La maldad que existe en el mundo no tiene límites y ni siquiera los niños pueden escaparse de ella. La sicología infantil es algo bastante complejo, puesto que los niños tienen la mente muy frágil, son fáciles de ser influenciados, manipulados y traumados.

Un abuso sexual para un niño es probablemente el peor golpe de su vida y la reacción de cada niño dependerá de las circunstancias, de su personalidad y de la confianza que les tenga a sus padres o apoderados.

Muchos niños cuando están siendo abusados normalmente son amenazados por la persona que comete este acto, por lo que en la mayoría de los casos se niegan a decir a alguien lo que les ocurre; cosa que trae mayores consecuencias en su salud física y en su integridad.

A veces las personas que menos parecen enfermas, son las que más daño les pueden hacer a los niños, por eso hay que estar alerta frente a la presencia de hombres, sea del nivel de confianza o consanguinidad que sea.

Un niño abusado cambia su comportamiento de forma negativa y aquello es la pista principal de que algo anda mal.

Depresión y soledad

Si se nota una actitud de melancolía constante en el niño o la niña, si no quiere hablar con nadie, si se muestra huraño con el resto de personas, es síntoma de que algo no está bien.

La falta de hambre, el pretender solo estar en su cuarto y un distanciamiento total del mundo exterior y que todo eso sea constante, son cosas que pueden dar la pauta de que el niño tiene un grave problema emocional producido por un factor o circunstancia en su vida.

Muchas veces preguntar al niño lo que le ocurre no servirá de nada, puesto que la vergüenza y el terror por las amenazas impedirán que diga una palabra al respecto. El temor a la reacción de los padres puede influir mucho.

Bajo rendimiento escolar

Si un niño tiene un rendimiento medio o alto y de un momento a otro comienza a caer en picada, debe ser porque algo lo distrae de sus obligaciones. Antes de enojarse y reprender, es necesario averiguar la causa por la cual el niño ha bajado las calificaciones.

En el 99% de los casos los niños con bajo rendimiento escolar tienen problemas en sus casas o están siendo acosados y los que han sido aplicados y luego bajan, es porque hay una circunstancia que les impide concentrarse o interesarse por los estudios.

Rechazo total por personas

No es normal que un niño manifieste rechazo por una o varias personas sin que estas se hayan portado mal, llamado la atención, pegado o hecho algo malo. No querer acercarse, ver o quedarse con una persona es un signo muy preocupante.

Si un niño se niega rotundamente a estar cerca de alguien (sea hombre o mujer), es un error garrafal obligarlo a que lo haga; más bien esto debe elevar la sospecha de que algo ocurre. No necesariamente dicha persona es la abusadora, pero podría ser cómplice o saber algo, lo que será suficiente para que el niño tenga miedo de acercarse siquiera.

Ante la actitud de rechazo sería un buen momento de preguntar si pasa algo, pero no delante de la persona rechazada, sino en confidencia; tal vez el niño pueda decir algo sobre el tema.

Arranques de ira, llanto o histeria

A veces un niño puede sentirse muy agobiado de guardar un secreto tan terrible como el hecho que lo estén agrediendo sexualmente, por lo que habrá un momento en que desahogue su frustración y angustia con llanto, ira o rebeldía.

Si de la nada el niño comienza a comportarse de esta manera, no hay que reprender, ni gritar, ni golpear, más bien hay que investigar.

Insociabilidad

Si el niño ya no quiere jugar, se aleja de sus amigos, en la escuela no sonríe, no quiere hacer ninguna actividad o se torna agresivo con los demás niños; son posibles pistas de su sufrimiento mediante el abuso que está viviendo.

¿Qué hacer?

El ser padres poco comunicativos es una desventaja, puesto que los hijos temerán hablar; sin embargo ante la presencia de cualquiera de estos síntomas es necesario actuar rápidamente.

La ayuda sicológica es lo primero, para prevenir alguna secuela irreversible en el niño. También es necesario mostrarse comprensivo y decirle que puede decir lo que sea, que ellos están para protegerlos de cualquier persona.

Tratar de pasar más tiempo con los hijos es importante, así ellos poco a poco van a darse cuenta de que sus padre son los llamados a ayudarlos en sus problemas.

Una vez descubierto el suceso hay que tomar las medidas pertinentes y seguir las indicaciones del sicólogo de cabecera.