Para evitar problemas en el sistema de refrigeración del motor, deberemos comprobar tanto el nivel como el estado del líquido refrigerante periódicamente. Debemos tener en cuenta que el intervalo correcto para el cambio del líquido refrigerante debe ser de 60.000 kilómetros o 2 años.

Comprobación de nivel y estado del líquido refrigerante

El control del nivel es muy sencillo, basta con revisar el bote de expansión y comprobar que su nivel se encuentra entre las marcas de mínimo y máximo. En caso de encontrarse por debajo de la marca del mínimo, repondremos líquido refrigerante hasta completar su óptimo nivel. Es importante usar para ello líquido refrigerante específico y no agua ya que el agua es oxidante y acabaría dañando piezas del motor.

Por otro lado es importante disponer de líquido refrigerante que también cuente con propiedades anticongelantes, para evitar la congelación del mismo si se expone el vehículo a bajas temperaturas.

Siempre que revisemos el nivel de líquido refrigerante, observamos si existen restos de aceite en el bote de expansión, ya que esto podría indicarnos que existe una avería en la culata del motor que debe ser revisada inmediatamente.

Vaciado y limpieza del circuito de refrigeración

Para vaciar por completo el líquido refrigerante, desconectaremos el tubo o manguito situado en la parte inferior del radiador, colocando un recipiente debajo para recoger el líquido viejo. Este recipiente debe tener una capacidad mínima de 6 Litros. Algunos vehículos están dotados de un tornillo o tapón de vaciado. Este tapón o tornillo estará situado en una de las esquinas inferiores del radiador o en el bloque de motor. Recuerda realizar esta tarea con el motor frío para evitar quemaduras.

Si el líquido refrigerante viejo estaba muy sucio procederemos a limpiar el circuito introduciendo una manguera en el bote con el tubo o manguito inferior quitado y dejando correr el agua hasta que veamos que sale limpia. Una vez limpio, conectaremos nuevamente el manguito del radiador.

Llenado y purga del circuito de refrigeración

Una vez vacío el circuito y conectado el manguito inferior del radiador, procederemos ha abrir los purgadores si el vehículo los tuviera. Estos tienen la apariencia de un tornillo y en caso de tenerlos estarán situados en alguno de estos lugares:

  • La parte superior del radiador.
  • La caja del termostato.
  • El tubo de la calefacción del vehículo.
Llenaremos lentamente el circuito a través del bote de expansión y cerraremos los purgadores cuando veamos que sale por ellos líquido sin burbujas de aire. Terminaremos de rellenar el nivel de líquido hasta llegar a la marca del máximo y cerraremos el bote de expansión.

En caso de no tener purgadores, pasaremos directamente a llenar el circuito hasta que el líquido refrigerante llegue a la marca del máximo y cerraremos el bote de expansión.

Puesta en marcha y finalización del cambio

Arrancaremos el vehículo, dejando calentar el motor hasta que salte en funcionamiento el electroventilador. Podemos ayudarle a alcanzar temperatura accionando la calefacción del vehículo.

Cuando salte en funcionamiento el electroventilador, apagaremos el motor y dejaremos que se enfríe. Probablemente una vez frío, tendremos que completar de rellenar el nivel de líquido hasta dejarlo entre las marcas de mínimo y máximo.

La temperatura normal que un motor debe alcanzar para que el electroventilador comience a funcionar está en torno a los 90º. Esto se ve traducido a cuando la aguja de indicador de temperatura del vehículo esta justo a la mitad de su completo recorrido.

Como última indicación, si tuviéramos que añadir líquido con el motor caliente, tomaremos como precauciones hacerlo siempre con el motor parado, protegernos con unos guantes gruesos, abrir el tapón lentamente para que suelte la presión acumulada poco a poco y por último añadir el líquido muy lentamente para evitar que el motor sufra un cambio brusco de temperatura.