¿Qué es una novela? El escritor Milan Kundera respondió: “la esencia de la novela consiste solo en lo que no se puede decir más que mediante la novela”. Pero si le consultamos a Grisham, es posible que su respuesta sea menos pretenciosa ¿cierto?. Como puedes ver, tú, aspirante a escritor, hay muchas acepciones de “novela”, y por lo tanto, muchos modos de escribirlas.

Tu primera línea debe ser impactante

Lo primero al momento de iniciar el relato es un buen comienzo. Sin embargo, ¿qué conviene contar para escribir un buen comienzo? Puedes iniciar tu texto contando el mismísimo conflicto de la novela: Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”. Listo. Kafka precisó una sola oración para hundir al lector hasta el centro del embrollo ¡Eso es contundencia!

Pero también hay otros modos: “El pueblo de Holcomb…” –escribió Capote–“…está en las elevadas llanuras del oeste de Kansas, una zona solitaria que otros habitantes de Kansas llaman “allá”. Buena presentación de un sitio, pero ni rastros sobre qué tratará el libro. Sin embargo, ¿verdad que ese “allá” atrapa?

Y qué tal este otro: “Casi todo el mundo creía que el hombre y el chico eran padre e hijo”. ¿Puedes creer que esta familiera línea la escribió Stephen King? No hay datos acerca del conflicto, ni de dónde se desarrollará, pero al menos sabes quiénes serán los protagonistas. Va un último ejemplo: “Mi padre solía decir que todos en la familia teníamos algún desorden alimentario”. Anota la autora: Betina González. ¿Te has fijado? ¡El narrador es un personaje de la novela! Eso sucede cuando el narrador escribe en primera persona. Pero… ¿conflicto? ¿primera persona? ¿qué son todos esos términos? Momento, de un tema por vez.

Escoge un “narrador” para contar la novela

Todos los textos son escritos por alguien, ¿verdad? Aun los de ciencia ficción. Entonces, el “narrador” es el sitio que escoge el escritor para ubicarse al momento de escribir. Si se ubica en uno de los personajes hablará como lo haría éste, no contando lo que dice sino transcribiendo palabra por palabra su hablar, que es como lo haría cualquiera persona, en un tono relativamente coloquial, y sus amigos y enemigos serán, a la vez, otros personajes.

El narrador puede ubicarse sobre un personaje, es decir, contar lo que este ve, pero en tercera persona, no como si fuera él, pero sí como si siguiera los sucesos según el personaje los enfrenta.

Pero también puede ubicarse a cierta distancia de los personajes e ir contando lo que va sucediéndole a muchos de ellos. El narrador puede conocer los sucesos que ocurren a millares de kilómetros, los hechos ocurridos y los que ocurrirán; por decirlo de algún modo, sabe todo, y lo sabe porque… bueno… porque es quién escribe, ¿no?

Existen decenas de formas de narrador: omnisciente, equisciente, infrasciente… ¿y cómo llamar al que salta de persona en persona y se ubica en el pensamiento de un florero?

Conflicto narrativo en una novela

Toda novela cuenta con un conflicto. No te amargues si no comprendes bien este término, o si lo comprendes pero no se te presenta conflicto alguno. Pon a los personajes a vivir y verás que más tarde o más temprano algo sucederá con ellos. Y una vez que esto suceda concentrate en los hechos determinantes en lo que a ese conflicto respecta.

El conflicto no debe ser necesariamente la gran estafa, con cientos de asesinatos y sospechosos: un niño quiere pintar el cuarto de celeste; el otro, de colorado ¡A resguardo! Ya sabes cómo vienen los niños.

Lo importante del conflicto no es la extravagancia ni la grandilocuencia ni lo crucial; lo importante es que el hecho conflictivo, por mínimo que sea, resulta extravagante, grandilocuente y crucial para los personajes. ¿Has entendido? Si un niño de seis años ha aparecido trozado pero nadie se ve afectado, no hay conflicto. Son los personajes los que le confieren importancia al hecho y lo transforman en Conflicto Narrativo.

La “trama” en la escritura

Lindo sería que la vida contara de una trama. Cada vez que no supieras qué hacer respecto de algo, irías, consultarías en la sinopsis y listo: decisión acertada y solución encontrada. Pero no existe. Pues tampoco en la escritura. La trama es algo que puede distinguirse una vez terminada la novela; pero claro, esto no te interesa a ti, que aún no has escrito tal novela.

Piensa que si obligas a tus personajes ir hacia un plan premeditado, estos resultarán poco creíbles, fríos, y lo peor de todo, es que terminarás privilegiándote a ti, como escritor, que a tu novela. Deja de lado el orgullo, la obra está por encima de los egos. Tu serás un buen escritor a medida que tus novelas sean buenas, nunca al revés. Claro que puedes tener una idea predeterminada, pero si durante la escritura ésta se altera no dudes en desecharla: la novela manda.

No pienses que no podrás sacar adelante el proyecto si no cuentas con un plan claro. Nicole Krauss escribió La historia del amor, una compleja novela en la que todo cierra a la perfección, sin saber qué sucedería en el capítulo siguiente. Pero si no existe la trama al momento de escribir, entonces ¿cómo se compone una novela?

Partes de una novela

Stephen King dice que un relato cuenta de tres partes:

  1. la narración, que hace que la historia se mueva de A a B, y por último a Z.
  2. la descripción, que genera una realidad sensorial para el lector.
  3. Y el diálogo, que da vida a los personajes a través de sus voces.
Pero eso es lo que dice King. Kundera se horrorizaría ante ello: ¿Dónde queda lugar para la digresión? Digresión es toda aquella reflexión, ensayo, o anécdota, que se aparta del hilo argumental de una novela. Pero si un segmento rompe el clima narrativo de la novela, ¿no está arruinandola?

Kundera responde que si la novela se ata “a la regla de la unidad de acción” el escritor se pierde “las páginas más hermosas, las observaciones más sorprendentes”, que son las que dicen “lo que no se puede decir más que mediante la novela”. Cierto que esta es una idea radical; no la descartes por serlo, pero intenta simplificarte las cosas si te dispones a escribir una novela por primera vez.

Sólo resta empezar a escribir

Crea un personaje, disponlo en determinado contexto y preséntale una adversidad. Verás que el relato se ira tejiendo solo: si sigues a tu personaje con cuidado y narras con sinceridad todo lo que él haga, tendrás una novela.

Algunos consejos: no exageres con acotaciones secundarias en cuanto a la vida de tus personajes; las características que cuentes acerca de ellos deberían ser las que afectan la historia. Y si mezclas muchos personajes y muchas historias (que a su vez rozan otras historias) sé extremadamente ordenado. Allí tienes a los párrafos, los punto y aparte (que señalan el cambio de escena) y los capítulos, y epísodios y partes a tu disposición para ordenar la historia.

Por más alteraciones formales que haya propuesto la modernidad, el narrar una historia aún guarda en su espíritu la esencia del antiguo orden: presentación, el nudo, el climax y el desenlace. Fijate de no introducir nuevos elementos más allá del nudo: cuando lees un policial y has aguardado quinientas páginas para saber cuál de los personajes ha sido el asesino, y de repente aparece un personaje nuevo que ha sido el responsable ¿no es cierto que te sientes un poco estafado? Todas las respuestas deben provenir de la novela, jamás desde afuera.

Había una vez... cómo escribir una novela

Tendrás problemas de técnica, sí, nada que no se solucione con algunos consejos de puntuación, estilo y gramática. Habrá días que escribirás como un poseso y días que ni te acercarás al ordenador... ¡vaya que eres original! Si consideras que debes pulir más tu capacidad como escritor, no dudes en anotarte en un taller literario. Y Por último, surgirán en ti decenas de dudas. Felicitaciones. De dudas (y el coraje para enfrentarlas) se compone el alma del novelista.