Casi ningún hombre, desde su más tierna infancia, suele malgastar ni un minuto de su tiempo en una mujer que no le resulta atractiva en el plano sexual, a no ser que ella, aun no siendo la chica de sus sueños, abra las piernas ¿Pero qué ocurre si él acepta ser su amigo, sin sexo?, pues que es muy probable que no haya descartado esa posibilidad. Evidentemente, siempre existen excepciones, pero lo cierto es que esta situación suele repetirse bastante a menudo.

¿Soy un pagafantas?

Es muy habitual que un chico quiera quedar con su amiga, solo por verla, porque si bien le gustaría llegar a ser para ella algo más, aun no lo ha conseguido y es lógico que se pregunte por qué.

La primera pregunta que uno debería hacerse es si realmente las fantas las paga él, por que si las paga ella, entonces es más que evidente que no es un pagafantas. Bromas aparte, la pregunta del millón es si ella puede aceptar la invitación para ser más que una amiga. Si no puede, bien por tener ya pareja, por estar viviendo en otra ciudad, por estar pasando un mal momento o por cualquier otro motivo, entonces debe ser comprendida. Un amigo que quiere convertirse en algo más, debería aceptar que ella ame a otro en esos momentos o que se encuentre en una situación difícil.

La cuestión es intentar averiguar si en un futuro, de encontrarse libre o en mejor estado de ánimo, podría haber algo más. A esas alturas, ella ya debería saber la respuesta. Aunque la pregunta debería ser hecha de una forma sutil, sin que se note mucho.

También es muy importante comportarse con naturalidad, conseguir que se sienta cómoda sin presionarla y no estar continuamente insinuándose o lanzando indirectas y ni muchísimo menos, intentar provocar una infidelidad. Hay dos maneras de hacer las cosas, bien o mal y es mejor la primera. Si durante ese proceso de cortejo subliminal, él encuentra a otra chica que le guste más, pues fantástico, si no, solo cabe esperar que el plan le salga bien.

Pero por otro lado, si pudiendo iniciar una relación con él, ella, estando soltera y gozando de un estado de ánimo inmejorable, se pasa el día mano sobre mano y la noche cambiando de hombre como de ropa interior, es más que evidente que él es un pagafantas como la copa de un pino y que si no le ha tocado ni un pelo hasta la fecha no lo hará nunca.

Quiero dejar de ser "la follamiga"

De acuerdo, el término pagafantas es despectivo, mientras que el término follamiga queda estupendamente. Pero, si bien no siempre, en muchas ocasiones suele convertirse en su equivalente femenino ¿Por qué? Pues porque una mujer no suele abrir sus piernas durante más de tres meses para un hombre que, además de atractivo, es muy simpático, la hace reír mucho dentro y fuera de la cama y después la lleva al cine y le habla del sentido del quince eme, si no quiere nada más que eso. Las mujeres no suelen darle tanto valor al sexo como los hombres, jamás pagarían por él y no lo aceptan como moneda de cambio, más bien al contrario, lo venden, lo utilizan muchas veces como un reclamo para conseguir lo que se proponen.

Dejar de ser la follamiga, consiste en empezar a llamar menos veces a ese chico impresionante, que llame él, al fin y al cabo,es lo de siempre, que sude la camiseta, que haga algo, lo que sea, solo un mínimo esfuerzo. Consiste un poco en dejar de ser un servicio de comidas a domicilio gratuito. Porque si a ella no le importa, fenomenal, pero si el caso es que se ha enamorado, habrá que conseguir que en los próximos encuentros, él empiece a abrocharse un poco más la bragueta.

Para eso, ella, deberá tragarse su orgullo y reconocer que él le gusta de verdad, si no, va a ser imposible arreglarlo, aunque en ningún caso debe decírselo abiertamente, solo actuar en consecuencia y hacerse un poco más la dura. Por supuesto, se corre el riesgo de que desaparezca sin dejar rastro, eso también es altamente probable. Pues bien, si eso sucede, él se lo pierde.