Ya se ha tomado la decisión: queremos ponernos en forma, sentirnos mejor, rejuvenecer o perder peso. Y todo sin pasar por el tedio de sesiones de gimnasio, y si es posible una actividad lo más gratificante y sencilla posible. Si además es al aire libre y permite practicarla todo el año, disfrutar de compañía de amigos, no hay duda: la carrera o running es nuestro deporte. Primera duda ¿qué calzado es el adecuado para correr? Bueno, desde luego unas zapatillas de la sección "running", aunque no cualquiera será la elección correcta, si somos principiantes.

Ropa para running

¿Qué ropa uso para salir a correr? Quizá es la pregunta que nos hacemos antes de ninguna otra. Existen prendas técnicas, de todos los precios, tejidos y modas. Pero la respuesta es simple: cualquiera que sea cómoda y que se adapte a la climatología del exterior (no será buena idea nunca una camiseta de manga larga abrigada a 40 grados de temperatura, ni probablemente una de tirantes en pleno invierno). Lo ideal es utilizar prendas lo más frescas posibles -sudar en exceso produce solo deshidratación y puede llevar a un golpe de calor, y pasar un poco de fresco en días de invierno los primeros minutos del entrenamiento es normal-, amplias y cómodas. Una camiseta de algodón y un pantalón de atletismo en verano pueden ser una opción ideal. En invierno, solo ropa ceñida para las piernas, tipo mallas, si lo que queremos es correr.

Peso corporal y running

Es posiblemente el factor más importante al comprar las primeras zapatillas. A mayor peso, mayor amortiguación en la entresuela -la parte de goma blanda que está entre nuestro pie y la suela que contacta con el piso-. Esto es especialmente importante en personas que sufren sobrepeso: es posible que a un corredor de cien kilos de peso le toque hacer un desembolso mayor que a uno de sesenta. Es necesario tener en cuenta que la carrera se hace a pequeños saltos e impactos: si la musculatura no está preparada, la lesión es más que probable por pocos kilómetros que se hagan a la semana. Un vistazo a los modelos actuales puede ser un buen comienzo.

Pronadores y supinadores

Es la división clásica según el tipo de pisada y el estándar por el que se rigen las tiendas de venta de material deportivo. ¿Qué tipo de pisada tengo? ¿Qué zapatilla debo usar? Una vez determinado el tipo de pisada, se adquiere la zapatilla que más vaya a a durar y proteger los músculos y las articulaciones. En general, salvo las zapatillas de pisada neutra, pronadores y supinadores muy marcados pagarán algo más por zapatillas que se adaptan mejor a su forma de correr. Sin embargo, según Pablo Arqued, entrenador de atletas populares a través de su empresa "Running Consulting", esta idea está obsoleta y nada sustituye a una buena zapatilla más una plantilla personalizada - se encuentran realmente baratas-. Como recuerda el propio Pablo, no hay dos pisadas iguales.

Running descalzo o barefoot

El "barefoot", literalmente "pie desnudo", es la última moda que llega de los países con más tradición en running. La idea que subyace es que correr descalzo es la forma natural de hacerlo, ya que nuestros cercanos ancestros perseguían a las gacelas durante horas y días de esa manera, y al final eso es lo que permitió el desarrollo cerebral y que hoy seamos más o menos sapiens. Hasta ahí no están faltos de razón, y la moda se extiende en dos vertientes: aquellos que no usan ningún tipo de zapatilla y quienes se deciden por una especie de guantes con cinco dedos y una delagada suela de goma para los pies. En la práctica, es una opción tan válida como cualquier otra, aunque poco recomendable para atletas de cierto nivel -esta práctica es posible que impida al mediofondista español Arturo Casado estar en los Juegos Olímpicos de Londres 2012-, además de requerir movimientos y musculatura distinta a la que usamos con el pie protegido. Si te decides por correr descalzo, prueba en terrenos poco agresivos, como la hierba de un campo de fútbol o una pista o la playa. Pero no seré yo quien lo recomiende como práctica habitual.