Cada relación de pareja es un mundo distinto, puesto que las personas difieren mucho unas de las otras. Sin embargo existen pautas para saber si una persona realmente vale la pena y es ideal para una mujer.

Muchos hombres aún conservan pensamientos medievales, se creen insuperables y piensan que las mujeres son objetos que pueden manejar a su antojo, motivo por el cual suelen portarse de una u otra manera que muchas veces daña, ofende e insulta a la mujer.

Es importante que la mujer primero se respete a sí misma, para que haga que un hombre la respete, ya que en este mundo aún hay machistas que se equivocaron de siglo.

A veces las mujeres se enamoran de hombres que no lo merecen y aquel amor será de lo que estos se aprovechen para ultrajarlas y humillarlas y por eso es necesario hacer un análisis de la relación y poner un alto en el caso de ser víctima de un hombre.

Su forma de dirigirse

Hay que fijarse en cómo el hombre le habla a la mujer. Cuando un hombre quiere a una mujer, buscará la forma de hacerla sentir bien, ya sea con halagos, con regalos, con caricias e incluso con su lenguaje corporal.

Hombres que le dicen a la mujer "Estas gorda", "Eso no te queda", "Ese peinado está horrible", "Mi mamá cocina mejor", "Estás vieja", entre otros, demuestran un perfil con complejos de inferioridad. El hombre se siente menos y la única manera de compensar aquel sentimiento es haciendo sentir mal a otros, especialmente a las mujeres.

Esto habla muy mal de un hombre, ya que existen formas correctas de manifestar el desacuerdo, como por ejemplo "Mi amor, has subido de peso", "Te verías más linda con otra prenda", "Si te hicieras otro peinado resaltarías tu belleza", entre otros, a manera de que luzcan halagüeños y no hirientes.

Celos extremos

Cuando un hombre es demasiado celoso, eso no significa amor, sino desconfianza. Cuando un hombre ama y confía en su pareja, no tiene por qué enojarse si ella quiere verse linda, al contrario, se sentirá orgulloso de presumir a su mujer.

Un hombre que no desea que su mujer salga o que quiere poseerla por completo no es nada confiable, ya que este es el perfil del típico machista y muchas veces violento, que maltrata a la mujer.

Su actitud hacia la familia y amistades de la mujer

Si un hombre detesta a la familia y a todas las amistades de su mujer, es porque se siente inseguro y piensa que hay algo malo detrás de todo.

Una de las cosas más importantes en la relación de pareja es la libertad y el espacio, pero si un hombre se enoja porque la mujer se encuentra con sus amigos y amigas o visita a su familia, algo no anda bien.

Esto refleja un hombre egoísta y posesivo, que quiere divertirse, pero no dejar que su mujer se divierta. Aquello no es amor, sino dominio y manipulación y cuando un hombre piensa que una mujer es un objeto, entonces no la valora.

La intimidad

Si un hombre hace de menos la opinión de la mujer en el momento de pasión y solo quiere satisfacerse a sí mismo, esto denota una carencia de valor, mucho machismo y una mentalidad cerrada y retrógrada.

El hombre que realmente se preocupa por lo que desea su mujer en la cama, estará presto hacer cosas para complacerla y no solo pedirlas. Buscará que ella llegue al éxtasis y siempre estará abierto al diálogo cuando algo no anda bien.

El hombre al que no le importa, nunca quiere escuchar a la mujer. Las cosas pasan siempre que él tenga la voluntad, le dará lo mismo si la mujer queda satisfecha, querrá imponer su voluntad aunque la mujer no desee y se enojará si le dicen que las cosas andan mal.

Si se nota cualquiera de estas actitudes, hay dos cosas que se pueden hacer. La primera es poner un alto desde el primer intento de maltrato y la segunda es terminar la relación. Aunque lo más aconsejable es terminar, puesto que un hombre que no valora suele no cambiar y tampoco quiere a su mujer.