La llamada amistad natural constituye el primer tipo de priti o amor en la cultura oriental. Este primer nivel de relación consiste en el efecto natural por el cual el hombre y la mujer se unen amistosamente de manera duradera y permanente, de tal forma que dicha unión amorosa se convierte en una sólida y férrea unión entre ambos. Además, una ventaja sustancial de este tipo de relación es que esta unión resalta y pone en evidencia los puntos favorables de los dos sexos.

El naisargiki-priti, que es así como se denomina a esta interrelación entre dos personas en la tradición hindú, sería considerado en el contexto occidental como el de una amistad duradera y permanente entre dos personas. Se considera, por tanto, un lazo de unión en donde el principal valedor de la relación es la amistad, así como la profunda unión que se profesan los dos miembros que conforman esta pareja.

Este concepto de amor se sustenta, por tanto, en un cimiento de amistad que surge en un determinado momento y que evoluciona sin salirse de ese camino de cariño y amistad que forjan sus miembros. Así, con el paso del tiempo, lo que en un primer momento fue un primer paso de amistad entre el hombre y la mujer se ha transformado en una sólida y férrea relación de unión entre ambos componentes de la pareja.

En este lazo de unión no caben medias tintas ni excusas sobre compromisos externos. En el naisargiki-priti, la amistad es tan elevada que ambas partes de la pareja sabe entender al otro, escucharle, orientarle y aconsejarle en aquellos momentos buenos y malos del devenir diario de cada uno.

Se entiende que la amistad existente ha sido cultivada y ha dado tantas muestras de entrega y reconocimiento, que cada parte de esta pareja se sirve del otro como apoyatura moral y ética sobre cualquier valor o complicación que surja en el camino que hay que recorrer durante la vida.

La perfección hinduista de la amistad

El amor naisargiki-priti trataría, en definitiva, del perfecto amigo y de la perfecta amiga con el que contar para todo tipo de aspectos y situaciones. Además, la solidez de una larga relación de amistad ha marcado ciertos tiempos y signos que producen una fortaleza añadida en una relación que se presume duradera, segura, fiable, fiel y tremendamente sólida. Como colofón de ambas perspectivas, se ha tejido en torno a las dos personas, una tela de confianza que no pretende ir más allá. Es aquello que se ha querido ser y aquello que se ha buscado: un reconocimiento fuerte y duradero donde cada miembro se ve reflejado en el otro como sustento amistoso.

En este tipo de unión, y según la tradición hindú, ambos miembros de la relación naisargiki-priti descartan otro tipo u otro paso de unión amorosa en otra dirección. Es decir, ni desde el primer momento, ni en las posteriores evoluciones y desarrollos del lazo de amistad trenzado entre ellos se ha originado ningún tipo de relación sexual o afectiva.

Ambas personas dejan muy claro con la unión escogida que el plano en el que se desarrollan sus intercambios de pareja es el del conocimiento pleno del otro y el de la amistad que ambos se profesan.

Además, la relación existente entre una pareja en el naisargiki-priti ofrece las mejores características y las mayores bondades. En este tipo de lazo de unión se resalta a los ojos propios y de los demás las buenas cualidades tanto del uno como del otro. Aquí no existen reproches, o eso se pretende, no hay rencillas, ni acusaciones mutuas; en este tipo de relación basada en una fuerte amistad, subyace siempre lo mejor de cada una de las partes.

El diálogo, la charla, los paseos y las confidencias mutuas afloran para dar paso al entendimiento, la comprensión y el consejo.