Cuello y escote son zonas frágiles, que al tener pocas glándulas sebáceas, tienden a secarse y a arrugarse con facilidad, por eso conviene empezar a tratarlas cuanto antes.

En ellos reside gran parte del atractivo femenino, y al menor descuido nos ponen en evidencia, porque dejan nuestra edad al descubierto. Y es que la mayoría de las mujeres empezamos a prestarles atención cuando las arrugas y la flacidez han hecho acto de presencia. Evidentemente es un gran error, porque una vez aparecidas, las arrugas del cuello y del escote son muy difíciles de atenuar.

La razón estriba en que se trata de zonas con una epidermis muy delicada y con muy pocos músculos y huesos que la sustenten. Por eso las arrugas son inevitables y terminan siempre por hacer acto de presencia, pero retrasar su aparición y evitar que vayan a más es perfectamente factible.

Tratamiento con una crema formulada para hidratar y dar firmeza

Si aún no hemos cumplido los 30 años podemos utilizar nuestra crema nutritiva habitual, extendiéndola también por el cuello y el escote. Debemos hacerlo a diario, para que la epidermis esté hidratada y bien nutrida. Pero a partir de esa edad tendremos que proporcionarle a nuestra piel un tratamiento más intenso con una crema específica, formulada especialmente para esas zonas, que nos ayude a combatir la flacidez y a conservar la elasticidad y firmeza.

Para que sea más efectiva debemos aplicarla después de friccionar la piel con un cepillo, para estimular y abrir los poros, haciéndola penetrar con un masaje, que podemos realizar con la palma de la mano, empezando por la nuca y avanzando hacia la garganta con movimientos circulares. En la parte frontal lo haremos en vertical, de abajo arriba.

Remedios naturales

Una buena mascarilla de vez en cuando, ayudará a mejorar la piel de la zona. Quienes las prefieran naturales, pueden probar la de pepino:

  • Pelar el pepino a lo largo y colocar las pieles sobre una venda de forma que la parte carnosa quede en contacto con el cuello. Envolverlo y dejar que actúe durante unos veinte minutos aproximadamente, retirarlo y dejar que la piel se seque sola.
También se pueden probar otras dos mascarillas muy suavizantes, una a base de aceite de oliva con yema de huevo, y otra mezclando leche y miel. La mascarilla hidratante que se utiliza para el rostro también es muy adecuada.

Evitar impurezas y manchas en la piel

Las impurezas suelen ser frecuentes, sobre todo en la zona del escote. Para evitarlas lo mejor es realizar una limpieza profunda de la piel con un exfoliante especial para el cuerpo.

En cuanto a las manchas suelen aparecer con la edad o a consecuencia de tomar el sol sin precaución. Son difíciles de quitar, aunque en el mercado existen cosméticos que las atenúan y siempre se pueden camuflar con un poco de corrector o maquillaje, bien difuminado y del mismo tono de la piel.

Combatir la flacidez

Cuando los músculos del cuello no están en forma, esta falta de tono se manifiesta en la piel que deja de estar tersa y suave, para poner de manifiesto líneas horizontales que se pliegan formando bolsas más o menos pronunciadas.

Para evitar esta flacidez tan antiestética conviene practicar a diario este sencillo ejercicio:

  • Sentada en el suelo con las rodillas en el pecho, estirar el cuello hacia arriba, luego inclinar suavemente la cabeza hacia delante y después hacia atrás. En esta postura abrir y cerrar la boca al máximo cinco veces.
Para evitar la doble barbilla hay que procurar ejercitar las mandíbulas comiendo chicle o manzanas a mordiscos, también se puede estimular la circulación sanguínea aplicando cubitos de hielo durante 20 minutos. En cuanto a la alimentación, suprimir la sal y el alcohol y tomar verduras y alimentos ricos en fibra. También podemos tomar algún complemento alimenticio dietético en cápsulas que nos aporten los nutrientes que necesitan las pieles desvitalizadas.

Prevenir las arrugas con buenos hábitos

Para retrasar las arrugas en el cuello y el escote lo mejor es acostumbrarse a seguir unos hábitos saludables como estos:

  • Procurar dormir con una almohada lo más plana posible, o mejor sin ella.
  • Evitar todas las posturas que obliguen a estar mucho tiempo con la cabeza inclinada. Si se pasan muchas horas ante el ordenador, conviene estirar el cuello de vez en cuando.
  • Ponerse un alto grado de protección para tomar el sol, y al desmaquillar el rostro extender la limpiadora también por el cuello para eliminar los restos de suciedad.