El clonazepam es un medicamento que pertenece al grupo de las benzodiacepinas. Este fármaco debe administrarse mezclado con agua o zumos; nunca ingerirse directamente del envase. Su acción depresora del sistema nervioso central le confiere propiedades ansiolíticas y anticonvulsionantes. Esta indicado para tratar los ataques de pánico o, como anticonvulsionante, para el síndrome Lennox-Gastaut, epilepsia crónica o epilepsia crónica parcial. El clonazepam también es un medicamento indicado como de segunda elección en el Síndrome de West.

Clonazepam en el embarazo y la lactancia

Aunque la seguridad del clonazepam no se ha establecido durante el embarazo, sí se sabe que atraviesa la placenta. Los posibles riesgos que puede entrañar sobre el feto se deberán valorar con relación al beneficio que aporte el medicamento para la afectada. Hay constancia de que la mayoría de mujeres que han requerido tratamiento con clonazepam han tenido después niños normales, no obstante se trata de una cuestión que deberá valorarse junto al médico.

En cuanto a la lactancia decir que el clonazepam se excreta con la leche materna. Se sabe que los recién nacidos metabolizan las benzodiacepinas con mayor lentitud, por lo que es posible que las acumulaciones degeneren en toxicidad para el bebé, con los efectos adversos que ello conlleva. Por todo ello se recomienda suspender la medicación o, en caso de que no sea posible, suspender la lactancia.

Efectos secundarios adversos del clonazepam

No se puede negar que en el caso del clonazepam los efectos secundarios son relativamente frecuentes, afectando sobre todo al sistema nervioso central. Alrededor de un 50% de los pacientes experimenta somnolencia y ataxia, fundamentalmente durante los primeros días del tratamiento, y también en mayor medida la gente mayor. Otras reacciones adversas que se producen con cierta frecuencia incluyen mareos, dolores de cabeza, depresión, menor deseo sexual, dificultades a la hora de expresarse, incontinencia o retención urinaria, sequedad en la boca, dolor epigástrico, náuseas, vómitos o diarrea.

Con bastante menos frecuencia pueden aparecer otros efectos adversos que comprenden:

  • Hepatitis.
  • Ictericia.
  • Alteraciones de la conducta.
  • Dermatitis.
  • Leuco­penia (disminución del número de leucocitos).
  • Agranulocitosis.
  • Urticaria.
  • Prurito.
  • Anemia.
  • Problemas en la visión (nistagmo, diplopia, etc).
  • Trombocitopenia (disminución en la cantidad de plaquetas).
  • Eosinofilia.
  • Amnesia.
  • Psicosis.
  • Problemas de audición.
  • Sali­vación excesiva.
  • Hipersecreción bronquial.
Debido a los posibles efectos secundarios, tales como el mareo, somnolencia o alteraciones en la visión, no es recomendable conducir o manejar ciertos tipos de maquinaria mientras se está tomando clonazepam.

Dosis de clonazepam

El clonazepam se administra por vía oral. La recomendación es hacerlo en 3 dosis diarias que se ajustarán lentamente, bajo la supervisión médica, y siempre atendiendo a las necesidades, al tipo de trastorno y a la respuesta del paciente.

La medicación no debe suspenderse de modo radical, y menos aún tras periodos largos donde se hayan administrado altas dosis terapéuticas, ya que pueden producirse crisis convulsivas u otros síntomas relacionados con la abstinencia de este medicamento. La suspensión del clonazepam deberá hacerse gradualmente y, si es necesario, ser sustituido por otro antiepiléptico mientras dure la supresión de clonazepam. Debido al poder adictivo de este fármaco habrá que observar muy cuidadosamente a aquellos pacientes con algún historial de adicciones o a cualquier persona de la que se presuma alguna predisposición a problemas de índole adictiva.

Las dosis iniciales para los adultos no deberían exceder de 1.5 mg. al día; dosis que se irán incrementando entre 0.5 mg. y 1 mg. cada 3 días hasta que se logre el control sobre las crisis sin que se produzcan demasiados efectos secundarios. Las dosis de mantenimiento no deberán superar los 20 mg. al día.

Dosis de clonazepam para niños

A los niños mayores de 10 años o con un peso superior a los 30 kg. se les administrará una dosis inicial de 0.01 a 0.03 mg. por kg. de peso.

Para los niños menores de 10 años, la dosis inicial no debe ir más allá de los 0.05 mg. por kg. dividida en 2 o 3 dosis diarias. Estas dosis podrán incrementarse 0.5 mg. cada 3 días hasta lograr el control de las crisis, todo ello sin que se excedan los 0.2 mg. por kg. al día.

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