Comienza un juicio en el País de las Maravillas

El Conejo Blanco vestido de heraldo - libre (John Tenniel)
El Conejo Blanco vestido de heraldo - libre (John Tenniel)
El comienzo del juicio contra la sota de picas. Las características inquisitoriales de las formas procesales en el País de las Maravillas. Arbitrariedad.

El tema del autoritarismo y la autoridad late casi desde el comienzo del relato. Recordemos que la prisa del conejo blanco es lo primero que llama la atención de Alicia, diríase que más que su peculiar indumentaria, y que esa prisa obedece al temor que le inspira la Reina de corazones "¡Que le corten la cabeza!" que, por otro lado, no es la única que ejerce ese autoritarismo, la duquesa también lo hace y casi en idénticos términos.

Recordemos también los naipes que están pintando de rojo las flores blancas que por error habían plantado, y esas cartas están sujetas, exactamente, a los mismos temores que el conejo blanco y, podría decirse, que a los mismos temores que todo habitante del subterráneo País de las Maravillas.

El comienzo del juicio “¿Quién robó las tartas?”

Ahora bien, el tema de la justicia surge obvia y explícitamente en el capítulo 11 "¿Quién robó las tartas?", justo con el comienzo del juicio. Lo primero a decir es que el procedimiento es formalmente inquisitorial, pero en el sentido procesal que utilizaba el Santo Oficio, en efecto, el Rey, que es quién formalmente juzga -si bien el poder lo ostenta su cónyuge- es juez y fiscal, todo en uno:

"Cuando llegaron, el Rey y la Reina de Corazones estaban sentados en sus tronos, y había una gran multitud congregada a su alrededor: toda clase de pajarillos y animalitos, así como la baraja de cartas completa. El Valet estaba de pie ante ellos, encadenado, con un soldado a cada lado para vigilarlo. Y cerca del Rey estaba el Conejo Blanco, con una trompeta en una mano y un rollo de pergamino en la otra. Justo en el centro de la sala había una mesa y encima de ella una gran bandeja de tartas: tenían tan buen aspecto que a Alicia se le hizo la boca agua al verlas. «¡Ojalá el juicio termine pronto», pensó, «y repartan la merienda!» Pero no parecía haber muchas posibilidades de que así fuera, y Alicia se puso a mirar lo que ocurría a su alrededor, para matar el tiempo.

No había estado nunca en una corte de justicia, pero había leído cosas sobre ellas en los libros, y se sintió muy satisfecha al ver que sabía el nombre de casi todo lo que allí había.

-Aquél es el juez -se dijo a sí misma-, porque lleva esa gran peluca.

El Juez, por cierto, era el Rey; y como llevaba la corona encima de la peluca, no parecía sentirse muy cómodo, y desde luego no tenía buen aspecto."

Un proceso inquisitorial

El proceso inquisitorial se caracteriza por carecer por completo de garantías reales, puede haber un defensor, pero el defensor dista de representar con eficiencia a la parte acusada, en el mejor de los casos actuará de puro trámite, por otra parte, y como se ha dicho, juez y fiscal son uno, y, además, el acusado ignora...de que se le acusa, justo lo que le sucede a la sota de corazones, bueno, aunque más bien la sota ignora porqué se le acuse -de qué tal vez no tanto- .

Así, el sistema procesal penal de la Inquisición sigue un modelo en el que priman los elementos punitivos y en el que las presunciones, caso de haberla, es de culpabilidad no de inocencia, de ahí el "defiéndase" que espetaba el inquisidor al reo. En ese proceso una parte o todo el tribunal que dictará sentencia, es también parte interesada en el asunto penal que se dirime, en lugar de ser una instancia imparcial entre dos partes enfrentadas, aunque una de las partes enfrentadas pueda serlo pública.

La irracionalidad en la justicia absurda

El proceso inquisitorial era absurdo por ser irracional, el proceso en el País de las Maravillas es en ese sentido análogo, sólo que allí la analogía se extiende no solo a una situación procesal sino a la totalidad de las formas y comportamientos que prevalecen en ese lugar.

No está exento de lógica lo que tiene es una "antilógica" o una "lógica contraria" al del mundo del que proviene Alicia. Sin salir aquí la metáfora del espejo, como en la segunda aventura de Alicia, la situación de ese mundo es también "especular": refleja algo inverso, la inversa y particular sociología del País de las Maravillas. Porque a eso responde la diferencia, más que las diferencias del mundo del Espejo, pues a fin de cuentas la condición del país del espejo responde en el fondo a sus características físicas, que resultan condicionantes, no así en el País de las Maravillas dónde lo que se impone son unas condiciones y unas relaciones sociales.

Siguiendo a Camus el absurdo surge de la irracionalidad frente al deseo profundo de claridad, ante esa falta de explicación de lo irracional la explicación que surge es absurda, pero lo es por oposición a aquello que se considera "racional", porque el absurdo de Dodgson es en todo momento un absurdo lógico, sólo que sigue "su" lógica, sus mundos no obedecen al azar: obedecen a sus propias pautas. Luego, solo son absurdos vistos desde fuera.

Citando a J.F. Coaguila "En ninguna otra novela existe un delicado placer y a la vez dolor en perder el significado para luego hallarlo o viceversa en una suerte de mejor sin sentido", bien, "placer y dolor" eso también recuerda a algo, sin ir más lejos a la “Justine” de Sade.

Jorge Romero Gil, JRG

Jorge Romero Gil - Jorge Romero Gil Títulos académicos Licenciado en Geografía e Historia (especialidades en Historia Antigua y ...

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