El porcentaje de personas con colesterol alto que toman estatinas en el mundo es alto. Sin embargo cada vez más son las voces que se alzan para recomendar dietas adecuadas y ejercicio físico para reducir el colesterol malo (LDL).

El colesterol alto proviene de una combinación de la genética propia y de la dieta. Alimentarse con cosas ricas en grasas saturadas, como la mantequilla, los croissants y la nata (crema), y con carnes rojas y procesadas, como salchichas y comida rápida chatarra, incrementa el colesterol, lo mismo que una predisposición genética familiar. Este colesterol que aumenta es el llamado malo, el LDL, que es la que se puede acumular en las paredes de los vasos sanguíneos, reduciendo mediante la formación de ateromas, la circulación de la sangre, aumentando por lo tanto, el riesgo de un ataque cardiovascular.

Dieta Mediterránea para luchar contra enfermedades cardiovasculares

Hace poco tiempo de destacaron estas recomendaciones, por un estudio realizado en España, en el que se destacaba que una dieta mediterránea podría reducir los ataques de enfermedades cardíacas y las tasas de mortalidad para personas con alto riesgo de padecer esas enfermedades.

Al comer más frutas, frutos secos, verduras, pescado, cereales integrales, esteroles vegetales, fibras y aceite de oliva, y menos carnes rojas, pastas, alimentos procesados grasos, lácteos grasos y pasteles, los participantes del estudio disminuyeron su riesgo de ataque al corazón en alrededor de un tercio.

Otras opciones para reducir el colesterol son las hierbas medicinales entre las que se destaca el reishi, que si bien tienen efectos secundarios, estos en general, son menos intensos que los de medicamentos de síntesis.

Las estatinas y el "efecto invencible"

Estos nuevos hallazgos encajan con una corriente de opinión médica emergente que sugiere que la necesidad de las estatinas para los pacientes con colesterol alto, se ha exagerado.

Algunos expertos incluso creen que reducir el colesterol demasiado con medicamentos puede provocar otros problemas de salud, como la pérdida de memoria y depresión, sin contar con otros efectos secundarios normales de esos medicamentos.

Además existe evidencia de que las personas que toman estatinas son propensos al "efecto invencible", por el que creen que se puede comer y beber lo que quieran porque las pastillas están protegiendo su corazón.

Por el contrario, los especialistas mencionados, apuntan a que las estatinas sean destinadas por lo general, solo para las personas con el colesterol alto y con un fuerte historial familiar de enfermedades cardiovasculares o en su caso, para aquellos que hayan tenido un ataque al corazón (infartos).

Un cambio de estilo de vida e información para el colesterol alto

Sería solo necesario en muchos casos cambiar de estilo de vida para reducir el colesterol. Pero el colesterol alto es parecida a la hipertensión, porque no presenta síntomas reales, ya que a diferencia de la obesidad, no se puede diagnosticar a simple vista.

La única manera de averiguar si se tienen colesterol alto es por un análisis de sangre y esto debería llevarse a cabo por todos los mayores de 40 años por lo menos una vez por año, especialmente si hay una historia familiar de enfermedades cardiovasculares.

Las estatinas y la consulta al médico

Si el nivel de colesterol es muy alto, o si se tienen varios de los otros factores de riesgo, es posible que se requiera de una estatina para controlarlo. Las estatinas actúan mediante el bloqueo de la producción de colesterol en el hígado y pueden disminuir ese nivel entre un 20% y un 40%. Se trata en general de medicamentos bien tolerados y muy seguros, aunque como todas las medicinas, tienen efectos secundarios, por ejemplo dolores musculares al comenzar el tratamiento o los mencionados falta de memoria y depresión. Sin embargo la evidencia muestra su eficacia, sobre todo en la prevención de un segundo ataque al corazón.

Pero las opiniones no son uniformes acerca de si las personas sanas con niveles altos de colesterol deben tomarlos, especialmente se sigue deliberando sobre su eficacia para las mujeres, sobre todo después de la menopausia.

La conclusión es que todo esto significa que bien vale la pena preguntar al médico sobre si para disminuir el colesterol hace falta recurrir a la medicación o se pueden adoptar herramientas al alcance de cualquiera y que tienen que ver con un cambio de estilo de vida: ejercicio físico adecuado, dejar de fumar, controlar el sobrepeso o la obesidad y fundamentalmente adoptar una dieta que cambie el consumo abundante de grasas saturadas, alimentos procesados, lácteos grasos y fritos.

Fuente: Propias y Mirror (03/2013).