Comer en familia refuerza los vínculos

Comer en familia - Fotosearch
Comer en familia - Fotosearch
La comida en familia desarrolla y potencia las relaciones familiares al fomentar el intercambio emocional entre sus componentes.

Esta actividad básica de supervivencia es, también, una forma primordial de comunicación e identificación con el grupo al que se pertenece. Utilizamos los sentidos para relacionarnos con el exterior y el gusto es uno de ellos. Por tanto, la comida también nos ayudará a comunicarnos. Comer en familia facilita conocerse mejor, hablar y compartir sentimientos, por lo que el deber de una familia no solo es proporcionar hogar y alimento a los hijos, sino, asimismo, fomentar el intercambio emocional entre sus componentes.

Comer en familia es un placer

El placer de comer se da en toda edad y condición. La necesidad de comer que se inicia como instinto y necesidad vital, por efecto de la cultura se transforma en un acto sociable. El placer de comer en familia es exclusivo del hombre y debemos aprovechar todas las ocasiones posibles para disfrutarlo, máxime cuando beneficia también la relación entre padres e hijos.

Comer en familia desde que los niños son pequeños

La comida en familia es conveniente desde que los niños son pequeños, siendo una ocasión extraordinaria para facilitar su interacción con los mayores, a través de la cual el niño desarrolla su sentido de pertenencia y de identidad. Se trata de un tiempo compartido en el que todos hacen lo mismo al mismo tiempo y esa pertenencia al grupo proporciona a los niños armonía y bienestar, haciéndoles sentirse importantes, seguros y queridos.

La hora de la comida debe ser algo agradable para todos

Siempre ha de vincularse la comida con algo alegre y provechoso. Por ello, mientras la familia está sentada en la mesa, no es el momento de críticas, ni de enfados, ni tampoco el de ser excesivamente pesados con los modales. Las normas deben explicarse antes de comer, para no fastidiar a los menores y no crearles fobias innecesarias. Es, pues, un tiempo para estar juntos y ser positivos, porque, aunque no todo salga perfecto, están con la familia. Oscar Wilde decía: “El mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerles felices”.

La palabra educa, pero el ejemplo arrastra

Teniendo en cuenta que los niños imitan siempre a los mayores, hay que aprovechar las horas de las comidas para su educación, enseñándoles hábitos positivos, como, por ejemplo, comportarse en la mesa, escuchar a los demás, expresar abiertamente sus sentimientos o desarrollar habilidades sociales y de comunicación con la práctica del lenguaje.

Las conversaciones que surgen en torno a la mesa son, así, un motivo para mejorar el vocabulario, al estar expuestos a palabras o frases poco habituales y, además, para aprender a dirigirse y a desenvolverse frente a otras personas, fortaleciendo, con todo ello, su enriquecimiento personal.

Por otra parte, se ha observado que los niños que realizan con frecuencia comidas familiares, obtienen un mejor rendimiento escolar, reducen los comportamientos inadecuados y agresivos y son, en general, más respetuosos.

Lo más importante no es comer, sino comer en familia

La comida es el pretexto, la ocasión, para reunir a las personas que componen la familia y crear vínculos divertidos y constructivos con ellas. Como la comida es un momento de comunicación tan fundamental, naturalmente, se recomienda abstenerse de distracciones como el teléfono, la TV, o la radio.

Es un tiempo para disfrutar, aparcar los problemas y mantener un ambiente relajado, positivo y sin tensiones. Cuando el ambiente está tranquilo, sin conflictos, ni alteraciones, se tiende a comer más veces en familia, porque, entonces, todos se sienten cómodos y tienen sensación de bienestar.

Comer en familia tiene efectos positivos, también, en la adolescencia

Se realizó un estudio en el "Journal of the American Dietetic Association”, que establecía los efectos positivos de comer habitualmente en familia durante la adolescencia. En primer lugar, las estadísticas demostraron que los adolescentes que comían a menudo con su familia tendían a comer más frutas y verduras, si bien no comían todo lo recomendado. También había diferencias entre chicos y chicas; por ejemplo, las chicas comían en casa más veces que los chicos.

Después, se comprobó que una buena relación entre el adolescente y la familia conllevaba otros beneficios psicológicos y sociales, entre ellos, el hecho de ser menos propensos a caer en las drogas, a tener depresión o a sufrir problemas de alimentación.

Finalmente, el estudio concluyó que existía una relación directa entre el número de comidas familiares de un adolescente y la calidad de su alimentación cuando sea adulto. Comer juntos nos hace más inteligentes, fuertes, sanos y felices. Por tanto, es de la mayor importancia que las familias coman unidas, siempre que sea posible.

Aurora del Prado, Aurora

Aurora del Prado Romero - Mi nombre es Aurora del Prado Romero, soy psicóloga y sexóloga. Colaboro en prensa, radio y televisión. ...

rss
Deja tu opinión

NOTA: Al no ser miembro de Suite101.net, tu comentario pasará un filtro de supervisión antes de que aparezca publicado.
Enviar comentario
Cuánto es 6+0?
Advertisement
Advertisement