Puede que su próximo coche no sea un pepino ni "la pera", pero sí que es probable que tenga componentes de plástico creados a partir de frutas como la piña y el plátano. Este descubrimiento se expuso en la 241ª Exposición y Reunión Nacional de la Asociación Americana de Química (ACS, en inglés), y asombró por sus características, ya que únicamente posee ventajas en comparación a plásticos obtenidos a partir del petróleo y otros hidrocarburos.

Este descubrimiento es de un gran valor tecnológico y de crucial importancia para una adaptación más acorde a la Tierra por parte del ser humano, y va de la mano de investigaciones similares como la del plástico basado en el etanol extraído de las cañas de azúcar.

La celulosa

La celulosa es el material principal que compone la madera en los árboles y demás partes de plantas. Sus fibras de tamaño normal se han utilizado durante siglos para hacer papel, extraídas de la madera que se tritura y procesa. En los últimos años, científicos de Brasil han descubierto que el tratamiento intensivo de la madera en versiones ultra-pequeñas, o "nano", puede crear fibras tan reducidas que 50.000 podrían caber dentro del ancho de un pelo humano. Al igual que las fibras de vidrio, carbono y otros materiales, las nano-fibras de celulosa se puede agregar a la materia prima utilizada para fabricar plásticos, creando plásticos reforzados que son más resistentes y duraderas.

Alcides Leão, investigador de la Universidad Estatal de Sao Paulo (Brasil), y líder de la investigación, dice que las hojas y tallos de piña, en lugar de la madera, puede ser la fuente más prometedora para la nano-celulosa. Otra es la curagua, una planta relacionada con la piña que se cultiva en Sudamérica. Y más fuentes candidatas son los plátanos, las fibras de coco que se encuentran en su cáscara, la typha, o "totora", fibras de sisal producido a partir de la planta de agave; y el fique, otra planta relacionada con la piña.

¿Cuáles son estas ventajas?

Para empezar, los nuevos plásticos son un 30% más ligeros que los plásticos utilizados actualmente y de 3 a 4 veces más resistentes; de hecho, los investigadores aseguran que las fibras de nano-celulosa obtenidas de estas frutas son casi tan duras como el material usado en los chalecos antibalas, el Kevlar. Las nuevas fibras resisten mejor al calor, a derrames de gasolina, al oxígeno y al agua. Y ni que decir tiene que estas fibras son 100% ecológicas y biodegradables.

Creemos que muchas piezas del automóvil, incluyendo salpicaderos y parachoques, se podrían fabricar usando estas nano-fibras en un plazo de dos años” asegura Leão, "esto también ayudará a reducir el peso de los coches, lo que, a su vez, permitirá ahorrar combustible".

¿Cómo se hacen estas nano-fibras?

Para preparar las nano-fibras, se insertan las hojas y tallos de la piña y otras plantas en un dispositivo similar a una olla a presión. A continuación, se añaden determinados productos químicos a las plantas y se calienta la mezcla durante varios ciclos, produciendo un material fino que se asemeja a los polvos de talco. El proceso es costoso, pero solo se necesitan 0,5 kilos de nano-celulosa para producir 40 kilos de este plástico fuerte y ligero, afirmaron los científicos. ¿Se imaginan en unos años cultivando y forjando su propio plástico?, veremos cómo se desarrolla el tema.

¿Nos puede ofrecer algo más este descubrimiento?

"Hasta ahora, nos estamos enfocando en la sustitución de plásticos del automóvil", dijo Leão. "Pero en el futuro, podríamos incluso reemplazar las piezas de acero y aluminio del automóvil utilizando estos materiales de nano-celulosa de origen vegetal".

Plásticos similares también son prometedores para su uso futuro en aplicaciones médicas, tales como materiales para reemplazar válvulas cardíacas artificiales, ligamentos artificiales, y las articulaciones de cadera, añadieron Leão y sus colegas.