Tal vez el pan sea el alimento más importante de una dieta, casi todos lo consumen en 2 o 3 de las comidas diarias.

Cuando se compra el pan resulta apetitoso, es tentadora su levedad, su blancura, la manera en que cruje. Pero rara vez se piensa cómo está hecho ese pan que llega a la mesa.

Cómo se hace el pan de panadería

Cuando se muele el trigo se eliminan las capas exteriores (salvado) y el germen (principio de vida). Esto equivale a decir que desaparece del grano la mayor parte de enzimas, vitaminas y minerales. Además de este proceso de eliminación, se utilizan sustancias químicas para blanquear la harina, mejoradores para hacer el pan más esponjoso, margarinas y grasas hidrogenadas para lograr una mejor conservación.

Lo que resulta de todo esto es un pan sin valor nutritivo, calorías vacías que engordan pero no nutren. Lo más grave, sin embargo, es la ingestión de aditivos sumamente perjudiciales para la salud.

El germen de trigo es la fuente más importante de vitamina E natural y esto, según se ha demostrado, es esencial para el buen funcionamiento de nuestro sistema cardiovascular. A la vitamina E también se la llama “la vitamina antiestéril” por su importancia en la reproducción. La parte exterior del grano (salvado) contiene vitaminas del complejo B y minerales, por eso su consumo es indispensable para regular la función intestinal.

Utensilios necesarios para hacer pan integral

  • 1 tabla grande de madera, aunque se puede trabajar sobre una mesa bien limpia.

  • Bol de acero inoxidable o enlozado de 2 o 3 medidas.

  • Cucharas de madera para mezclar.

  • Taza de loza para medir

Moldes para los panes

  • Para los panes chicos o bollitos, placas o asaderas comunes.
  • Para los panes más grandes, molde de budín inglés.
  • Pinceles para aceitar los moldes o para pintar con huevo batido.
  • Rejillas para volcar el pan caliente y evaporar

Ingredientes para el pan

  • 1 Kg. de harina

  • 25 gr. de levadura de cerveza

  • ½ litro de agua tibia

  • Sal

Cómo hacer el pan integral

  • Colocar en un bol 1 Kg. de harina de trigo integral.

  • Disolver una cucharada de levadura en media taza de agua tibia, agregándole dos cucharadas de aceite y una cucharadita de sal marina.

  • Incorporar la levadura a la harina, mezclar e ir agregando el agua tibia necesaria (aproximadamente ½ litro). Amasar bien, con la mano abierta para airearlo.

  • Dejar descansar la masa 30 minutos.

  • Formar los panes a gusto.

  • Levar en horno precalentado. Encender el horno de 5 a 10 minutos, apagar y aprovechar esa tibieza para levar. En 30 minutos debe levar hasta alcanzar casi el doble de tamaño.

  • Encender el horno sin sacar los panes, al principio al máximo durante 10 minutos para que vuelva a tomar la temperatura, luego bajarlo.

Otras recetas de panes

Sobre la misma base de preparación se pueden hacer diferentes clases de panes.

Pan de maíz: ½ Kg. de semita de maíz y ½ kg. de harina integral fina

Pan de gluten: ½ Kg. de harina de gluten y ½ kg. de harina integral fina.

Pan de salvado: la harina integral ya contiene salvado, pero si se quiere un pan más fibroso se le puede agregar a la receta base una taza de salvado.

Consejos para que el pan siempre salga bien

Horno: para panes chicos, el horno debe estar casi al máximo y poco tiempo. Para panes grandes, horno suave y más tiempo (aproximadamente 45 minutos).

Levadura: si se usa la prensada de panadería, después de ocuparla se guarda en una bolsita de nylon o en un frasco cerrado dentro de la heladera. Un paquete de medio kilo, en estas condiciones, dura más de un mes.

Harinas: las harinas integrales deben ser recién molidas. Para ello, es mejor adquirirlas en negocios de mucha venta. En verano debe guardarse en la heladera. Por cada kilo de harina, se obtiene 1 ½ Kg. de pan.

Desmolde: cuando cuesta desmoldar un pan, conviene dejarlo unos minutos en el mismo molde. El vapor que genera hace que se desprenda solo.

Para que los panes no resulten con corteza dura, colocar un recipiente con agua hirviendo en la base del horno. El vapor evitará la formación de la corteza.

A veces hacer el pan ocupa menos tiempo que ir a comprarlo, sin olvidar el inigualable olor a pan recién horneado que impregnará la cocina. Es una buena forma de recuperar el valor nutritivo del pan.