Así como nacer, crecer, reproducirse y morir son las acciones más elementales de todo organismo vivo, enamorarse, casarse, separarse y divorciarse son las etapas que muchas parejas modernas atraviesan al menos una vez en la vida.

En tiempos modernos, ya casi es una lotería encontrar alguna pareja que no se haya distanciado aunque sea tan sólo por un tiempo.

Lo cierto es que cada día son más los hombres y las mujeres que deciden romper con sus respectivas parejas y empezar a transitar un camino en soledad. Y, aunque no siempre una separación es desencadenante de divorcio, ese lapso de incomunicación genera una herida difícil de sanar. Por eso, en esta nota acercamos algunos consejos profesionales para transitar ese nuevo camino.

Experiencias personales

“Hace once años que conozco a mi novio y en todo este tiempo nos distanciamos cuatro veces. Ahora vivimos juntos, pero siempre que hay una pelea aparece el temor a la ruptura. No sé si es bueno volver después de separarse varias veces”, dice Mariana González con un tono de voz entrecortado.

Por momentos Mariana se angustia, pero se esperanza con proyectos que tiene en común con su novio para no atormentarse con la idea de una vida “alone”, termino que ella utiliza para significar en soltería.

Similar es la sensación que siente Julieta Omodei cuando recuerda su divorcio porque entre las palabras que enuncia se evidencia pena y desazón.

“Estaba tan mal cuando caí en la realidad de lo que estaba viviendo que ni siquiera me interesó dividir los bienes que teníamos en común. Yo me quedé con lo que él me dejó, que obviamente fue casi nada. En ese momento lo único que quería era encontrar una salida a tanto dolor y en lo que menos focalicé fue en las cosas materiales”, explica Julieta, quien luego confiesa que empezó terapia para afrontar el divorcio vincular.

Atravesar estas etapas es algo íntimo y personal y cada uno vive su propia experiencia, pero la gran mayoría de los hombres y mujeres en esta situación buscan apoyo en familiares, amigos y profesionales para salir menos lastimados.

Consejos profesionales

1. Practicar algún deporte es una buena opción oxigenar el cuerpo y la mente.

2. Ocupar el tiempo muerto en actividades que al final del día nos hagan sentir productivos, también es muy gratificante.

3. Afianzar las relaciones interpersonales y generar nuevas amistades.

4. Hablar sobre lo que sentimos y aceptar lo que nos pasa es el primer paso para superar esa pérdida.

5. Y por último, si es necesario, realizar terapia o algún tratamiento en el que se pueda canalizar y tratar la angustia.

En este sentido, la psicología es una buena aliada porque ayuda a superar la etapa y a recuperar la confianza en uno mismo.

“En terapia generalmente se trata de dilucidar si la opción del divorcio es una decisión genuina del paciente. Es decir, si separarse es lo que verdaderamente se tiene ganas de hacer. Porque muchas veces, en esas decisiones interfieren opiniones de terceros que persuaden los pensamientos de las personas”, asegura Natalia López, Licenciada en Psicología en la universidad de Buenos Aires.

Según su postura, cuando un paciente quiere divorciarse debe estar totalmente seguro y conciente del paso que va a dar porque afrontar la firma de la documentación legal es un estadio legal sumamente traumático y emotivo tanto para el que pide el divorcio vincular como para el otro.

Por eso, tener plena conciencia de los pasos a dar y hacer lo que dictan los sentimientos sigue siendo la mejor carta para jugar.