Tradicionalmente en psiquiatría se han usado tratamientos reguladores de niveles de la serotonina disponible en el cerebro para combatir casos de depresión. El esfuerzo que se dedica a estudiar las implicaciones biológicas de estos procesos y a caracterizar los genes responsables con el fin de detectar personas susceptibles a la depresión mediada por serotonina son muy grandes, por lo que se acostumbra a olvidar un aspecto igual de importante: la prevención.

Los motivos para preferir una buena prevención a una intensiva intervención son claros: por un lado, a nivel médico los pacientes depresivos que no muestren alteraciones clínicas no pueden ser tratados con fármacos, subestimando el número de casos; y por el otro, está la comodidad del paciente.

La importancia del buen humor

Un ánimo negativo genera respuestas negativas. Los estados de hostilidad en humanos se han asociado con un mayor índice de enfermedades coronarias y un mayor riesgo de mortalidad en los pacientes que las sufren. El mal humor y la irritabilidad conducen además a un aislamiento social que aumenta los niveles de estrés, distimia, desórdenes de estrés post-traumático y morbicidad en pacientes con enfermedades severas. Estas "emociones negativas" pueden ser además precursores de enfermedades mentales, trastornos físicos y suicidio.

Con el objetivo de ayudar a un mejor estado del humor, las emociones y la vida social sin tener que recurrir a tratamiento psicofarmacológicos, el Dr. Simon Young de la Universidad McGill (Montreal) señala en el editorial del Journal of Psychiatry and Neuroscience 2007, 32(6) cuatro aspectos a tener en cuenta para evitar la depresión elevando los niveles de serotonina en nuestros cerebros de forma natural.

La serotonina

La serotonina es una monoamina neurotransmisora ampliamente distribuida por el sistema nervioso que participa en el estado anímico. Entre los efectos que se han descrito en los que participaría la serotonina se encuentran el apetito, el equilibrio del deseo sexual, el control de la temperatura corporal, la regulación del sueño o el funcionamiento de procesos cognitivos. Además se asocia a otros neurotransmisores como la noradrenalina o la dopamina, relacionados con la angustia, la ansiedad y el miedo.

Unos bajos niveles de captación de serotonina se han asociado a numerosos desequilibrios mentales, como los trastornos compulsivos, la depresión, la agresividad, la hiperactividad y la esquizofrenia.

Estímulos positivos

El principal método para combatir la depresión y mejorar nuestro estado del humor es rodearnos de estímulos positivos. Tal y como describen Perreau-Link et al. en su experimento de 2007, en el que se usó tomografía de positrones para medir la síntesis de serotonina en pacientes expuestos a diferentes estímulos de humor (positivos, negativos, neutros), hay una clara correlación entre los altos niveles de serotonina y el haber estado expuestos a estímulos positivos.

De este modo, el rodearse de un ambiente favorable y relacionarse en un entorno agradable ayuda, clínicamente, a nuestro buen humor. Esto arroja una interesante visión de los procesos fisiológicos que intervienen, puesto que dan a entender que los efectos de la serotonina se dan en una vía de dos sentidos: los altos niveles de serotonina favorecen el buen humor y el buen humor favorece altos niveles de serotonina.

Tiempo de exposición lumínica

Debido a que la serotonina participa en la secreción de melatonina y el control de los ciclos de sueño/vigilia, es fácil pensar que la cantidad de luz a la que nos sometemos juega un papel en sus niveles.

El control de la dosis de luz ya es un método usado en psiquiatría para tratar problemas de depresión estacional, pero parece mejorar también el humor en mujeres embarazadas o con desórdenes premenstruales.

Estos estudios relacionando positivamente los niveles de serotonina con la exposición a horas de luz durante el año se han estudiado de forma indirecta a través de autopsias de cerebros, en los que se midieron distintos niveles de serotonina según los sujetos hubieran muerto en verano o invierno.

Young profundiza más en el tema y habla de nuestra actual "sociedad privada de luz", señalando que hasta no hace demasiadas generaciones los humanos pasábamos la mayor parte del tiempo en actividades al exterior, y recibíamos mayores dosis de luz que en la actualidad (incluso en invierno).

Por este motivo, empieza a ser una tendencia en muchos países construir "light cafes" similares a los de los países nórdicos de Europa, los cuales en ocasiones no llegan a tener más de cuatro horas de Sol al día.

Ejercicio físico

Parece que estudios recientes intentando incluir entre los beneficios del ejercicio el hecho de aumentar los niveles de serotonina y reducir la depresión empiezan a ser concluyentes. Estos estudios describen un aumento de la serotonina en varias zonas del cerebro durante el ejercicio, y en la persistencia de altos niveles de triptófano (precursor de la serotonina) tras finalizarlo.

Si este ejercicio físico se lleva hasta la fatiga, los altos niveles de triptófano plasmático disminuyen los niveles de ciertos aminoácidos (leucina, isoleucina y valina) aumento la capacidad del cerebro para captar este triptófano, provocando el estado semihipnótico relacionado con el cansancio.

Dieta y alimentación

El efecto del triptófano en los alimentos para evitar los estados depresivos ha sido discutido. En los EEUU este precursor se considera válido como aditivo alimenticio, pero en Canadá y Europa se considera un fármaco. Y aunque es cierto que la inclusión de triptófano purificado en la dieta favorece los procesos fisiológicos que evitan la depresión, la forma en la que este triptófano se encuentra en los alimentos no puede ser aprovechada por nuestro organismo (en plasma se transportan con preferencia aminoácidos de menor tamaño).

Por lo que, lamentablemente, la creencia popular y extendida en la Red de que los alimentos ricos en triptófano y serotonina como el pavo, los frutos secos o el plátano pueden ayudar a combatir la depresión es falsa. Ya que aunque sí es cierto que estos alimentos contienen los metabolitos, nuestro cuerpo no puede aprovecharse de ellos.

«La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”» -definición de la Organización Mundial de la Salud.