La estimulación de los niños y niñas es un ejercicio que debe practicarse de manera constante desde su nacimiento para garantizar un desarrollo feliz. Los primeros años de vida sus cerebros son como esponjas capaces de captar tanto del ambiente como de las personas la mayor cantidad de información posible que utilizarán en el futuro.

Colocación de las piezas

Para los niños y niñas que se enfrentan por vez primera a un tablero de ajedrez, les resulta divertido tan sólo la colocación de las piezas. A medida que se van colocando, se puede ir tejiendo una historia o contar un cuento con las funciones de cada una de las piezas, para que le resulte más divertido. Por ejemplo, “había una vez una reina muy coqueta que le gustaba sentarse en sillas que tuvieran el mismo color de su traje. Al lado de la reina siempre estaba el rey. Los reyes debían tener a los alfiles con sus cascos puntiagudos para que los cuidaran. Los caballos debían estar cerca de los reyes, pero no tanto porque a veces hacían mucho ruido y no los dejaban dormir. En las esquinas, siempre estaban las torres, con los ojos bien abiertos para que no llegara nadie extraño al palacio. Y en frente de todos ellos, se colocaban 8 peones dispuestos a dar su vida por salvar al rey”.

Para iniciar esta parte del juego, el adulto podría colocar unas piezas y el niño las piezas del otro color. Luego de repetir varias veces este “juego” (tal vez no sea un juego para el adulto, pero el niño se divertirá y pedirá repetirlo) se le pide al niño que sea él quien coloque las piezas de primero y el adulto seguirá lo que él haga.

Movimiento de las piezas

El movimiento de las piezas también se puede explicar como un juego y con un lenguaje que a ellos les divierta. Por ejemplo “el peón, como es pequeñito, sólo puede avanzar un pasito a la vez, pero como es muy vivo, captura al enemigo que se encuentra diagonal a él; la torre se mueve sólo hacia adelante, atrás o los lados, y de esa misma forma captura a los contrarios; el alfil, como es un poco extraño, patina sólo en los cuadros del mismo color; la reina camina y patina; el rey elegante sólo puede caminar despacio y el caballo brinca. Explique de último lugar los movimientos del caballo, por ser los más complicados.

Se debe explicar cada una sin ninguna otra pieza en el tablero. También puede incorporar ejemplos claros y visibles para el niño, colocando piezas de otro color para que sepa cómo es que cada una captura.

Objetivo del juego

En el mercado existe gran variedad de juegos de ajedrez. Sin embargo, para que el niño o niña se inicie en el proceso de aprendizaje de este juego, es preferible utilizar piezas de un solo color, y que las piezas sean claramente identificables. De otra manera, las figuras, colores y sonidos distraerán al niño. Es necesario recordar que aun cuando está utilizando tácticas lúdicas para enseñar al niño, el objetivo es introducirlo en el ajedrez.

Luego de saber el movimiento de las piezas, se le debe explicar cuál es la estrategia del juego. Se puede decir que en el terreno (tablero) conviven dos grupos de amigos. Cada grupo tiene como objetivo capturar al rey del bando contrario, pero los amigos del rey siempre tratan de protegerlo.

Al inicio al niño le divertirá tan sólo capturar piezas del contrario, sin pensar en ninguna estrategia. Paulatinamente y con la práctica del juego irá creando jugadas estratégicas.

Otras jugadas

Cuando el niño ya domine el movimiento de las piezas y forma de capturar, se le explican conceptos como el de “coronar” y el de “enroque largo” y “enroque corto”. Siempre con ejemplos visibles y con un lenguaje estilo cuento para que le divierta y capte su atención.

Lo más importante de este proceso es que el niño no se estrese con el aprendizaje y que se sienta cautivado por este juego.