en los cerezos en flor: ahora las ciudades están contaminadas, superpobladas y cargadas de un nivel de violencia sexual que supera los límites de lo imaginable para el anterior paraíso del Zen.

Entrada en la posmodernidad de fin de siglo

El cine japonés actual, que para algunos se encuentra en una fase de posmodernidad, es un cine fundamentalmente autorreflexivo y que plantea dos variantes principales: o bien se percibe en sus producciones una visión nihilista del hombre y de la historia (como por ejemplo Sonatine de Takeshi Kitano) o bien se tiende a volver al pasado como forma de encontrar en él algo que pueda rescatarse del sinsentido y la falta de valores del presente. Este podría ser el caso de El sabor del Té, una película del año 2004 dirigida por Katsuhito Ishii.

No tan distintos

Para muchos especialistas empieza a quedar suficientemente clara la idea de que Japón nunca estuvo cerrado a las influencias de Occidente. Del mismo modo, las producciones japonesas también dejaron su marca en los directores occidentales, y es por eso que el primer paso para entender el cine japonés consiste en despojarse del prejuicio del exotismo.

Sólo así puede comenzar a aprehenderse un tipo de cine que, aunque expresa sus particularidades, es probablemente menos “raro” de los que normalmente se cree.

Pablo Figueroa - El autor ha contribuído con notas e imágenes en distintos medios graficos y online.

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