El caballo, animal noble, elegante, humilde que busca tranquilidad en su alrededor y huye del peligro, vive en manada y necesita a un líder que lo guie y proteja. Observando las dinámicas de una manada destaca el líder por humildad y empatía: los caballos eligen a otro que sea capaz de vigilar y guiar al grupo alejándolo y protegiéndolo del peligro durante sus rutinas diarias.

La misma dinámica funciona si un actor externo, como un grupo de personas, interactúa con un caballo. Gracias a la hipersensibilidad que lo caracteriza, el caballo es capaz de captar las emociones humanas de una forma tan sutil que se convierte en un “espejo del alma” para el individuo. Se pondrá nervioso al captar energía negativa como estrés y agresividad, se tranquilizará por la presencia de alguien que con humildad, seguridad y tranquilidad será capaz de liderarlo.

Sobre la base de estos conocimientos y la conciencia de la necesidad de optimizar el trabajo de equipo, se han ido consolidando en España centros especializados, que imparten cursos de coaching con caballos para las empresas interesadas a mejorar el rendimiento y la autoestima de sus empleados y el liderato de los directivos.

Entrenar con el caballo para optimizar las capacidades personales y del liderazgo

A través del contacto, la comunicación y la conexión con los caballos las personas reciben un feedback muy claro, honesto y preciso por parte de estos animales, que les servirá de espejo para enfrentarse a sus propios límites y capacidades, ofreciéndoles la ocasión para mejorar y superarse a si mismos.

El caballo no está interesado en agradar a las personas sino en buscar un ambiente relajado y en captar señales claras, coherentes y seguras que le permitan confiar y elegir al líder de forma inequívoca. Un tono de voz bajito, pero firme, también es muy apreciado por estos animales. Todas estas características propias del equino permiten trabajar mucho sobre la empatía, factor imprescindible para las relaciones humanas y para el desarrollo positivo de cualquier trabajo en equipo.

Los beneficios del coaching con caballos

El caballo no es un animal que se deje manipular por lo tanto elegirá al líder si este realmente cumple con todas las características necesarias para así definirse. El objetivo de los cursos de coaching con caballo es lo de desvelar las auténticas peculiaridades de cada personas poniendo de manifiesto los puntos fuertes y los puntos débiles de un equipo y ofreciendo los instrumentos y las claves para mejorar.

Desde el punto de vista personal una experiencia como esta lleva a cada actor a obtener un diagnostico claro de su estado emocional y de los talentos con los que puede contar.

El caballo, animal de extraordinaria capacidad sensorial, ayuda a descubrir los principales conceptos de desarrollo personal y a interiorizarlos de una forma inmediata y duradera.

De esta experiencia se verá beneficiado tanto el individuo como la empresa. El individuo por crecimiento personal y la empresa por haber conseguido un inmejorable equipo de trabajo.

Para participar a las sesiones de coaching no es en absoluto necesario ser jinete o amazona porque no se monta a caballo sino se interactúa con el equino compartiendo el mismo espacio e intercambiando emociones y experiencias.

Entender al caballo

Antes de participar a cualquier curso de coaching con caballo sería interesante acercarse al mundo de los caballos para entender al noble animal.

Como sabemos el caballo es un animal herbívoro y su supervivencia está vinculada a dos factores: la capacidad de encontrar comida y la capacidad de defenderse de los predadores carnívoros. Su anatomía le permite desplazarse con rapidez por muchos kilómetros y así poder encontrar ricos pastos. Los comportamientos sociales e individuales del caballo le permiten defenderse del peligro.

El instinto de supervivencia lleva al caballo a buscar la compañía de otros de su especie y a agruparse con ellos también cuando tratándose de una cuadra no hay un peligro real de agresión por parte de los predadores. No es raro observar como repentinamente un grupo de caballos empiece a galopar si el líder de la manada, normalmente la yegua más anciana, ha empezado a hacerlo. El instinto obliga a los caballos a seguir al más experto para no correr el riesgo de poner en peligro su vida y la del grupo.

La manada es útil al caballo no solamente para sobrevivir al peligro sino también porque a través de ella se establecen relaciones de amistad y simpatía, cohesión y equilibrio entre sus miembros según un orden territorial y jerárquico. En el grupo los caballos se ayudan a quitarse los parásitos, se hacen mimos rascándose recíprocamente las partes difíciles de alcanzar, además los potros aprenden a través del juego e imitando a los mayores. En el grupo nunca los caballos se aburren.

Las formas de comunicación del caballo

El caballo comunica a través de expresiones vocales y gestuales. El relincho, el suspiro, el resoplido y el estornudo indican distintos estados del caballo. Pero es sobre todo jugando con las orejas que el caballo transmite su estado de animo.

  • Las orejas posicionadas hacía adelante indican atención y determinación.
  • Las orejas posicionadas hacia atrás indican amenaza y pueden anunciar la intención de morder o cocear.
  • Una oreja hacía atrás y otra hacía adelante expresan incertidumbre.
  • Las orejas en posición erecta indican sorpresa e indecisión debida a la sorpresa.
  • Las orejas tiesas hacía atrás, cabeza erecta y labio superior levantado significan máxima amenaza hacía otro caballo.
Al principio del siglo XX hubo un caballo, Clever Hans, que sorprendió a Europa porque parecía que sabía contar al dar tantos golpes con los cascos tantas veces correspondientes al resultado de las operaciones aritméticas que le venían propuestas. En realidad, el famoso caballo tenía la habilidad de entender, por las actitudes de la persona que le formulaba la pregunta, cuando había llegado el resultado exacto.