Establecer reglas claras y precisas, poner límites y controles y evitar castigos excesivos, es lo que crea buenos hábitos en nuestros hijos. La disciplina es uno de los aspectos mas importantes en la crianza de los hijos. Un viejo proverbio dice “Educad a los niños para no tener que castigar a los hombres”. Un niño que no es disciplinado es un niño desaventajado porque es un niño indeseado en cualquier lugar. Es el típico niño "terremoto" que todo lo coge y todo lo daña, es un niño malcriado y caprichoso., porque siente que no es amado.

Rasgos de un niño malcriado

  • Tiene generalmente malos hábitos.
  • Interrumpe las conversaciones de los demás.
  • Es altanero y buscapleitos.
  • Suele arrebatar los juguetes a los otros niños.
  • Cuando quiere algo, lo toma sin pedir permiso.
  • Grita con frecuencia.
  • Suele ser agresivo.
  • Es irreverente con los mayores.
  • Quiere ser el primero en todo, y cuando no lo consigue no le importa llevarse por delante al que sea.
  • Necesita ser el centro de atención donde llega.
  • Maltrata los animales.
  • Se burla de los discapacitados, porque no conoce el respeto.
  • Y, en general, es un perfecto mal educado.
Varios de los anteriores rasgos en un niño determinan, que este no conoce límites, que no ha sido disciplinado, y en el futuro, tendrá serios problemas para convivir en sociedad. Este es el niño que nadie quiere invitar y si de pronto llega sin ser invitado, es muy mal recibido, y es también el niño del que pronto todos se quieren librar. Este es el resultado de padres que le permiten hacer todo lo que quiera sin ningún control. Proverbios 13:24 dice: “El que detiene el castigo a su hijo, lo aborrece; más el que lo ama desde temprano, lo corrige”.

Disciplina es formar buenos hábitos

Es responsabilidad de los padres disciplinar a los hijos y el objetivo de la disciplina es formar en los niños buenos hábitos, corrigiendo con amor las malas costumbres. Es prepararlos para el futuro, para que sean personas equilibradas y estables, y para que puedan desempeñarse con efectividad en la sociedad. El libro de Proverbios 29:17 dice: “Corrige a tu hijo y te hará vivir tranquilo, y te dará muchas satisfacciones”

Establecer reglas claras y precisas, poner límites y controles y evitar castigos excesivos es lo que crea en nuestros hijos los buenos hábitos. La disciplina debe regirse siempre por la razón y no por el estado de ánimo, porque si se rigiera por los sentimientos no habría consistencia y las normas variarían de acuerdo a nuestro grado de tolerancia con respecto a las faltas de los hijos. A veces vemos algunos padres castigando por cosas que no valen la pena mientras que en otras ocasiones les permiten cometer atrocidades sin ningún reparo. Este tipo de comportamientos confunden tanto a los niños que nunca podrán enterarse qué esta bien y qué no.

La importancia de las normas

Las normas son las que establecen la autoridad en el hogar. En la crianza se deben establecer normas justas, claras y bien definidas, que sean fácilmente comprendidas y asimiladas. Si las normas no son bien comprendidas y asimiladas, probablemente no serán cumplidas, y todas las normas se deben hacer cumplir. Esta es una base fundamental para desarrollar una buena autoestima en el niño.

Cuando los niños comprenden los beneficios de tales normas, no tendrán ningún problema en obedecerlas y cumplirlas. Zig Ziglar autor del libro “Cómo educar hijos positivos en un mundo negativo” dice: “La disciplina debe conducir a adquirir hábitos poderosos de dirección, trabajo y buen juicio. También contribuye a formar el carácter del que se deriva la capacidad de amor y sacrificio”.

Evitar el castigo

Una disciplina bien fundamentada y basada en los valores éticos, con absoluta seguridad que no necesitará del castigo. Sin embargo, existen ciertas ocasiones en las que cierta rebeldía persistente nos obliga a utilizarlo. Pero es necesario aclarar que el castigo jamás debe afectar la integridad física o sicológica del niño. El castigo agresivo, sirve solamente para reforzar los malos comportamientos del niño y para crear un ambiente de terror y ese no es precisamente el propósito que queremos lograr.

Al niño se le puede castigar quitándole por algún tiempo algo que le guste mucho, como por ejemplo salir a jugar, ver televisión o tal vez hacerlo acostar más temprano. Un castigo semejante es más que suficiente para el niño y es mucho más correctivo, que agredirlo.

Límites y controles

Los niños deben saber que existen límites y controles. Deben comprender que su libertad termina donde comienza la del otro. Deben entender que no deben hacer a otros lo que no quieran para sí. Y deben saber también que como traten serán tratados. Proverbios 22:6 dice: “Instruye al niño en su camino y aunque fuere viejo no se apartará de él”; y en Proverbios 12:1 dice: "Amar la disciplina es amar el saber; odiar la reprensión es ser ignorante".