A quién no le ha sucedido en un descuido encontrar una prenda de ropa con manchas de óxido. Basta tan solo con haber dejado la ropa tendida bajo la lluvia para que la pieza metálica del palillo se humedezca y deje su rastro. En ocasiones puede también suceder que el botón metálico de una prenda se oxide si se ha dejado a esta en remojo... Y ese pantalón, camisa o vestido nuevo aparecerá estropeado. Por más que se intente y se insista pasando un cepillo con jabón o lavando en forma localizada la mancha a mano, esta permanecerá inamovible.

Una solución infalible para eliminar manchas de óxido

El problema puede resolverse en forma rápida a través de un sencillo procedimiento, utilizando dos ingredientes que usualmente se encuentran en casa: sal y limón. Sí, solo se necesita sal y limón para hacer que la rebelde mancha de óxido desaparezca por completo.

Debe procederse de la siguiente manera siempre y cuando la ropa no sea de color -pues este puede deslucirse-. Se cubre totalmente la mancha de óxido con sal, sin escatimar. Se rocía con jugo de limón suficiente y se tiende al sol. Dejar unas cuantas horas. Al ir a descolgar la ropa se llevará una grata sorpresa: la mancha de óxido habrá desaparecido por completo, como por arte de magia. Solo queda enjuagar la prenda para retirar cualquier resto de sal y limón y ¡listo! La misma habrá quedado como nueva, pronta para ser usada otra vez, sin rastro alguno del percance.

Para la próxima, trate de ser más cuidadoso. Vigile sencillamente que la pieza metálica del palillo no tenga contacto directo con la ropa. No deje sus prendas tendidas durante horas bajo la lluvia y no deje en remojo aquellas prendas con botones metálicos pues evidentemente estos se oxidarán.

Reacción química que elimina el óxido

Eso que pudo parecernos un truco de magia no es más que el resultado de una reacción química.

El metal en contacto con el agua se habrá oxidado dejando sobre la ropa una capa de óxido. El limón, como es sabido, contiene ácido cítrico. Este ácido actúa sobre el óxido, neutralizándolo. Recordemos que el limón es un antioxidante natural.

La sal, por su efecto corrosivo, será en este caso el complemento perfecto. Precisamente por ello habrá que tener el cuidado de no extender la sal y el jugo de limón más allá de la mancha de óxido pues de lo contrario las fibras de la ropa podrían dañarse.