Pocas cosas resultan más frustrantes que encontrar cabellos propios en la bañadera, en la almohada y en la ropa. El miedo a quedarse totalmente calvo y la ansiedad que esto produce sirven únicamente para estimular la caída del pelo y empeorar la situación.

Es importante tener en cuenta que el repentino exilio de cabellos puede ser provocado por algún medicamento que se esté tomando o por falta de hierro, sin ser necesario llegar a la anemia. Si estos no fueran los motivos, es muy frecuente que el origen de la pérdida capilar sea genético o nervioso.

Genética o estado de nervios, la pregunta del millón

Si el cabello se ha comenzado a caer por la primera razón, el método propuesto solo servirá para atrasar o hacer más lento un proceso que lamentablemente no se detendrá. Así que si el padre o alguno de los abuelos de la persona que pierde pelo es calvo, es muy probable que el origen de su alopecia sea genético. De todas maneras vale la pena intentar este tratamiento para atrasarla lo más posible.

En cambio, si la causa es nerviosa, además de encarar el tratamiento lo óptimo sería intentar relajarse. La aromaterapia, las flores de Bach o alguna otra terapia alternativa podrían ser de mucha utilidad.

Buena alimentación

Lo primero que debe hacerse para que el cabello deje de abandonar al interesado es revisar sus hábitos alimenticios. La falta de hierro y de vitaminas A, B Y C muchas veces producen alopecia. Además, es conveniente tomar mucha agua y comer gelatina. El consumo de lácteos y de grasas de origen vegetal, como frutos secos y aceite de oliva, también son importantes para lograr que el pelo luzca como en las publicidades de shampoo. La dieta es fundamental para terminar con esta desagradable situación.

Aloe vera y ortiga vs secador de pelo

La querida y conocida aloe vera también dará una buena mano. Esta sencilla planta es inmensamente útil, no solo para la alopecia sino también para infinidad de problemas dérmicos. Cortando una hoja de la misma en forma vertical quedará expuesta la pulpa, que debe frotarse contra el cuero cabelludo con la yema de los dedos en forma circular durante un buen rato.

Al finalizar, se debe lavar el cabello como siempre, pero es fundamental evitar el uso del secador. Si esto resulta imposible, es necesario utilizarlo lo menos posible y bien alejado del cuero cabelludo, ya que el reseca el pelo, favoreciendo así su caída.

Por último, lo ideal es realizarse un masaje capilar con loción de ortiga, que se puede adquirir en cualquier farmacia o bien fabricarse de forma casera. Hacer esta loción es muy sencillo: simplemente se compran hojas de esta planta en una herboristería y se hace un té bien concentrado hirviéndolas durante un buen rato. Una vez que esta infusión se haya enfriado, se frota en el cuero cabelludo de la misma forma que se ha procedido con el aloe vera.

Esto debe repetirse todos los días hasta que la caída empiece a amainar o se detenga completamente.

Pelos por aquí, papelones por allá

Si bien la caída del cabello es muy frecuente, es extremadamente incómoda no solo por lo molesto de la pérdida de volumen del pelo, sino también por lo desagradable que resulta encontrarse pelos propios en absolutamente todos lados, sobre todo en las remeras, sacos o tapados que se llevan puestos y que muchas veces avergüenzan a quien sufre este problema frente a terceros.

Mente sana, cuerpo sano: pelo sano

Es importante hacer hincapié en que la pérdida capilar muchas veces es una señal de que algo no está bien en quien la padece. Puede que sea el indicador de una mala dieta o de un estado de nervios que tal vez no se haya hecho consciente. Razón por la cual, además de realizar este o cualquier otro tratamiento, lo ideal descubrir el origen del problema para, además de aliviar el síntoma, eliminar la causa que lo produce.