Medianos, altos o imposibles… en mayor o menor medida, un zapato de tacón siempre supone una molestia para los pies. A pesar de todo, son un elemento indispensable en el armario de toda mujer. Por lo tanto, con pequeños consejos es posible dejar el dolor de lado y atreverse con los taconazos que, aunque son preciosos, es difícil lucirlos sin sufrimiento.

Remedios caseros para soportar los tacones

Toda mujer posee algún secreto para evitar el dolor en los pies tras largas noches con zapatos de tacón. Una de las pociones mágicas es la crema para evitar rozaduras. Es recomendable una crema tipo Nivea puesto que su espesor protege aún más el pie. Únicamente un consejo para quien opte por esta opción: untar la crema sólo por los dedos y a los lados del pie pero nunca por la planta puesto que así el pie resbala dentro del zapato.

Otro remedio casero consiste en meter los zapatos en el congelador con papeles de periódico en el interior para proteger el forro o la tela que luego estará en contacto con el pie. Al sacarlos del congelador lo ideal es ponerlos inmediatamente para que el zapato se amolde al pie con el calor que desprende la piel.

Las socorridas tiritas, plantillas o almohadillas

A pesar de los trucos llevados a cabo, muchas veces, las rozaduras son inevitables. Para esas ocasiones la solución está en las tiritas. Aunque el daño ya está hecho ayudan a soportar el resto de la noche o el día con el zapato en su sitio.

Sin embargo, hasta el momento todos los remedios se centran en las rodaduras y la adaptación del pie a un calzado nuevo (que puede ser de tacón o no) pero sin embargo, el verdadero secreto se centra en saber cómo hacer para que un taconazo no arruine la noche a nadie. Para ello, siempre han existido las plantillas. Muchas mujeres optan por comprarse los tacones con un número más y así poder colocar una plantilla de bastante espesor que evite el dolor al pisar en vertical.

Hoy en día hay versiones más modernas de las plantillas. Hablamos de los apósitos o almohadillas de silicona que gracias a lo blando del material la amortiguación es mayor. Además no ocupan toda la planta del pie sino que se centran en la parte posterior a los dedos donde recae todo el peso al usar zapatos de tacón. Se obtienen en farmacias y para farmacias y su precio no es muy alto. En está línea están las Style SOS de Compeed.

Por otro lado están las de Foot Petals. Se diferencian de las almohadillas que venden en las farmacias en que estas llegan directamente de Hollywood, donde se han convertido en una de las firmas más celebres. Se adaptan perfectamente al empeine, a las tiras de las sandalias o al talón. El precio está entre los 7 y los 13 euros.

Es posible disminuir el dolor escogiendo bien el tacón

Hay tacones y tacones. Los denominados tacones de vértigo es probable que ni con algún remedio, alguien que no está acostumbrada a zapatos altos, consiga adaptarse a las alturas de manera tan radical. La clave se encuentra entonces en escoger bien el zapato.

Las cuñas son quizá la mejor forma de parecer más alta sin que lo sufran los pies. Bien sea la cuña de madera o esparto la comodidad está prácticamente asegurada. Antes estaban únicamente relegadas a la primavera- verano pero ahora comienzan a aparecer botas y zapatos cerrados para el invierno con cuñas y plataformas. Mustang ha sacado una colección para este otoño que sigue esta tendencia.

El tacón ancho, que ahora también comienza a estar de moda, es una buena opción para soportar el peso del cuerpo sin que luego suponga sufrir un dolor de pies. Actualmente, también hay zapatos de tacón que además tienen una pequeña plataforma de unos dos centímetros en la punta del zapato. Es más fácil aguantar así unos tacones de diez centímetros como si fueran de ocho. En esta línea trabajan firmas como MaryPaz.

Por supuesto, como ocurre también con los zapatos planos, es importante la calidad del zapato. Siempre va ser más cómodo un zapato bueno de piel que uno más barato de algún material de peor calidad.

Ejercicios para aguantar los tacones

Es posible además ejercitar los tobillos, fortalecerlos, y así lograr que el pie soporte mejor el peso encima de uno zapatos altos. La clave está en levantar el pie sobre los dedos, descalza, durante 3 segundos. Este movimiento hay que repetirlo unas diez veces y combinarlo con pequeños paseos en esta posición. Poco a poco ganarás fuerza en los tobillos y equilibrio para caminar sobre los zapatos que te propongas.

Además, el clásico truco de probarlos días antes también resulta eficaz. Acostumbrarse a caminar con ellos e incluso ponerlo para ver la tele para habituar el pie a este tipo de calzado.

Con todos estos trucos, los tacones ya no se convierten en un suplicio, sino que serán el mejor aliado para combinar todos los modelos que piden un zapato alto. Con unos buenos stilettos se puede caminar, bailar y disfrutar porque hay que tener en cuenta que en parado es cómo más cansan los pies.