A pocas personas se les ocurriría poner la marcha fúnebre en lugar de una marcha nupcial en una boda, o comenzar un baile de 15 años con Queen my melancholy blues. Pueden gustarnos pero no son lo más apropiado a la ocasión, posiblemente deprimirían a muchos de los presentes.

De la misma manera, una casa cuyas paredes estén pintadas de colores oscuros creará entre quienes la habitan, estados de ánimo deprimidos.

Analogías entre color y estado de ánimo

Científicos, médicos y profesionales de la salud han coincidido en la correlación existente entre el color y el estado de de ánimo de las personas.

Los colores no solo provocan reacciones emocionales, también pueden funcionar como terapias para mejorar el humor de las personas y su bienestar interior.

Se dividen en activos, pasivos y neutros, nombres determinados por las sensaciones que suelen provocar.

Colores activos

Los activos son colores cálidos como el amarillo fuerte, el naranja o el rojo, infunden sensaciones positivas y dan confianza y extraversión.

Se les considera cálidos porque inspiran la conversación y la sociabilidad. El rojo provoca sensación de calor, por eso se dice que calienta el ambiente.

Por su parte los amarillos y dorados son colores vinculados a la creatividad, proporcionan en el ambiente deseos de trabajar por lo que son los más adecuados para oficinas, cocinas y áreas de estudio.

Colores pasivos

Estas tonalidades provocan sensaciones de paz y frescura, por eso los reconocemos como colores más bien fríos.

En esta gama encontramos los azules, verdes o púrpuras.

Por su aptitud sedante son ideales para las áreas privadas, dormitorios, cuartos de baño o salas de descanso.

Colores neutros

Son colores más bien desvaídos, en este abanico están los beiges o grises. Se suele decir que ni activan ni enfrían por lo que son tonalidades neutrales y sin pasión.

Pero si por sí solos no ofrecen sensaciones especiales, logran en conjunto con los otros colores, las vías de unión para proporcionar una transición entre las diferentes tonalidades.

En esta gama encontramos también el amarillo claro y el blanco, que son colores que envían un mensaje de calma y paz al cerebro al tener propiedades relajantes.

Por este motivo es común ver consultorios médicos, cafés, spa o centros de salud mental con paredes pintadas de colores neutros.

Colores vivos y colores claros

Otra clasificación, que no es incompatible con la anterior, divide los colores en vivos y claros.

Esta regla se basa en que los colores vivos activan el sistema nervioso levantando el ánimo y los claros son calmantes y tranquilizan. Entre los primeros estarían los colores activos y en el segundo lugar ubicaríamos por ejemplo, el blanco.

Evitar deprimirnos está al alcance de una brocha y un tarro de pintura

La depresión podría tener mucho que ver con el color de las paredes de los hogares o lugares de trabajo.

Incluso el gusto por llegar a la oficina o establecimiento donde cumplimos nuestro horario laboral, o por visitar a determinadas personas estaría influido por el color de las paredes de la oficina, fábrica o de la casa del individuo en cuestión.

La luminosidad es esencial, cuanto más oscuro es un color o un lugar, más deprimente resulta.

Existe un efecto directo entre los colores y el estado de ánimo; ha sido demostrado que para personas que están tristes o desanimadas no hay peor circunstancia que exponerlas a imágenes en blanco y negro, en cambio mejora notoriamente su estado anímico cuando se les muestran instantáneas en colores cálidos, ya sea pinturas, ropa o cualquier otro objeto, siempre que tenga colores vivos.

Para crear un ambiente acogedor y dar calidez a una habitación se utilizarán colores brillantes y cálidos, especialmente adecuados cuando la luz solar es limitada.

En este caso el amarillo intenso es uno de los colores más recomendado ya que esta tonalidad agrega vitalidad a las habitaciones oscuras.

Saber pintar una casa es una obra de arte o mejor dicho, de pintura

En las habitaciones donde penetra mucho el sol, los matices más adecuados son las tonalidades frescas que pueden dar calma al ambiente.

Son los verdes claros y celestes, perfectos para los dormitorios, los cuartos de juego y las áreas de actividad.

Otros colores que trasmiten frescura son el azul marino o el verde oscuro, pero en este caso pueden ser contraproducentes ya que pueden llegar trasmitir tristeza; es el motivo por el que los colores frescos generalmente no se usan para pintar grandes superficies.

Las sensaciones y los colores

Ya se ha visto que los colores pueden influir en los estados de ánimo, pero también trasmiten sensaciones.

Emociones que pueden sentirse simplemente por observar estas tonalidades:

  • Rosa: calma, insta al afecto.
  • Amarillo intenso: fuerza, energía; sugiere mayor dimensión de una habitación.
  • Blanco: pureza, es un color que unifica y da vida a los demás colores.
  • Negro: autoridad, disciplina, independencia.
  • Naranja: fuerza, estimula el apetito y la conversación.
  • Rojo: poder.
  • Verde: equilibrio, frescura.
  • Púrpura: confort, misterio.
  • Azul: es un color relajante, refresca.

Color y tamaño de los cuartos

Combinar colores no significa pintar las paredes de diferente color, pueden lograrse combinaciones exitosas colocando mobiliario, cortinas y accesorios que hagan contraste con las tonalidades de los muros.

Los colores cálidos o activos dan la sensación de que las habitaciones son más pequeñas de su tamaño real y las hacen muy acogedoras.

Por su parte, los tonos pasivos o frescos hacen que una habitación se vea más grande de lo que es en realidad.

Un consejo sobre decoración que tiene que ver con tonalidades: los cortinados beige dan distinción y clase a cualquier dormitorio o cuarto.