No existen guías ni manuales de uso para interpretar a veces los comportamientos, palabras y hechos de los hombres. Somos distintos por naturaleza, y esas diferencias biológicas son las que nos llevan a formar parejas. Ahora bien, las situaciones se complican cuando intervienen otro tipo de diferencias, como son las psicológicas, que paradójicamente también, son las que atraen y las que forman gran parte de la magia del amor.

Pero a menudo, las mujeres no se sienten comprendidas, apoyadas, recompensadas, amadas, escuchadas y en general, con sentimientos de ser ellas las que ponen más amor y dedicación para que la pareja vaya bien.

Cuestión de cerebro

Ellos también sienten y tienen emociones como nosotras, pero entre la riqueza de facetas y florituras de sentimientos femeninos y el a veces oscuro bosque de los masculinos, existe una cierta diferencia.

Los hombres tienen más desarrollado el hemisferio izquierdo, es decir, el cerebro racional y no están en contacto permanente con su mundo sentimental, se perciben más desde el exterior, en la consecución de metas, que desde el interior. En ellas, son el hemisferio derecho y las áreas del lenguaje las más fuertes, por ello conectan muy bien el mundo sentimental con el verbal. En el caso de los hombres no es así, lo que significa que a veces tienen un sentimiento pero no lo pueden denominar o describirlo de manera precisa.

La forma en la que procesamos la serotonina, responsable de la sensación de bienestar y felicidad es distinta. Cuando esta disminuye, los hombres manifiestan un incremento de la agresividad y en las mujeres un aumento de la depresión. Ellos, manifiestan su tristeza con mal humor, ira e incluso huyen de la situación, pero raramente si se sienten heridos por una causa emocional, se percibirá tristeza como tal.

Simplificar las cosas

Los hombres piensan las cosas de manera sencilla y practica: 2+2 son 4 y es así. No valoran en cómo sintió el número cuando se junto con el otro, ni tampoco hay que hacerle entender que van a estar mejor juntos, o por qué las matemáticas funcionan así. El resultado es 4 y es lo que importa.

Vivimos la forma de solucionar los problemas de forma distinta. Para ellos, los problemas están para ser solucionados, y a ser posible, en silencio y en solitario. Para ellas, es un motivo de comunicación, y tienen que hacerlo más pronto que tarde. Las mujeres buscan contacto para hablar de sus problemas y sin embargo, los hombres se retraen.

Los hombres demuestran sus sentimientos con la acción, haciendo cosas prácticas por las mujeres, buscando su aprobación, las mujeres sin embargo desean cariño y comprensión.

¿Qué sienten los hombres?

No tienen un acceso directo a su mundo sentimental, por eso ante la pregunta "¿qué sientes por mi?", a menudo les causa vértigo y desconcierto, al no poder expresar claramente sus sentimientos y no saber que es lo que realmente desean en lo más profundo de su corazón. En cambio, las mujeres suelen saber lo que sienten y describirlo con bastante precisión, por ello a veces se devanan los sesos pensando qué sentirán por ellas y por qué es tan difícil oírlo.

La percepción temporal también es distinta, los sentimientos tardan más en instalarse y afianzarse en ellos que en ellas, las mujeres se enamoran más rápidamente y comienzan a sentir más intensamente, las cosas no suceden al mismo tiempo para todos, y hay que entender y respetar que cada persona, independientemente ya de su sexo, tiene su tiempo.

Todos albergamos sentimientos, pero la forma de gestionarlos, tanto en el amor como en la vida en si, varía de unos a otros. Si se desea tener una relación agradable con un hombre, hay que entender y respetar que somos diferentes. Y esto, no se puede cambiar.