Cuando se le pregunta a las personas qué es lo que busca en una relación, casi todos responden las mismas cosas: Buscan a alguien que les acepte, les comprenda y les cuide. Cuando estos factores se cumplen, las personas aseguran estar "satisfechas" con su relación y cuando no, dicha relación se califica de "insatisfactoria".

Aceptando estos términos, algunos psicólogos se han preguntado cómo es posible entonces que haya relaciones "satisfactorias" (en las que ambos miembros encuentran satisfechas todas estas necesidades) que se rompan y relaciones "insatisfactorias" (el más claro ejemplo es el de las mujeres maltratadas) que perduren en el tiempo.

Según las investigaciones, los datos que se ofrecen a continuación, son equiparables a relaciones de todas las generaciones, edades y culturas, independientemente de que la relación se componga de miembros del mismo o de distinto sexo.

Teoría de la interdependencia en las relaciones de pareja

Mantener una relación con otra persona es tarea bastante fácil cuando la relación no se enfrenta a ningún conflicto, no obstante, estos no tardarán en aparecer.

Cuando los deseos de una persona se contradicen con los de su pareja, o ponen en entredicho la continuidad de la relación, surge lo que se denomina un "dilema de interdependencia". Dichos dilemas pueden tener distintos grados: Un grado leve se produce, por ejemplo, cuando uno de los miembros desea ver una película y el otro desea ver otra. Un ejemplo de un grado grave es cuando a uno de los miembros le ofrecen el trabajo de sus sueños en otra ciudad y el otro no desea trasladarse.

En el momento en el que una persona se enfrenta a un dilema de interdependencia sólo puede actuar de dos formas, o bien satisface sus necesidades personales, o bien renuncia a dichas necesidades a favor de qué su relación no se rompa. El comportamiento "instintivo" ante estos dilemas es diagnóstico para comprobar si un individuo desea que su relación permanezca.

Ahora bien, ¿Cuáles son los ingredientes necesarios para que una persona posea la motivación intrínseca de anteponer el bien de su relación al suyo propio?

Dependencia entre las parejas

En este contexto "dependencia" se refiere al grado en el que un sujeto requiere del bienestar de la relación para el suyo propio. Cuanto mayor sea esta, menos esfuerzo le costará al individuo inhibir impulsos inmediatos para no disgustar a su pareja.

Por ejemplo, uno de los miembros llega estresado del trabajo y le habla al otro (sin provocación previa) de forma despectiva y violenta. Inmediatamente, esto provocará en el otro miembro un deseo de "venganza", por lo que pretenderá responderle de la misma forma. Ahora bien, esto provocará en su pareja mayor enfado, por lo que volverá a responder de forma más agresiva creando un círculo vicioso.

Si el individuo necesita de la relación, reprimirá su necesidad primaria de venganza por el beneficio a largo plazo de persistir con la relación. Buscará una forma más constructiva de enfocar el problema y el otro miembro también se sentirá más a gusto con la relación.

Compromiso, un sentimiento de lealtad entre las personas

La satisfacción y la dependencia no son suficientes para "eliminar" los problemas que continuamente hacen a una persona plantearse su relación. El "compromiso" se describe cómo un sentimiento de "lealtad" que crece en las personas según se ven satisfechas con sus parejas. Esto hace que a la hora de comparar al otro miembro con otras "alternativas" (la soltería, u otra posible pareja) o de juzgar sus errores sea más incondicional y menos racional.

Inversión en las relaciones personales

Cuánto más ha invertido una persona en su relación (cuánto más sacrificios haya realizado en el pasado para que esta no se destruya), más fácilmente vendrán a él esos sentimientos de incondicionalidad y dependencia antes mencionados. Hay personas que han dejado su ciudad o se han peleado con sus padres por persistir con una relación, ante estos hechos, problemas como algunos conflictos de intereses tienden a ser considerados de "menor importancia" que en otras relaciones, pues después de lo sacrificado es más costoso renunciar.

Reciprocidad en la relación

Es lógico pensar, qué para que la relación persista, ambos miembros deben de desearlo, por lo que estas condiciones antes mencionadas, deben de surgir en los dos.

¿Cómo se alcanzan?

Lo deseable es que estos factores aparezcan automáticamente, sin que el individuo sea consciente. Para ello existen dos tipos de mecanismos:

  • Conductuales:
  1. Comportamiento de acomodación (habituarse a responder de "una determinada manera" ante un dilema de interdependencia. Cuando esta costumbre es de responder de forma comprensiva y constructiva, la relación se ve favorecida).
  2. Voluntad de sacrificio (tendencia a "dar su brazo a torcer" para evitar conflictos).
  3. Perdón de la traición (cuando uno de los miembros comete una traición -como una mentira o una infidelidad - la "víctima" tiende a exigir la expiación del otro. En algunos casos, el listón para dicha expiación es inalcanzable por lo que la ruptura de la pareja es inevitable. Cuando la "víctima" posee las características anteriormente mencionadas, oferta una posibilidad "real" de expiación).
  • Cognitivos:
  1. Interdependencia cognitiva (el individuo deja de pensar en "yo" para pensar en "nosotros", por lo tanto, los intereses de la pareja serán los suyos propios).
  2. Ilusiones positivas (tendencia involuntaria a maximizar las virtudes de la pareja y minimizar sus defectos).
  3. Desconsideración de las alternativas tentadoras (por un lado, esto consiste en determinadas conductas en la que se evita mostrar interés hacia otras personas que pudieran estar interesadas en ocupar el lugar de tu pareja, por el otro, consiste en una tendencia involuntaria a maximizar los errores de dicha "alternativa" con respecto a los de tu pareja).
Para los casos en los que estos mecanismos no surgen de forma involuntaria, existen ciertas terapias cognitivo-conductuales, en los que se les enseña a los miembros de la pareja estrategias para trasformar su motivación y condicionarse para inhibir ciertos impulsos a la hora de enfrentarse a determinados dilemas de interdependencia.