Afortunadamente, cada vez existen más madres dispuestas a prolongar la lactancia pasados los seis meses recomendados por la OMS y UNICEF. Decimos afortunadamente porque todos los estudios realizados hasta la fecha no reportan más que beneficios, tanto para la mamá como para el hijo. Así, los estudios alumbran datos que demuestran el desarrollo de personas con una autoestima mucho más equilibrada y con menos miedo para afrontar la vida que aquellos que no disfrutaron de los beneficios de la lactancia prolongada. Con la prolongación de la lactancia se asegura mucho más que el tiempo más hermoso que disfrutarán la madre y el niño.

Qué hacer cuando se presentan problemas

Es muy habitual que una lactancia feliz termine por no entender lo que está sucediendo cuando algo parece no ir bien. Y es que la lactancia tiene dos “enemigos” demasiado frecuentes y que como fantasmas invisibles suelen estar en el pensamiento de las madres primerizas: la no transparencia de los pechos y los consejos de la familia… Con la llegada de los biberones y las dichosas medidas estandarizadas para las tomas, muchas madres comenzaron a dudar de su capacidad de producir leche. Veamos los casos más habituales que suscitan dudas.

  1. Crisis de la lactancia: pueden darse en varios momentos. Se caracteriza porque el bebé se agarra al pezón con ansia y lo suelta al poco tiempo; se muestra irritado y suele llorar después. Es frecuente durante los primeros días, y es un suceso tan natural como se verá en la siguiente explicación: el organismo de la mamá necesita adaptarse a las necesidades alimenticias de su hijo, por lo que el requerir el pecho con frecuencia o enfadarse al ponerlo a mamar no son más que mecanismos para aumentar la producción de leche. La única “fórmula” que hay que aplicar es poner al bebé al pecho siempre que lo demande y así el asombroso sistema hormonal materno se pone a trabajar. El polémico colecho es una forma saludable y preciosa de compartir no solo los sueños con el bebé, sino que se ha demostrado una mayor tasa de éxito para las lactancias, tanto al inicio –por los problemas que se están analizando– como para las prolongadas. Y finalmente, tras las aparentes dificultades, la mamá notará la subida de la leche nada más escuchar el llanto de su bebé. En otras ocasiones, las crisis se producen porque el niño va a dar un estirón, y es que la leche se producirá en función de sus necesidades de crecimiento, por lo que no hay que tener ningún miedo. Respetando sus tiempos, todo se normaliza. Solo hay que tener paciencia, fiarse del propio instinto y conectarse con el bebé; esto se produce en poco tiempo gracias a la oxitocina, pues no en vano se la conoce como la hormona del amor.

  2. Huelgas de lactancia (falso destete): son periodos de tiempo de mayor o menor extensión en el que el bebé parece haber perdido interés por el pecho y se niega a mamar. Suelen coincidir con la introducción de la alimentación complementaria y muchas madres creen que se trata del destete. Se pueden deber a un buen número de causas: enfermedad, dentición, interés repentino por el mundo que rodea al niño, etc. Nuevamente, la paciencia es la mejor herramienta pues generalmente el pequeño vuelve a mamar con la misma intensidad de siempre en poco tiempo. No debe preocupar que el niño no mame nada en un día. Normalmente sí que logran tomar algo, solo que la madre no lo nota. No olvidemos que la poca leche que tome contendrá todo lo que necesita.
  3. No aguanta tres horas: es una de las primeras ideas que hay que desterrar. Los bebés no son relojes, ni mucho menos tras el nacimiento. Han estado recibiendo alimento gracias al cordón umbilical las veinticuatro horas del día y no saben de horarios. Deben ser amamantados a demanda, aunque suponga que al principio el bebé mame cada media hora o no se despegue literalmente de su madre. Es la única forma de producir lo que necesita y no hay nada inadecuado en esto.
  4. La madre cree que tiene poca leche: la madre suele pensar esto cuando el bebé hace tomas muy cortas o llora después de la misma. En el primer caso, puede deberse a la madurez del bebé, que ya es todo un experto lactante y vacía el pecho con mayor rapidez. En el segundo, puede llorar porque se encuentra ante una crisis y necesita que su madre "fabrique" más leche.
Un duro camino social, pero las madres no están solas

En un hecho que casi ninguna madre obtiene crítica alguna cuando decide dar el pecho hasta el sexto mes de vida de su pequeño. Sin embargo, si decide prolongar la lactancia –esto es más allá de los seis meses de vida del pequeño–, pronto observará que con el correr de los meses, la llegada de la dentición del bebé y su crecimiento, las críticas no tardan en aparecer y en ese momento se produce un momento crucial para continuar con la lactancia, pues las madres son presas de la tensión que les provoca los comentarios ajenos sobre lo mayor que es su hijo para seguir mamando. A pesar de lo que se piensa –y tal y como demuestran las asesoras de los diferentes grupos de apoyo a la lactancia–, muchas veces pesa más en las madres este problema que las dificultades físicas que se puedan presentar. En este caso, se recomienda que las madres se unan a algún grupo de apoyo cercano para relacionarse con otras madres que realicen esta experiencia y compartir pensamientos. Los grupos de apoyo de La Liga de la Leche ofrecen reuniones mensuales en toda España y en diferentes localidades. En su sitio web se hallarán todos los datos con respecto a estos encuentros así como más información sobre los beneficios de la lactancia y cómo superar las dificultades de las que hablamos. En la página de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia se encontrará un listado excepcional con más grupos de apoyo.

Consultas en la web para cuando no se puede esperar

Además de las monitoras de La Liga de la Leche que ponen a disposición de las madres sus teléfonos y correos electrónicos de forma altruista, existen más sitios web donde encontrar ayuda. La Asociación Española de Pediatría (AEPED) ofrece mucha información de diverso contenido así como un foro en el que los miembros del Comité de Lactancia Materna resuelven dudas maternas con todo el rigor y el criterio de la medicina.

La Asociación Alba Lactancia Materna también dispone de un foro orientativo y ofrece un buen número de páginas dedicadas a resolver cuestiones de gran interés para las mamás que recomendamos leer, pues aluden a las crisis y huelgas de lactancia, la introducción de la alimentación complementaria cuando se sigue dando el pecho y un largo etcétera que completará la información que se maneje con respecto a la lactancia.

Si las dudas versan sobre qué medicamentos se pueden tomar durante la lactancia, la página del Hospital de Denia (www.e-lactancia.org) es un recurso indispensable en el que consultar sobre medicamentos, terapias alternativas, pruebas médicas, etc. que además de albergar información actualizada, propone diferentes alternativas a los tratamientos que implican algún riesgo para el lactante –en los casos en los que es posible– que servirán de guía a la madre cuando acuda al facultativo correspondiente.

En realidad, la única regla que se debe seguir para lograr con éxito la lactancia materna prolongada es alimentar al pequeño a demanda así como ofrecerle el pecho siempre que la madre sienta que lo necesita. Cuando se introduce la alimentación complementaria, es importante darle de mamar antes de los sólidos hasta que el bebé cumpla un año para asegurar que su alimentación básica sigue siendo la leche. A partir del año, ya no importa si el niño come antes o después de la toma. Pero igualmente siempre se le ofrecerá cuando lo pida.

Al final, las claves para que la lactancia materna funcione a la perfección están dentro de la propia madre. Su intuición y el conocimiento de su propio cuerpo y de su hijo serán aliados irremplazables para prolongar la lactancia con éxito y que tanto ella como su bebé se beneficien de todas las bondades de este acto de amor que, además de proporcionar la mejor fuente de alimento al lactante, les proporcionará momentos inolvidables que retendrán en su memoria con emoción, alegría y orgullo.