La cocaína, estimulante del sistema nervioso central extraído de la hoja de coca, ha protagonizado numerosas narraciones literarias desde su aparición como la "última maravilla en materia de drogas".

Hoja de coca

Utilizada tradicionalmente durante siglos en numerosas regiones andinas, la hoja de coca hubo de esperar hasta mediados del siglo XIX para darse a conocer en el Viejo Mundo. Uno de los primeros estudios rigurosos publicados en Europa sobre la planta y sus efectos vio la luz en 1859, obra del neurólogo italiano Paolo Mantegazza: Sulle virtù igieniche e medicinali della coca (De las virtudes higiénicas y médicas de la coca), donde aseguraba que bajo sus efectos "miraba con desdén hacia los pobres mortales condenados a vivir en este valle de lágrimas mientras yo, llevado por las alas de dos hojas de coca, volaba por los espacios de 77.438 mundos distintos, a cuál más maravilloso".

Un año después, Albert Niemann consiguió extraer el alcaloide, facilitando el transporte y su consiguiente expansión. La nueva sustancia pasó rápidamente a formar parte de jarabes, pastillas, reconstituyentes y elixires. Julio Verne, tras dar la vuelta al mundo en ochenta días, declaró que el "maravilloso tónico" con cocaína era capaz de "prolongar la vida". Émile Zola y Henrik Ibsen también fueron devotos partidarios del vino Mariani, licor que contenía extractos de la hoja de coca.

Psicoanálisis y cocaína

Desde una perspectiva artística, la cocaína siempre se ha asociado íntimamente con las clases privilegiadas. El propio Sigmund Freud había empezado a consumir el alcaloide en abril de 1884, convirtiéndose en un fervoroso defensor de la sustancia, de sus virtudes y de la extensión de su uso. Über Coca (Escritos sobre la cocaína) recopila varios artículos donde el padre del psicoanálisis alaba las propiedades de tan mágico compuesto.

Sherlock Holmes

La primera referencia literaria probablemente se deba a Arthur Conan Doyle, cuyo vástago ficticio, el detective Sherlock Holmes, ya utilizaba la droga en sus aventuras, allá por el año 1886. Por las mismas fechas veía la luz The Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde (El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, Robert Louis Stevenson), el relato de un hombre que toma una droga para dar vida a la faceta oculta de su carácter, novela escrita en seis días, con sus correspondientes noches, bajo los efectos de una fuerte ingesta de cocaína.

Otros libros en la misma línea son Cocaína (1921), del escritor italiano Pitigrilli, Diary of a Drug Fiend (Diario de un drogadicto, Aleister Crowley, 1923) -una de las primeras novelas ambientadas en la libertad sexual y la experimentación con drogas- o Steppenwolf (El lobo estepario, Herman Hesse, 1927), entre otros.

Considerada una de las grandes obras rusas del siglo XX, Novela con cocaína, escrita por Marko Levi bajo el pseudónimo de M. Agueiev, publicada por vez primera en 1936, aborda el tema de la droga en un momento histórico donde comienza a convertirse en tabú.

Generación beat

En la década de los cincuenta, la depresión económica, la segunda guerra mundial y la amenaza de la bomba atómica sembraban la desesperación entre los estadounidenses. Un grupo de escritores jóvenes, formado principalmente por Allen Ginsberg, William Burroughs, Gregory Corso, Neal Cassady y Jack Kerouac, comenzaron a gestar un nuevo movimiento literario -la generación beat- que revolucionó la escena bohemia norteamericana de la época, con una visión cruda y ácida de la terrible realidad que los rodeaba.

Los beatniks, precursores de la cultura hippie, desaprobaban la falsa moralidad imperante y se oponían a los valores puritanos tradicionales, criticando con dureza el American way of life y rechazando todo tipo de postura política. Sus escritos retratan un mundo experimentado como sensación, como éxtasis, escuchando jazz, tomando alcohol, consumiendo cocaína, bencedrina y marihuana, partidarios de la libertad sexual y el estudio de filosofías orientales.

On the Road, de Jack Kerouac, Howl de Allen Ginsberg y The Naked Lunch de William S. Burroughs constituyen los tres libros más importantes del movimiento. En su novela, Burroughs se refería a la cocaína como "la droga más estimulante de todas las que he probado".

Años 70

En 1974, Esquire publicó extractos de una novela de Bruce Jay Friedman, About Harry Towns, en la que un célebre guionista describe el escenario de la coca de principios de los setenta. Un año después, el periodista Richard Ashley publicó una historia de la cocaína en la que aseguraba que no existía ninguna base médica que confirmara las historias de miedo que circularon sobre la sustancia con anterioridad a su control en 1914, y que fue únicamente el racismo el causante de su prohibición.

La cocaína, como recurso literario, ha seguido apareciendo en infinidad de títulos hasta nuestros días, reflejando el consumo creciente de una droga que se adapta muy bien al ritmo de vida capitalista.