Algunos de los alimentos que consumimos son una fuente fundamental de toxinas que resultan difíciles de eliminar por nuestro cuerpo, además se van acumulando en los tejidos y provocan la aparición de enfermedades.

Las toxinas son los desechos que penetran en nuestro organismo envenenando la sangre y entorpeciendo la función de los órganos vitales. Debido al exceso de dichos desechos en el interior de nuestro cuerpo se produce una intoxicación y lógicamente la enfermedad.

Causas de las toxinas en el organismo

Antiguamente el hombre sólo debía enfrentarse a las agresiones naturales del medio ambiente exterior como frutas venenosas, plantas alérgenas, animales venenosos y microbios. Sin embargo, en la actualidad, el progreso ha provocado una invasión química que va aumentando y que propicia la contaminación de nuestro cuerpo.

Existen dos tipos de agresiones:

  • La autoagresión que se produce a causa de una conducta alimentaria equivocada. El uso de los abonos químicos, los pesticidas, las hormonas en la carne y el consumo excesivo de grasas saturadas, además de la vida sedentaria impiden la eliminación de los residuos tóxicos acumulados en nuestro cuerpo.
  • La agresión a través del medio ambiente producida por la alta contaminación, los gases, el polvo, el ruido y la radiación que nos envuelve y permite la penetración en nuestro interior a través de las vías respiratorias de todo tipo de sustancias tóxicas.

El equilibrio biológico de nuestro cuerpo

Nuestro organismo no funciona correctamente cuando hay desechos que circulan por la sangre. A través de los órganos, el cuerpo intenta deshacerse de todos los elementos tóxicos que han penetrado en su interior, sin embargo, el ritmo de vida actual propicia que sea imposible eliminar completamente los desechos. De este modo se van acumulando en el interior del cuerpo y consecuentemente se produce la enfermedad.

Cuando caemos enfermo,s nuestro organismo invadido de toxinas empieza a funcionar con el fin de expulsar las sustancias tóxicas y restablecer nuestra salud.

Algunas enfermedades deben curarse mediante la supresión de sus causas y no de sus síntomas. Por eso, a veces, es necesario dejar de actuar sobre el síntoma (fiebre, mocos, etc) y centrarnos en la causa que ha provocado la enfermedad, pues los síntomas son los mecanismos de defensa que el cuerpo utiliza para expulsar las toxinas que le sobran.

Si estos mecanismos se obstaculizan mediante pastillas, nuestro organismo no podrá eliminarlas y seguramente se agravará el problema provocando, al cierto tiempo, la reaparicón de la enfermedad y con síntomas cada vez peores.

Para estimular los órganos encargados de la limpieza y depuración existen muchos métodos. Hay soluciones naturales para drenar el hígado, los intestinos, los riñones, etc. a base de dietas de depuración y desintoxicación que facilitan la desaparicón del mal causado por las toxinas.

La eliminación de las sustancias tóxicas

Para ayudar a nuestro organismo y permitir la purificación y limpieza de todos los desechos es necesario comenzar a cambiar nuestros hábitos alimentarios y adoptar medidas saludables.

Primero sería conveniente abandonar del todo las adicciones al tabaco, al alcohol o al café y sustituirlo por infusiones de plantas naturales.

También es imprescindible evitar el sedentarismo y realizar ejercicio físico todos los días para contribuir a oxigenar el cuerpo y compensar las agresiones tóxicas.

Para reforzar la función de los órganos limpiadores tales como riñones, hígado, intestinos, pulmones y piel se deben seguir una serie de técnicas de limpieza profundas encaminadas a eliminar los desechos incrustados en los tejidos del organismo. Existen tratamientos naturales que sirven para depurar y drenar. Es aconsejable visitar tiendas naturistas, herboristerías o consultar a médicos homeópatas sobre la mejor técnica en cada caso.

Por último es recomendable seguir una alimentación rica en vitaminas, equilibrada y variada, eliminando el exceso de grasas, el azúcar, las proteínas y los productos refinados.

Se trata de conseguir alargar la vida, disfrutarla con buena salud y envejecer gozando de una buena calidad de vida.