El Kite Surf es una combinación entre los principios del parapente, el esquí acuático, el windsurf y el vuelo de cometa. Está considerado como un deporte extremo, de riesgo y si esto significa que hay gente que muere practicando esta actividad. Así que la primera asignatura a tener en cuenta es la seguridad, seguridad y más seguridad. A simple vista este deporte parece engañosamente fácil y divertido de aprender, lo que puede animar a más de uno a practicarlo por su cuenta.

Todos hemos visto vídeos que nos muestran a atléticos kiters en playas paradisíacas, ejecutando con una aparente facilidad pasmosa saltos y figuras, o hemos estado tirados en la arena de la playa viendo pasar a toda velocidad con sus velas a chavales casi impúberes, con lo que el kitesurf se nos antoja casi un juego de niños. Pero la verdad es que requiere de ciertos conocimientos y destrezas, que la mayoría de la gente no posee y que descubre en su primera aproximación con la cometa, cuando son arrastrados y jaloneados sin control, tragando agua y dejándose las rodillas en carne viva, en el mejor de los casos. Así que ahí va el primer consejo: ¡toma clases!

El curso de iniciación

Busca un buen instructor, preferiblemente certificado por algún organismo o asociación. Existe una infinita variedad de centros dedicados a impartir cursos de kite, generalmente asociados a otras actividades acuáticas como windsurf y submarinismo, leyendo los blogs y foros de internet y preguntándole a la gente, seguro te recomendarán alguno.

Los cursos de iniciación suelen constar de tres o cuatro clases con una duración total de entre ocho y doce horas. El precio varía según la zona, pero suele rondar los 80 euros por clase. Una opción para abaratar el coste es reunir un grupo, aparte de disfrutar con los amigos conseguirás un mejor precio. Un buen curso de kitesurf debe contener al menos: las normas de seguridad, introducción al equipamiento (tamaño de cometas, extensión de líneas, barras, tipos de arnés, etc), teoría del vuelo, vuelo asistido de cometas para entrenamiento (normalmente más pequeñas), ejercicios con las cometas verdaderas en el agua, bodydragging y ejercicios con la tabla.

Los primeros pasos en el agua

En la orilla el instructor te enseñará a preparar el equipo, levantará la cometa y te dará instrucciones para llevarla al agua. Una vez que el monitor ha dado todas las instrucciones en tierra, ha explicado cada uno de los componentes del equipo y para qué sirve, ha enseñado la teoría del vuelo y ha hecho hincapié en las normas de seguridad, llega el momento de meterse en el agua. Es entonces cuando se descubre la verdadera dificultad de este deporte. La mayoría de la gente se aferra con las uñas a la barra y en cuanto experimenta un leve arrastre de la cometa, tira con todas sus fuerzas hacia atrás como reflejo instintivo de frenado, esto genera el efecto opuesto dándole mayor tracción a la cometa, con la consabida sacudida y violenta arrastrada del sorprendido y zarandeado aprendiz.

Otra mala costumbre típica del principiante consiste en “volantear” la barra en lugar de bascularla, claro casi todo el mundo conduce un coche y se cree es esto también es un volante, total sirve para dirigir, y como era de esperarse el novato gira su volante imaginario y ¡zas! la cometa se precipita en picado a toda velocidad hacia el mar, de donde tendrán que relanzarla en más de una ocasión.

Cuando se ha llegado a controlar la ventana de vuelo de la cometa, comienza la etapa de bodydragging, que consiste en desplazarse con la cometa sin utilizar la tabla, arrastrando el cuerpo por el agua. En esta parte del curso se aprende a realizar desplazamientos, cambios de sentido y desenganche en caso de emergencia. Superada esta fase llega el momento esperado de subirse a la tabla para deslizarse sobre las olas.

Los últimos consejos de seguridad

La operación se inicia con las rodillas flexionadas contra el pecho, se desplaza la cometa ligeramente hacia un lado para conseguir tracción suficiente, se levanta primero la pierna delantera manteniendo el peso en el talón trasero y cuando se incremente la velocidad se termina de extender la pierna trasera. Esto lleva un poco de tiempo y hay que tener paciencia, pero después de intentarlo varias veces será un proceso automático y te habrás convertido en un kitesufer.

La práctica de este deporte exige seriedad, la mayoría de los accidentes ocurren en el lanzamiento de cometa, procura tener siempre alguien que te ayude hasta que lo tengas 100% controlado. Revisa la previsión meteorológica, vientos de entre 10 y 15 nudos permiten una navegación satisfactoria, evita las tormentas, la niebla o baja visibilidad y los vientos que soplan hacia la costa. Recuerda el kitesurf es un deporte de riesgo, conoce tus limitaciones, pon siempre en primer lugar la seguridad y disfruta.