El tratamiento que debemos seguir para cuidar a fondo la piel de nuestro cuerpo es muy sencillo, pero si queremos conseguir buenos resultados tenemos que ser constantes. Estas reglas básicas nos ayudarán a mantenerla mucho más sana y bonita.

Exfoliación, para limpiar la piel a fondo

Para que nuestra piel respire bien, debe de estar limpia. Por ella eliminamos las toxinas y el sudor, y en la capa más superficial de la epidermis se van acumulando las células muertas a medida que van apareciendo otras nuevas. Si ayudamos a quitar todos esos desechos con un producto exfoliante, un guante de crin o un cepillo de cerda suave, facilitaremos esta renovación celular y conseguiremos mucha más suavidad.

Los geles de ducha exfoliantes son los más eficaces y también los menos agresivos para eliminar estas pielecillas secas de la capa córnea. Contienen pequeños gránulos redondeados que, al frotarse sobre la piel van borrando las asperezas y rugosidades que tiene, sin dañarla.

Las pieles grasas deben exfoliarse al menos una vez por semana y las secas cada diez o quince días. Las más sensibles, si sufren irritaciones con los productos tradicionales, deben usar uno dermatológico al menos una vez al mes. Aunque ahora hay productos tan suaves que pueden utilizarse incluso en la ducha diaria.

La realidad es que después de exfoliada, la piel queda preparada para recibir cualquier tratamiento y absorber mejor cualquier crema que se aplique. Es un hábito que conviene a las pieles secas porque quedan mucho más receptivas a la crema hidratante y también a las grasas porque mantienen mucho más limpios los poros y evitan que se obstruyan con los antiestéticos puntos negros.

Hidratación, para evitar la sequedad de la piel

El principal objetivo para mantener bonita la piel del cuerpo es combatir la deshidratación cutánea. Cuando la capa córnea pierde humedad, la epidermis le proporciona el agua que necesita restándosela a la dermis, que es la capa más profunda de la piel, donde se deterioran el equilibrio de colágeno, elastina y lípidos, sustancias esenciales para que la piel se mantenga firme y elástica.

Para evitar este proceso es necesario mantener en todo momento el grado de humedad necesario, lo que hay que hacer por dos vías :

  • Externa. Utilizando las cremas adecuadas a nuestro tipo de piel. Hay que aplicarlas a diario para que la piel adquiera un aspecto fresco y flexible. Después de un baño o ducha tibia y de una exfoliación penetran mejor.
  • Interna. Con una buena alimentación a base de frutas, verduras y ensaladas, que son ricos en vitaminas, fibra y agua. Además hay que beber dos litros de agua al día o tomar zumos o infusiones.

Normas básicas para comer más sano y tener una piel más bonita

  • Debemos eliminar de nuestra alimentación el azúcar y las grasas animales, utilizar aceite de oliva y beber mucha agua fuera de las comidas.
  • También tenemos que evitar los azúcares rápidos, como miel, dulces, helados… y elegir los lentos, como arroz, cereales o verduras.
  • Las proteínas mejores son las procedentes de carnes rojas o blancas, pollo y pavo sin piel y leche descremada.
  • Podemos consumir en grandes cantidades las calorías verdes, es decir las que se encuentran en las verduras y en la fruta sobre todo naranja, manzana, piña, pomelo y kiwi.