La etapa escolar para los niños es la más importante, ya que en la misma se adquieren las bases del aprendizaje.

Los padres cumplen una función fundamental en el aprendizaje de los hijos, motivo por el cual es indispensable que estén presentes controlando las tareas, supervisando el estudio y ayudándolos en cualquier problema que tengan.

Muchos padres adoptan técnicas equivocadas para educar a sus hijos y otros simplemente no le dan importancia a este tema y dejan que sus hijos se desempeñen solos, lo cual es un craso error, ya que debido a la corta edad que tienen, no pueden distinguir qué está bien y que no y tampoco tienen idea lo importante que es el estudio para ellos.

Es obligación de los padres estar pendientes de sus hijos y mucho más en los asuntos escolares, donde necesitan una guía para poder tener un correcto aprendizaje.

La educación en las escuelas de la actualidad es muy deficiente, motivo por el cual los niños avanzan con enormes lagunas, que no les permite entender las nuevas cosas que les enseñan. Por eso los padres deben estar allí, para llenar esos vacíos que les dejan en la escuela.

La forma inadecuada de ayudar

Normalmente los padres dejan solos a sus hijos pequeños para que hagan las tareas, cosa que está equivocada, porque al ser pequeños no harán las cosas como se debe y el resultado es una mala retroalimentación, malas tareas, bajas calificaciones, entre otros. También hay casos donde los hijos rehúsan estudiar y sus padres no le dan importancia y cumplen sus caprichos.

Otros padres en cambio, se solidarizan demasiado con sus hijos y desean ayudarlos en sus tareas; pero en lugar de guiarlos, terminan haciendo las tareas por ellos y el niño queda libre de esa responsabilidad, que pasa a ser adquirida por los padres. El resultado de esto es tareas perfectas con buenas calificaciones, cero aprendizaje del niño, holgazanería de los hijos, malas calificaciones en pruebas y evaluaciones, vacíos más grandes y problemas de aprendizaje a futuro.

Consecuencias

Cuando en la vida académica del niño se han dado una de las situaciones anteriormente descritas, las consecuencias pueden ser graves para el niño.

  1. Severos problemas de aprendizaje
  2. Atrofio de la capacidad mental
  3. Desarrollo de enfermedades como dislexia
  4. Bajo rendimiento escolar, que lo acompañará hasta la secundaria
  5. Niños sin hábito de estudio, que no querrán continuar estudiando
  6. Niños y jóvenes descuidados y vagos
Todas estas cosas pueden pasar cuando los padres no le dan la importancia al estudio de sus hijos y luego vienen las lamentaciones, los reclamos y los problemas.

La manera correcta de ayudarlos

Si bien es cierto, los padres no deben hacer las tareas por los hijos, porque eso es un daño terrible, pero pueden echarles una mano para que sea un poco más fácil para ellos hacer sus tareas y estudiar.

Después de que los hijos llegan de la escuela (horario matutino), deben tener un buen almuerzo y un descanso de una hora luego de almorzar.

Al terminar el descanso, los padres deben prepararse para estar con ellos durante la jornada de tareas y estudios. Nunca hay que permitirle al hijo que aplace el momento de las tareas, ni que haga berrinches; es necesario imponerse de forma enérgica para que note que el momento de la tarea no es negociable y que hay que cumplir con la responsabilidad.

Si durante la tarea el niño quiere echarse para atrás para que sus padres la hagan, no se debe ceder ante esto, hay que llamarle la atención y obligarlo a que haga la tarea y estar ahí hasta el momento que la termine.

Es necesario darse cuenta la forma en cómo hace la tarea, ya que si lo está haciendo de mala gana, hay que hacer que repita y llamarle la atención.

Si al niño le han mandado algún deber muy difícil para él, cualquiera de los padres que esté en ese momento de la tarea con el niño, debe ayudarlo a pensar las soluciones, para que los dos resuelvan el problema y que el niño vaya aprendiendo de esas dificultades.

Luego de culminadas las tareas, es una práctica muy buena repasar lo aprendido durante el día, para que cuando llegue el momento de la prueba el niño esté preparado y no tenga la dura tarea de aprender todo de golpe.

Si se siguen estas prácticas se habrá creado un hábito de estudio con una alta probabilidad de éxito académico.