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Una de las grandes bazas con las que cuenta el iPhone y ahora también el iPad es su pantalla. Aunque ahora, años después de su lanzamiento, el resto de las compañías de dispositivos móviles se han puesto al día, durante mucho tiempo no había ningún móvil "táctil" con una respuesta que pudiera rivalizar con la suavidad del iPhone.

En parte, esto es debido a la tecnología que utiliza (capacitiva, a diferencia de las pantallas resistivas que incorporaban las antiguas PDAs), además, de, por supuesto, el sistema operativo de Apple, el iPhone OS.

La pantalla capacitiva del iPhone 4 y del iPad 2: ventajas y desventajas

La pantalla del iPhone no reacciona a la presión, sino a la corriente eléctrica. Como todos los seres vivos, los seres humanos generan una pequeña cantidad de bioelectricidad, y es esta pequeña corriente bioeléctrica la que detecta la pantalla del iPhone cuando la tocamos.

Por ello, al tocar la pantalla del iPhone con un objeto no conductor, como un trozo de tela grueso, una goma de borrar o un bolígrafo, el teléfono no reacciona.

Esto conlleva una serie de problemas, como que los habitantes de zonas frías del planeta no puedan utilizar el iPhone o el iPad si utilizan guantes.

Los stylus o estiletes: lapiceros para el iPhone 4 e Ipad 2

Para que esta gente pueda utilizar cómodamente su iPhone se han desarrollado multitud de ingenios, como guantes que, en las yemas de los dedos, incorporan telas conductoras de electricidad o, sobre todo, stylus o estiletes, es decir, pequeño "bolígrafos" de punta redondeada y conductora que permiten actuar sobre la pantalla como lo haríamos con nuestros dedos.

Sin embargo, no solamente los habitantes de países con climas fríos han sacado provecho de estos aparatos. Para otras actividades, como la escritura manual o el dibujo, son también de utilidad. El problema es su precio, que ronda los 15€.

Afortunadamente, podemos construirnos uno con material de andar por casa.

Un bolígrafo BIC y papel de aluminio, la solución más fácil

La opción más sencilla y barata es utilizar un bolígrafo BIC o similar y forrarlo con papel de aluminio. Para escribir, utilizaremos la parte superior y redondeada del mismo, que deberá quedar completamente lisa para no rayar el cristal de la pantalla del iPhone.

Con un poco de cinta adhesiva podemos asegurar el papel de aluminio, de forma que quede inmóvil. En apenas un par de minutos podemos tener listo nuestro stylus y aprovecharlo para tomar notas en un libro electrónico, hacer dibujos con aplicaciones como Brushes, o incluso para algunos juegos del iPad.

Sin embargo, esta opción, aunque fácil y rápida, no está exenta de riesgos. A pesar de que alisemos con cuidado la parte del papel de aluminio que entrará en contacto con el iPhone, siempre existe riesgo de rayar la pantalla.

Bolígrafo (otra vez) y esponja

Como hemos explicado, basta una pequeña corriente eléctrica para que la pantalla detecte nuestros dedos. En el caso del papel de aluminio, la corriente pasaba de nuestros dedos al mismo, y de él a la pantalla. El papel de aluminio ejercía de conductor. Ahora aprenderemos a crear un generador de electricidad.

Para ello bastará con que llenemos un vaso con agua, vertamos sal y removamos hasta que quede completamente disuelta. Después, empaparemos un trozo de esponja que hayamos cortado de modo que quepa en el interior de un bolígrafo, a modo de mina. Una vez empapada de agua salada, la escurriremos tanto como podamos. Será suficiente con que la esponja retenga parte de la humedad.

Después cogeremos la esponja y la introduciremos en el interior del bolígrafo (nuevamente, los clásicos bolígrafos BIC resultan ideales para este experimento), cuidado de que por el lado superior y ancho del bolígrafo sobresalga un trozo de esponja.

Una vez lo hayamos hecho, podemos utilizarlo sobre la pantalla y comprobaremos como ésta reacciona. Por desgracia, lo más seguro es que mojemos el cristal del iPhone. Para evitarlo, lo mejor es cubrir el trozo de esponja libre con un poco de film transparente de cocina o cinta adhesiva. Comprobaremos como, a pesar de estar recubierto, la pantalla sigue reconociéndolo.

Nuestro stylus seguirá funcionando en tanto siga reteniendo humedad. Si deja de hacerlo, bastará con humedecerlo nuevamente.

Lo más rápido: una pila AA

Como experimento, podemos probar a coger una batería del tipo AA (la clásica que se utiliza en los walkman, por ejemplo), darle la vuelta y utilizarla directamente contra la pantalla, que también la reconocerá perfectamente.

La imaginación al poder

Como se puede ver, tan solo es cuestión de echarle imaginación y hacernos un stylus a medida. Podemos sustituir el bolígrafo y dejar la esponja directamente, envuelta en cinta adhesiva para darle forma. Y hay incluso quien ha utilizado una salchicha a modo de estilete.

Y es que construir tu propio stylus es una excusa como otra cualquiera para sacar las tijeras de manualidades del cajón, la cinta adhesiva y dejar volar la creatividad.