Una buena costumbre es lubricar la bici cada vez que se utiliza y cada cierto tiempo darle grasa más profundamente. Es importante que la bicicleta esté bien limpia antes de comenzar con la lubricación de los componentes que requieren el aceite.

Aceite de litio y de teflón para engrasar la bici

Conviene hacer mención de los tipos de grasa especiales para bicicletas que existen en el mercado y para qué piezas son más recomendables cada aceite. Por un lado, la grasa de litio es una grasa jabonosa. Es una grasa espesa y como tal es ideal para resistir contra las inclemencias del tiempo, especialmente la lluvia. El aceite de litio debería estar presente en piezas exteriores como la dirección, rodamientos, pedales, la tija, la potencia y el manillar.

Por otro lado, la grasa de teflón es de más calidad y en consecuencia más cara que la de litio. Se trata de una grasa sintética, que contiene aceites sintéticos y siliconas. Una característica que la diferencia de la grasa de litio es que el teflón no daña las gomas y plásticos como lo puede hacer el otro. El aceite de teflón es muy apropiado para las piezas móviles de la bici, las partes internas y la cadena de la bicicleta.

Aceite para el sillín

Lo primero que se engrasará es la tija del sillín. Para lubricar esta zona previamente hay que aflojar el tubo y limpiarlo bien, al igual que el interior del cuadro, para eliminar el engrase antiguo. Después, lo que realmente hay que engrasar es la zona de la tija o tubo que entrará en el cuadro de la bici. Pero antes de iniciar el engrasado no está de más volcar la bici para permitir que salga el agua que se haya podido quedar retenida.

Engrasado del manillar para evitar ruidos molestos

A continuación, se afloja el tornillo que sujeta el cintre y lleva la potencia. En este caso la grasa hay que untarla en el centro del manillar. Con el engrase de la zona del manillar se evitan los molestos ruidos.

Sin dejar de lado la potencia, esta vez se aflojará el tornillo principal de la potencia. Pero para aflojarlo será necesario darle un golpe seco al tornillo con un martillo. Una vez hecho esto, se le da grasa al tubo de la potencia.

Tanto para la tija del sillín como para la potencia y manillar se utiliza grasa más densa y consistente, cuyo fin es repeler el agua.

Frenos y cambios lubricados pieza a pieza

Llega la hora de echar cuenta de los frenos y cambios. Primero se les echa unas gotitas de grasa a los muelles de los frenos y también encima de los ejes para que vaya filtrando hacia el interior, procurando no manchar las llantas, cubiertas y zapatas. Seguidamente, se añaden unas gotitas de lubricante a los ejes y semiejes que mueven las palas de desplazamiento de la cadena. No hay que olvidarse de lubricar el muelle que activa las palas de desplazamiento.

Algunas bicis llevan el pasacable del desviador delantero debajo del eje del pedalier; por lo que en estos casos es mucho más cómodo trabajar con la bici dada la vuelta, con el manillar y el sillín apoyados en el suelo.

Terminada la operación anterior se repite ésta en el cambio trasero. En esta parte se engrasan las rodanas o ruletas y el eje central del cambio. Bajo ningún concepto se deben engrasar las estrellas delanteras ni las traseras, así como tampoco hay que lubricar las carretillas del desviador trasero.

Los cables de freno y cambio se engrasan por la zona donde van a ir escondidos dentro de la funda. Con esto conseguiremos que se deslicen mejor los cables y luego, con unos alicates, trenzamos las puntas de estos para poder introducirlos otra vez en los prisioneros, no antes de lubricarlos con grasa sólida.

Unas pocas gotas de grasa en la cadena

La cadena se deja para el final en estas instrucciones. Para la cadena basta con echar unas gotitas a lo largo de ella y después se la hace girar para que se extienda la grasa por los eslabones. Se espera 5 minutos hasta que escurra bien, y después se quita con un trapo el exceso de grasa ya que, si quedan residuos de aceite, es posible que se acumule lodo en la cadena.

Con este simple proceso, así de fácil, el ciclista podrá asegurarse de que su máquina rinda como el primer día.