La reciente prohibición de celebrar corridas de toros en Cataluña ha aumentado el interés por el mundo taurino. Un mundo con un lenguaje propio que, tanto detractores como seguidores de la fiesta, utilizan habitualmente, pues está integrado en la lengua española y nace sólo de ella, siendo un modo de hablar exento de extranjerismos.

Expresiones taurinas, un lenguaje inconsciente

En su mayoría, son dichos que nos ayudan a expresar emociones o resumir situaciones habituales en nuestro día a día. Son metáforas que se usan de forma frecuente en la conversación, sin conocer muchas veces su origen taurino.

Su uso no implica por ello un apoyo al mundo del toro, ya que su integración es tan profunda en nuestro lenguaje, que en ocasiones no somos ni siquiera conscientes de estar utilizándolas.

Dichos taurinos más utilizadas en español

Forman parte de la evolución de la lengua española y ambos léxicos, el coloquial y el taurino, se han mezclado en muchas ocasiones, dando paso a expresiones o frases de uso general.

Algunas de ellas son:

  • Cambiar de tercio. Cambiar de actividad o de tema en una conversación. Alude a los “tercios” o partes en las que se divide una corrida de toros.
  • Coger el toro por los cuernos. Se utiliza para indicar que se debe abordar con decisión una situación o problema. Al igual que al toro se le anula tomándole con valentía por los cuernos y obligándole a doblar la cabeza, una situación difícil ha de afrontarse con determinación.
  • Cortarse la coleta. Abandonar una actividad o trabajo. Hace referencia a la tradición de algunos toreros cuando dejan su actividad de quitarse la coleta, o moño postizo, llamado “castañeta”. Sabemos que se usaba desde el siglo XVII con la finalidad de amortiguar el golpe en caso de caída.
  • Dar la puntilla. Perjudicar a alguien ya herido o con problemas, aludiendo a la “puntilla” o puñal corto que se usa para rematar al toro ya caído.
  • Dejar a uno para el arrastre. Dejar a alguien destrozado física o moralmente. Recuerda al momento en que el toro, ya fallecido, es retirado de la plaza y “arrastrado” por mulas.
  • Echarle un capote. Ayudar a alguien en una situación difícil. Esta expresión hace referencia al trabajo de los subalternos del torero, que le ayudan en momentos de apuro distrayendo al toro con el capote.
  • Hacer novillos. Faltar a una obligación, como el trabajo o la escuela. Nace de la costumbre de algunos chavales de no acudir al colegio rural y tomarse un día de fiesta toreando novillos en el campo.
  • Hacer una faena. Fastidiar o perjudicar a alguien con una mala acción. Hace alusión a la “faena”, o conjunto de movimientos que hace el torero con el capote ante el toro. A veces, se utiliza con el mismo sentido la expresión “gastar una mala pasada”, frase que también recuerda al mundo taurino y los “pases” del diestro ante el toro.
  • ¡Menudo embolado! Se utiliza para expresar una situación o problema de difícil solución. Deriva de la cubrición que se realiza en los pitones de los toros en algunas corridas en Portugal para evitar que dañen al torero. En algunos lugares de España, el “toro embolado” es una costumbre cruel que ata a las astas de los toros dos antorchas encendidas.
  • Ponerse el mundo por montera. Proceder con orgullo, sin tener en cuenta la opinión de los demás. Hace referencia a la “montera”, pequeño sombrero que utilizan los toreros desde el siglo XIX y que una vez puesto parece obligar al matador a concentrarse solamente en la faena, sin importarle nada más.
  • Salir por la puerta grande. Lograr un gran triunfo. Esta expresión nace de la costumbre de sacar al torero a hombros por la puerta principal de una plaza de toros cuando ha realizado una buena faena y ha conquistado al público con ella. De esta misma tradición, y con el mismo significado, nace el dicho “sacar a hombros”.
  • Ver los toros desde la barrera. Se utiliza cuando alguien da su opinión, pero no se implica en el problema, aludiendo a que es muy fácil juzgar una situación cuando uno no se ve afectado por ella. En realidad, nace como un reproche a la costumbre de muchos aficionados de opinar sobre lo que hace el torero cuando ellos no están delante del animal, sino bien protegidos por la barrera del coso taurino.
Se dice que los españoles tenemos un refrán para cada ocasión y en este sentido, como hemos visto, las expresiones relacionadas con el mundo de los toros se han hecho un hueco en el lenguaje cotidiano, por ello su estudio y comprensión es muy útil para todos aquellos extranjeros que deciden aprender nuestra lengua.

Esta fraseología taurina es tradicional también en la literatura española; encontramos reflejos de ella tanto en la poesía culta de Góngora como en la satírica de Quevedo, y en obras de Lorca, Alberti o Miguel Hernández. Han sido muchos los especialistas de distintas disciplinas que han analizado el origen y significado de estas frases taurinas en el lenguaje popular, como Luis Carmena y Millán, Leopoldo Vásquez o el académico Andrés Amorós.