Dirigir una casa es comandar una pequeña empresa. La economía, el ahorro, el tiempo y la calidad del hogar, son temas más que recurrentes cuando entramos en la cabeza de una dueña de casa, o ¿por qué no?, de un dueño de casa.

Generalmente, hay niños de por medio que necesitan confort. También está la pareja que trabaja todo el día y confía en la capacidad organizacional del otro para llegar a casa a comer, descansar y dormir en un ambiente limpio, organizado y tranquilo, por el que dan ganas de salir a trabajar al otro día.

La administración del hogar repercute en el ambiente familiar

Las personas que residen en un hogar bien administrado, son amables y gentiles. La pareja que trabaja, y que llega a una casa limpia, ordenada, con la mesa puesta y la cama estirada, no sólo despertará al otro día con deseos de luchar por su castillo, sino que también por la gran persona que administra su lugar de descanso.

Por otro lado, los hijos que viven en un lugar así, no sólo vivirán y crecerán más relajados y sonrientes, sino que además estarán más dispuestos a obedecer a sus mayores, a hacer sus deberes y a portarse bien, en una forma de agradecimiento inconsciente por la vida acogedora que se les ha otorgado.

El que da recibe, dijo alguien sabio una vez. Pero ¿por qué es tan difícil mantener un hogar en buenas condiciones? y ¿por qué es necesario gastar tanto dinero y tiempo para lograrlo?

Claves para administrar el hogar

Existen tips que las administradoras o administradores de hogar deberían conocer para sacar adelante, día a día, la amada morada de su familia. Son consejos sencillos, pero que muchas veces se olvidan y después llevan a preguntarse por qué no se alcanzaron los objetivos previstos durante el día.

  • Primero se debe organizar todo con anticipación. Hay que tener todo listo y dispuesto para realizar la rutina diaria. También tener en agenda todo lo no rutinario, y ojalá apuntado desde el día anterior; esto permite no olvidar ningún quehacer, además de no perder tiempo entre una tarea y otra.
  • A medida que se va ensuciando se debe ir limpiando. Por ejemplo, si se cocina, se debe ir lavando y guardando sobre la marcha. O por ejemplo, si se tienen invitados a comer, entremedio de recoger la mesa y servir el postre, se puede colocar toda la vajilla sucia en el lavavajillas rápidamente y encenderlo, adelantando así el lavado de los utensilios.

Terminar, no ser tan rutinario y comprar todo de una sola vez

  • No hay que distraerse con otro quehacer hasta terminar. Por ejemplo, si se está regando el jardín y se piensa en que hay que ordenar la bodega, lo mejor es disipar un poco ese pensamiento y terminar de regar. Siempre hay que terminar lo que se empieza antes de avocarse a otra tarea. Si no se hace así, al final del día parecerá que no se ha hecho mucho.
  • A menos que sea parte de la rutina inamovible, no hay que hacer lo mismo todos los días para no colapsar psicológicamente. Por ejemplo, si hay que planchar ropa, y hay poca ropa lavada, es mejor no hacerlo y dejar que se acumule un poco más para planchar al otro día. O si hay sobrantes en el refrigerador, es mejor ocuparlos para hacer algo sencillo y así alimentar a la familia. Así se minimizan los gastos de tiempo y dinero, se alivia la carga de trabajo y los días no se hacen monótonos.
  • Con las compras es mejor hacer una lista semanal de lo que se necesite y comprar todo de una vez. No hay que ir varias veces al supermercado en la semana.

Lograr que la familia ayude, instruirse y considerar alternativas

  • Se deben crear reglas para que otros ayuden en casa. Por ejemplo, si se tiene hijos grandes, hay que darles tareas que alivien el trabajo del administrador. O si el esposo o esposa que trabaja llega temprano algunos días, hay que asignarle una pequeña tarea esos días: cocinar, asear, regar el jardín, pasear al perro u otro quehacer.
  • No hay que hacer lo que no se sabe. Por ejemplo, si no se sabe ocupar alguna máquina, es mejor tomarse un tiempo para instruirse leyendo el manual que probar cómo funciona. Así se evita perder tiempo cometiendo errores.
  • Hay que encontrar soluciones alternativas. Por ejemplo, si un día no se quiere cocinar, se puede comprar un pollo asado, unos tacos u otra preparación que guste a la familia. Esto se puede hacer una vez a la semana. Solamente hay que evitar la comida rápida y optar siempre por lo sano y nutritivo.

No distraerse, madrugar, ser buen tesorero y descansar

  • Cuidado con hablar mucho por teléfono, puede quitarle mucho tiempo al día. Es mejor dejar eso para las horas de ocio. No hay que dejar que una distracción arruine el itinerario.
  • Levantarse temprano siempre ayuda en todo. Mientras más temprano, mejor.
  • Ordenar el dinero del que se dispone y asignar las cantidades correspondientes para cada gasto, es una gran ayuda para la organización y el ahorro. Así no habrá carencias a fin de mes.
  • Se debe descansar y dejar tiempo para el ocio. Descansar es tan importante como trabajar. Deja tiempo para salir, leer, jugar con los niños o dormir, es fundamental. Una siesta de vez en cuando tampoco está de más.

Orden en el hogar

Las necesidades hogareñas cambian según las personas, las familias, las ciudades y los países en que se crean. A pesar de esto, siempre existirán necesidades comunes para todas las familias, y los encargados del hogar siempre velarán por ahorrar tiempo, dinero y malos ratos, además de querer descansar y dedicar tiempo para sí mismos. La clave es ser ordenado y atinado en cada decisión, igual que lo haría el gerente de una empresa.