Una media de setenta mujeres fallecen cada año en España a manos de sus parejas o ex parejas a causa de delitos por violencia de género, un mal que debe cortarse de raíz.

La diferencia entre el príncipe azul y el hombre real

Cuando se produce un flechazo, de repente una persona guapa y sonriente entra por los ojos de otra y a partir de ahí surgen una serie de fantasías que se tienden a confundir con la realidad.

Debido a un trasfondo educacional erróneo, muchas mujeres han imaginado durante toda su vida al que sería el hombre perfecto, el de sus sueños y piensan que una corriente cósmica denominada destino, les ha reservado en algún lugar perdido del mundo a un hombre fantástico cuyo amor durará eternamente y en cuanto aparece un chico guapo con una sonrisa sensual, inmediatamente ese hombre perfecto de las profundidades de la mente femenina pasa a tener su rostro y su voz.

Pero en un noventa por cien de las veces ese hombre tan atractivo y divertido sólo se parece al príncipe azul imaginario en el físico.

La cruda realidad

Es entonces cuando llega el momento en el que una consigue quedar a solas con ese chico tan aparentemente interesante y de repente él comienza a comportarse de malas maneras:

  • Puede que sea un hombre falto de respeto, en el momento en el que comienza a contarle a la chica con la que ha quedado, sus parafilias en relación al sexo, dando por hecho ya que está loca por él y que va a convertirse en sujeto pasivo de todos sus caprichos. Al igual que muchas mujeres sueñan con el príncipe azul muchos hombres sueñan con una especie de sacerdotisa del sexo y se vuelven agresivos si la chica con la que se encuentran en ese momento responde con voz entrecortada, “bueno, a mí esas cosas no me gustan”. Un hombre normal nunca presionaría a una pareja a hacer algo que no le gusta llamándola “anticuada”, “tonta, no sabes lo que te pierdes” o “a mí no me gustan las mujeres como tú”.
  • Es posible también que se muestre patológicamente celoso. No es conveniente mencionar a un ex novio en una cita pero tampoco pasa nada porque una mujer tenga un pasado. Si cambia de tema rápidamente o contiene la rabia y comienza a lanzar comentarios afilados después de la conversación o insiste en irse a su casa, puede tratarse de un hombre celoso. Muchas mujeres tienden a considerar a un hombre posesivo como un compañero que siente una gran devoción y admiración por ellas y por eso se comporta como una especie de fanático. Nada más lejos de la realidad.
  • También puede ser un hombre machista, por mucho que no lo parezca. No es extraño encontrarse a un chico de apariencia muy moderna que de repente, disfrazándolos de teorías filosóficas e intelectuales, hace comentarios del tipo “Para que una relación triunfe el hombre tiene que ser más inteligente que la mujer”, o “La infidelidad es innata sólo en el hombre” o “Lo malo que tenéis las mujeres es que venís al mundo con fecha de caducidad”.
  • Puede que esté orgulloso de ser desagradable. ¿Es normal presumir de borracho? ¿De drogadicto? ¿De infiel? ¿A qué mujer le gustaría que un alcohólico la llevara en coche a casa?. Hay ciertas actitudes que son normales en la adolescencia pero no en la edad adulta. Está claro que siempre hay anécdotas de noches de fiesta que contar pero normalmente no suelen usarse para impresionar a las féminas en la primera cita.
  • Puede que se muestre violento o su lenguaje corporal sea excesivamente “cercano”. En ocasiones hay mujeres un poco torpes, sobre todo si están nerviosas, es posible que ella intente con poca destreza abrir una puerta y no pueda y él que se cree más listo que nadie, la aparte de un empujón para abrirla o puede que ella se caiga al suelo y él no la ayude a levantarse, aunque previamente le haya abierto la puerta de la cafetería para dejarla pasar primero.

Malos consejos

No es extraño, que una madre diga, "al fin y al cabo es un buen partido", que un amigo del sexo opuesto opine, "si sólo te gusta físicamente, acuéstate con él y ya está" o que las monjas del antiguo colegio aconsejen, "hija, aguanta, ten valor". Todos esos comentarios terminan en una coletilla, "para dejarlo, siempre estás a tiempo". Falso, las setenta víctimas mortales que se cobra cada año la violencia de género en España no pueden decir lo mismo.

Ser libre también es decir que no

Atracción física no significa amor. Ni atracción sexual implica decir que sí siempre a un hombre sólo para pasar el rato, simplemente porque es guapo. Ser sexualmente libre también abarca decir que no. Ninguna mujer debería tener más de un encuentro con un hombre que le hace sentir ganas de llorar, aunque no le ponga una mano encima.