En los años 70, el parque de coches de viajeros de Renfe se centraba en las series 5000 y 8000, la mayoría de estos vehículos estaban en trenes nocturnos, los denominados expresos.

Renfe tenía prevista la subida de la velocidad en las líneas principales a 160 Km/h, por ello necesitaba un parque móvil adaptado a estas velocidades, los planes de la compañía pública consistían en relegar a los coches 5000 y derivados a líneas secundarias y servicios regionales tipo “Ómnibus”, los coches 8000 para expresos, los nuevos coches 9000 para trenes diurnos de calidad y los nuevos coches 10000 para trenes nocturnos denominados “Estrella”.

Los coches de viajeros serie 9200 de Renfe

Dentro de la serie 9000, los 9200 eran todos de segunda clase, con un interiorismo casi idéntico a los automotores “Camellos” de las series 592 y 593, equipaban bogies tipo “GC1” (gran calidad), aunque también podían equipar bogie tipo “Fiat”. La intención de Renfe era usarlos en trenes diurnos, denominados en aquella época “Rápidos”, con muy pocas paradas intermedias y velocidades punta de 160 Km/h. Estos coches son la versión española de un tipo de vehículo que circulaba en diversos países europeos.

Características técnicas de los coches de viajeros 9200

  • Fabricante: Macosa y CAF.
  • Nº de unidades: 70.
  • Tipo: BB (segunda clase).
  • Distribución: Pasillo central.
  • Año de recepción: 1981-1982.
  • Disposición ejes (UIC): 2 bogies con 2 ejes portantes cada uno.
  • Distancia entre topes: 26.620 mm entre topes.
  • Distancia entre bogies: 18.790 mm.
  • Anchura máxima: 2.950 m.
  • Altura máxima: 4.180 mm sobre carril.
  • Peso en servicio: 45 t..
  • Velocidad máxima: 160 km/h.
  • Ancho de vía: Ancho ibérico 1.668 mm.
  • Tensión: Entrada 3.000 Vcc, salidas: 380 V-50 Hz y 24 Vcc.
  • Sistemas de freno: Aire comprimido (discos).
  • Bogies: GC1 y FIAT 80 SL.
  • Número de plazas: 88 en origen.

Servicios ferroviarios realizados

Los coches de viajeros de la serie 9200 han estado prácticamente por toda la red española, empezaron a funcionar a principios de los años 80 con sus flamantes colores azul y amarillo, por cierto, uno de los colores más bonitos que ha tenido Renfe.

Las líneas más frecuentadas fueron en un principio las principales, de doble vía y electrificadas, Madrid – Barcelona, Valencia – Barcelona, en definitiva, las primeras que fueron ampliadas para velocidades tipo 160.

Las locomotoras más habituales fueron las eléctricas 250, 269, pero realmente todos los trenes tuvieron una gran variedad de material motor.

Durante estos años 80 ofrecieron a los viajeros un magnífico servicio, estos trenes denominados “Rápidos” y más adelante “Diurnos”, además de los coches 9200 de segunda clase, disponían otros de la serie 9000 con primera clase, que disponían de butacas más cómodas y completando la composición un coche cafetería o restaurante, dependiendo del trayecto.

Estos trenes, de manera incomprensible, fueron marginados por Renfe, y en los años 90 fueron relegados a líneas secundarias por los trenes Talgo y otros servicios considerados por la compañía de “alta gama”, cuando lo cierto es que en la mayoría de países europeos, el tren de “alta gama”, es precisamente el formado por coches de viajeros de calidad, como en Alemania, Francia, Bélgica, Holanda o Reino Unido, donde muchos de estos trenes hacen servicios internacionales de prestigio.

Los años 90 fueron el declive de este buen material con ventas a terceros, desguazados, mal mantenimiento, abandono y deficiencia en el servicio, todo esto sin justificación alguna por parte de Renfe. En esa época la decoración dominante era el azul y blanco, pero estos coches eran tratados como de tercera fila.

Declive de los coches de viajeros y despilfarro del AVE

Con la llegada de Renfe Operadora en 2005, los coches de viajeros pasan a pintarse en color blanco, gris y franjas violetas, unos colores poco ferroviarios y sucios. En la actualidad solo prestan servicio en un tren, el que hace el trayecto Salamanca – Bilbao/Hendaya.

Es una pena que Renfe quiera deshacerse de todo el material convencional, para centrarse únicamente en la ruinosa alta velocidad y en trenes autopropulsados, cuando la tónica europea es la contraria, o sea, trenes para todo el mundo, cómodos, baratos y además rentables, con unos coches de viajeros que circulan a menudo a 160, o incluso 200 Km/h.

El caso de los coches de la serie 9000, es para la reflexión, es el ejemplo de cómo un material de calidad es desaprovechado, mientras que en la actualidad Renfe está suprimiendo servicios de alta velocidad por no ser rentables.