Según un informe divulgado el día 5 de abril del presente año por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (DAES), la población mundial, que registra actualmente 7.000 millones de habitantes, aumentará hasta 9.300 millones de personas en el año 2050.

Hasta dicho año, los mayores crecimientos poblacionales se darán en la India (aumentarán 497 millones de personas), en China (341 millones), en Estados Unidos (103 millones), en Nigeria (200 millones) y en Indonesia (92 millones).

La finalidad de difundir este informe en el mundo es servir como herramienta para los países elaboren políticas para enfrentar este crecimiento poblacional, especialmente en las áreas urbanas del planeta, que viene además aparejado de grandes desafíos en empleo, vivienda, energía e infraestructura.

Un mundo superpoblado

Este escenario global poblacional enfrenta un drástico aumento demográfico y un mundo superpoblado. Los requerimientos alimentarios, hídricos y energéticos, proporcionales al tamaño de la población, son una preocupación muy seria, estos elementos básicos cada vez son más limitados.

Para alimentar a los 2.300 millones de personas adicionales al 2050, según la Organización para la alimentación y la Agricultura (FAO) se requerirá que la producción alimentaria aumente en un 70%, lo cual tendrá como mayor impedimento el cambio climático. Este es un gran desafío para los países, además de la falta de alimentos, casi mil millones de personas padece de hambruna.

Cambio de población rural a urbana

Además, la creciente superpoblación también conlleva el grave problema de una rápida urbanización que inexorablemente traerá serios problemas en poblaciones y ciudades, mientras gran parte emigra desde las áreas rurales hacia los centros urbanos. La tendencia señala que hacia finales del siglo XXI, dos de cada tres habitantes vivirán en las ciudades.

Esta nueva característica del nuevo milenio ocasionará grandes aglomeraciones en áreas urbanas que serán dependientes de la energía, tales como, el proceso y conservación de alimentos, los bombeos de agua, las aguas servidas, el retiro de desperdicios. Prácticamente la vida en la ciudad depende de la energía, por lo que una crisis energética paralizaría las ciudades, donde habrá más de la mitad de la población mundial.

Desequilibrios demográficos

Según un informe de la Fundación Alemana de Población Mundial (DSW), cada segundo llegan al mundo 2.6 niños. La mayoría de los nacimientos, 5.700 millones, se registran en países emergentes, donde se concentra el 82% de la población mundial.

Estas altas tasas de nacimientos justamente, en los países que registran menor expectativa de vida crean desequilibrios porque aumentan la migración de sus habitantes hacia los países desarrollados. Por ejemplo, la Unión Europea ha alcanzado hasta 500 millones de habitantes, impulsada por la inmigración.

El control de la natalidad de los países se relaciona con el nivel de educación. Mientras en los países más pobres ésta se mantiene altísima, en los países desarrollados la tasa de fertilidad se ha reducido fuertemente. En Alemania, por ejemplo, su tasa de natalidad ha caído a mínimo récord de posguerra, cayendo más de 100.000 nacimientos por año la última década.

El mayor crecimiento demográfico se registra en la actualidad en África, continente que alberga muchos países con tasas de alumbramientos por mujer por encima de los 6. Así, al 2050 duplicará sus habitantes que llegarán a ser alrededor de 2.000 millones, sin embargo, casi la mitad de las personas en no reciben alimento suficiente, lo cual redundará necesariamente en un incremento de la pobreza.

Como enfrentar el crecimiento poblacional

Todas las consecuencias de la superpoblación que aumentará 2.300 millones de habitantes hasta el 2050 –alcanzando los 9.300 millones–, son muy difíciles de controlar y constituyen enormes desafíos que las actuales generaciones deben comenzar a prever.

Entre estos principales desafíos tenemos la presión sobre los recursos naturales, la falta de alimentos, el aumento en la brecha entre ricos y pobres, además de las graves consecuencias de la urbanización exasperada. La superpoblación ejercerá una enorme presión sobre la infraestructura, los recursos de las ciudades y la naturaleza. Actualmente, entre el 25% y 30% de la población urbana mundial vive en condiciones inadecuadas por falta de salubridad.

Todos los países del mundo deben comenzar a implementar políticas demográficas con el fin de alcanzar cambios poblacionales concretos. Tal como lo ha señalado el Fondo de Población de la ONU, donde la población descienda, dirigir las políticas de apoyo a las familias; donde el número crezca, políticas que aseguren que las mujeres accedan a la información sobre control de la natalidad y planificación familiar.

En las áreas más críticas y pobres, la falta de educación hace muy difícil reducir la tasa de nacimientos. Se debe evitar tasas demográficas descontroladas. Es necesario corregir costumbres, invertir recursos para el futuro y dejar de lado políticas de corto alcance social. Además, invertir en desarrollo para promover la igualdad, potenciar la creación de empleos y la generación de ingresos.