La licenciada en psicología Mónica García Sayago, especializada en terapias de pareja, indica que un alto porcentaje de las inquietudes con las que llegan a la consulta hombres y mujeres se debe a que un fuerte malestar los acongoja: “Son personas que sienten que su vida se ha transformado en una celda. Los celos, el egoísmo y la sumisión son las principales causan de conflicto en el mundo de a dos”. Aquí pasaremos lista por los principales tópicos de este malestar.

Celos enfermizos

Convivir con una persona extremadamente celosa puede ser un laberinto difícil de sortear. Marina, una secretaria porteña de 29 años, cuenta: “llegué a esconderme en el baño para hablar por teléfono con mis amigas, para que Alberto- de 35 años- no escuche mis conversaciones. Revisaba mis mensajes de celular a diario e incluso llegó a exigirme que deje mi trabajo para quedarme a atender el quehacer doméstico. Hasta que un día, a pesar de amarlo, lo abandoné. Me sentía asfixiada. ’’

En el relato de Marina podrán identificarse muchas personas de ambos sexos que pasaron o están pasando por una situación similar. Poco a poco, dejan de ver a sus amistades, y centran su vida en pareja como un mundo en el que sólo ingresan dos. Se encierran a tal punto que la relación puede caer en un entramado enfermizo.

Van juntos a la peluquería, al supermercado, al gimnasio, al cine. Abandonan todas sus actividades individuales. Sus amistades anteriores a la pareja ya no pueden compartir charlas individuales, todo debe ser dicho en presencia de ambos.

Este tipo de relación puede tornarse un verdadero calvario para la convivencia diaria, ya que tarde o temprano el desgaste daña a tal punto sus vidas que sólo adviene una tormentosa separación.

Primero yo y después yo.

La Lic. García Sayago indica que amar verdaderamente a alguien implica adoptar una actitud positiva con esa persona, apoyarla en sus estudios, emprendimientos y recibir lo mismo a cambio, dar consejos y acompañar ante decisiones erradas, pero nunca dejar de hacer lo que uno como individuo desea para estar las 24 horas del día para y por el otro.

Muchas veces una pareja extremadamente demandante hace que el otro ceda toda su vida por su media naranja. Pero, sin duda, esta actitud de sumisión por un lado y egoísmo por el otro -cual amo y esclavo- marcará un rumbo de rencores y sufrimientos de alcoba.

Sentirse realizado como personas, cumplir los deseos más pequeños o más grandes y saberse amado son aspiraciones que cualquiera tiene derecho a experimentar.

Ser y dejar ser

La clave del amor implica, entonces, dejar ser al otro y ser uno mismo también. La solidaridad y cooperación conjunta para cumplir los sueños individuales que tenga cada integrante de la pareja requieren de una fuerte dosis de compromiso y comunicación diaria. De esta forma, el fortalecimiento de la relación se dará en armonía, promoviendo una vida conjunta llena de felicidad.