Las pastillas de freno, son uno de los elementos que hacen frenar al coche. Cuando se pisa el pedal de freno, la presión del líquido hidráulico de los frenos empuja el pistón de la pinza, para que las pastillas sean presionadas contra el disco de freno por ambos lados, provocando que el vehículo se detenga.

Cuándo revisar las pastillas de freno

Es importante revisar las pastillas de freno periódicamente, ya que si el ferodo de la pastilla se consume en su totalidad, será el soporte donde va cogido el ferodo de la pastilla, lo que oprimirá el disco de freno. Este soporte es de hierro y, al rozar el disco de freno, arañará el disco de freno dejándolo inutilizable, cosa que supondría una avería más costosa de lo esperado.

Es difícil calcular el kilometraje para realizar la revisión de las pastillas de freno, pues el desgaste de las pastillas, siempre dependerá del uso y la conducción que se le dé al vehículo. Lo mejor sería revisarlas un par de veces al año, para evitar averías inesperadas.

Cómo revisar las pastillas de freno

Para revisar las pastillas de freno del coche, basta con quitar el neumático. Así, se podrá ver, directamente, el sistema de frenos. Una vez quitado el neumático, se observará:

  • El disco de freno.
  • La pinza o mordaza de freno.
  • Las pastillas de freno (dentro de la pinza o mordaza de freno).
Lo mejor para poder ver la cantidad de ferodo que le queda a la pastilla de freno, es girar la dirección completamente hacia el lado del neumático que se ha retirado.

Una vez girada la dirección, si se observa la pinza o mordaza de freno, se podrán localizar las pastillas de freno, mediante el hueco que tiene la pinza de freno. Si se observa que el grosor del ferodo que le queda, es de menos de un 10% de su totalidad, sería conveniente cambiarlas para evitar problemas.

Material necesario para sustituir las pastillas de freno

  • Para sustituir las pastillas de freno, se necesitarán las siguientes herramientas y materiales:
  • Llave y gato que se utilizan para cambiar los neumáticos.
  • Juego de llaves fijas (sobre todo desde la 10 a la 15).
  • Destornillador de pala ancha.
  • Alicate extensible pico de loro grande.
  • Juego nuevo de pastillas de freno específicas para el modelo del vehículo.
  • Líquido de frenos DOT 4 (1 litro).

Tipos de pinzas o mordazas de freno

La mayoría de las pinzas de freno actuales, llevan el sistema de cogida por 2 tornillos a su soporte, uno arriba y otro abajo. En la mayoría de los casos, basta con retirar el tornillo de abajo. Cuando el tornillo de abajo esté quitado, con ayuda del destornillador de pala ancha, se podrá hacer palanca para que la pinza se abra hacia arriba.

En otros casos, no valdrá solo con retirar el tornillo de abajo, pues la situación del tubo, o manguito de frenos, que va a la pinza, no permitirá realizar ese juego de abrirla hacia arriba. En dicho caso, es suficiente con retirar los dos tornillos y abrir la pinza hacia afuera.

En algunos modelos de vehículos antiguos, la mordaza de la pinza de frenos, va cogida mediante pasadores. Este es un sistema más complejo para alguien que no tiene experiencia en estos trabajos y es recomendable llevar el vehículo a un taller mecánico, ante la duda de realizarlo correctamente.

Cómo cambiar las pastillas de freno del coche

Si el sistema de cierre o cogida de la pinza de frenos del coche, es el anteriormente explicado de los dos tornillos, es una tarea muy sencilla de realizar, siguiendo una serie de pasos:

Lo primero, al igual que cuando se revisan las pastillas, sería quitar el neumático para poder trabajar directamente en el sistema de frenos; de igual modo que cuando se revisan, sería conveniente tener la dirección completamente girada hacia el lado del neumático que se ha retirado, para que la tarea resulte más sencilla.

Quitado el neumático, se procede a retirar la pinza, bien quitando el tornillo de cierre de abajo, o los dos tornillos de cierre, según sea necesario.

Cuando la pinza de frenos se encuentre abierta, se podrá retirar las pastillas de freno viejas, que podrán estar sujetas de dos formas:

  1. Apoyadas en el soporte de la pinza y ajustadas al disco.
  2. Cogidas mediante hierros (clicks) de sujeción a la propia pinza.
De cualquiera de las dos formas, será muy sencillo retirarlas. Sería conveniente, que se memorizara la forma en la que estaban colocadas, para colocar las nuevas de la misma forma.

Cuando las pastillas viejas están retiradas, solo queda comprimir el pistón de frenos para que las nuevas pastillas de freno encajen y se pueda volver a cerrar la pinza de frenos. Para ello, lo mejor es abrir el purgador de frenos de la pinza, que tiene el aspecto de un tornillo tapado con un capuchón de goma para protegerlo del polvo y la suciedad.

Con el purgador abierto, se conseguirá que el pistón no tenga presión, pues dejará escapar el líquido por el purgador y facilitará la tarea de introducir el pistón hacia dentro.

Con el purgador de frenos abierto y con ayuda del alicate pico de loro, se presiona el pistón de frenos hacia dentro, hasta que complete todo su recorrido. Una vez dentro el pistón se cierra el purgador de frenos.

Cuando el pistón de la pinza se encuentra dentro, se colocan las pastillas nuevas en la misma postura y situación que estaban las viejas y se cierra la pinza de frenos realizando la tarea a la inversa de cuando se abrió.

Para terminar el trabajo solo queda colocar el neumático y repetir la tarea en el otro lado del eje, siguiendo los mismos pasos.

Cuando se termine de cambiar las pastillas en ambos lados, se debe rellenar el bote expansor de líquido de frenos, dejando su nivel entre las marcas de máximo y mínimo.

Es extremadamente importante pisar el pedal de frenos repetidas veces con el vehículo parado cuando se termine de hacer el trabajo, hasta que se ponga el pedal duro; de esta forma, se vuelven a llevar los pistones de freno a su sitio. Si esto no se realiza, el coche no frenará nada durante las primeras pisadas que se le haga al pedal y esto puede provocar un accidente.